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Discrepancia
Histórica
Edgar Freire García
Existen muchos desacuerdos,
entre diversos arqueólogos, antropólogos e historiadores,
varios acerca de la historia de nuestro territorio y nuestras
culturas. Se niega la existencia de un Reino de Quito, y se refutan
abiertamente los relatos del Padre Juan de Velasco. "No
hay pruebas", dicen algunos, que demuestren la existencia
de culturas pre-incas desarrolladas, que se hayan mostrado a
manera de Señoríos y Confederaciones. Sin embargo,
tal vez tengan razón. ¿Acaso simplemente fueron
pueblos indígenas que desarrollaron únicamente
la agricultura? Lo que puede quedar en claro, es que el Padre
Juan de Velasco quiso darle vida a la Historia de Nuestro Pueblo,
esto es, que tenga una base, un pasado que hable de nosotros,
un orgullo latente de que somos un pueblo con una historia que
se remonta hace miles de años; un cuento de nuestra Patria,
una leyenda, el mito vívido que aun se lo siente en los
vientos de páramo.
Tal vez el ecuatoriano se sienta
engañado, al saber por ejemplo, que Abdón Calderón
no cargó la bandera hasta el final en plena Batalla, que
aquello es mentira, y que lo que nos enseñaron en la escuela
es puro cuento. Entonces, le entra una crisis de identidad, porque
mira hacia atrás y no encuentra nada, no encuentra su
pasado, punto muy crítico especialmente en el caso de
los mestizos, que somos mito de una 'chanfaina' de cruce de razas
y de culturas.
Como me lo dijo Segundo Moreno
Yánez, en una conversación personal, hay que ser
cuidadosos al contar nuestra historia, no caer en los mismos
errores; está bien que se relaten leyendas de nuestro
pueblo, pero se debe a su vez, explicar la verdadera historia
que hay detrás de ella y que la llevaron a su creación
literaria. Es el caso de Manuel J. Calle, autor de 'Leyendas
del Tiempo Heroico', que se dedicó a inmortalizar las
memorables gestas de aquel tiempo y enfocarlas al mejor auditorio:
los niños: "facilitar a los niños un pequeño
libro de lectura que les hable de los grandes días de
la Emancipación y procure despertar su infantil curiosidad
que les lleve más tarde, a un estudio serio de aquella
época de la Historia Patria".
Muy claro es lo que dice Manuel
J. Calle y así es como debe ser narrada la Historia de
nuestra Patria en las escuelas y colegios incentivar el patriotismo
a través del cuento y la leyenda; pero, simultáneamente,
dar a conocer los hechos reales e imparciales. Así se
tendrá un complemento, que provoque interés, y
cambie por completo la aburrida materia de Historia, impartida
en las instituciones educativas.
Queda, por último, un
asunto que quiero expresarlo: aún existen vacíos
en nuestra historia. Si bien es cierto, no se puede exigir una
historia completa y totalmente verdadera de los hechos ocurridos
a través del tiempo, se puede al menos llegar a conclusiones,
que constituyan la base para los posteriores estudios en las
instituciones educativas.
¿Para qué seguir discutiendo sobre quién
tiene la verdad en sus manos?
¿No es mejor reunir
al mayor grupo de investigadores en las diversas materias, referentes
a nuestro pasado, para esclarecer aquellas dudas, que siguen
generando aún cierta polémica y desacuerdos, y
no permiten tener escritos concluyentes acerca de la Historia
de nuestra patria?
Propongo, pues, que ya sea
por medio del Municipio de Quito, por el Ministerio de Educación,
el FONSAL u otras instituciones, se realice un congreso, una
serie de conferencias, en que se convoque a todas las personas
estudiosas en esta materia, par adiscutir y llegar a acuerdos
que satisfagan a todos, acorde a la veracidad d elso hechos históticos,
para que, por último, al finalizar el consenso se publiquen
resúmenes, y se tomen estos como una reforma en la materia
de Historia impartida por las instituciones educativas.
Sin más que decir, espero
que esta propuesta llegue a alguien, y se concrete lo expresado,
por el bien de todos los ecuatorianos.
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