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MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002
 
 

Alfaro, la revolución, la hoguera y sus victimarios

César Augusto Alarcón C.

Desde el mismo año de 1895, en que triunfó la revolución liberal, al igual que en todos los procesos revolucionarios de la historia, fue muy clara la existencia de dos tendencias al interior de las fuerzas insurgentes. Por una parte estaba la posición liderada por el general Eloy Alfaro, de carácter radical, orientada a implantar cambios profundos en la sociedad, y por otra, la postura de compromiso dirigida por uno de sus ex lugartenientes, el general Leonidas Plaza, que patrocinaba la conciliación con los sectores opuestos a la revolución.

Estas posiciones, que en un inicio parecían simples manifestaciones de diferencias en el estilo, enfoque y percepción, paulatinamente se tornaron en actitudes irreconciliables al extremo de protagonizar varios episodios de enfrentamiento y violencia. En las postrimerías de su segunda administración Alfaro promovió la candidatura de su viejo amigo Víctor Emilio Estrada para el período presidencial 1911-15, quien triunfó ampliamente sobre el placista Alfredo Baquerizo Moreno y Flavio Alfaro. Sin embargo, la proximidad de conservadores y antialfaristas en torno a

Estrada generó una creciente desconfianza de parte del general Alfaro.
El año 1911 transcurrió en medio de tensos acontecimientos y agitadas contiendas, que debido al grado de intransigencia de las partes, tempranamente constituían presagio de un trágico final:

3 de julio: el general Emilio María Terán muere asesinado en Quito, a consecuencia de tres tiros a quemarropa disparados por el coronel Luis Quirola.

27 de julio: reunión de Alfaro, en razón de la dolencia cardiaca de Emilio Estrada y de su amistad con sectores conservadores, le pide que decline la Presidencia.

11 de agosto: al mismo tiempo que una turba asalta el penal, asesina y arrastra al coronel Luis Quirola, una sublevación militar asalta el Palacio de Gobierno, Alfaro se refugia en la Legación de Chile, donde redacta su renuncia, para varias semanas después, salir con dirección a Panamá. Carlos Freile Zaldumbide, en calidad de Presidente del Senado asume el Poder.

18 de agosto: el Congreso declara Presidente electo a Emilio Estrada.
1º de septiembre: Estrada se posesiona como Presidente de la República.
2 de septiembre: los gnerales Leonidas Plaza y Julio Andrade, procedentes de Panamá llegan a Guayaquil en el vapor Perú.

21 de diciembre: fallece en Guayaquil el Presidente Estrada y vuelve asumir la Presidencia en calidad de encargado Freile Zaldumbide.
22 de diciembre: Leonidas Plaza hace conocer en Quito la decisión de lanzar su candidatura a la Presidencia, al mismo tiempo en Esmeraldas el coronel Carlos Otoya proclama la Jefatura Suprema de Flavio Alfaro.

28 de diciembre: el general Pedro J. Montero proclama su Jefatura Suprema en Guayaquil, pide a Eloy Alfaro que regrese de Panamá y envía el vapor Cotopaxi a Esmeraldas, para conducir a Flavio Alfaro hasta el puerto principal.

29 de diciembre: el Encargado del Poder Freile Zaldumbide nombra General en Jefe del Ejército a Leonidas Plaza, para combatir contra las fuerzas alfaristas que se disponen avanzar desde Guayaquil.

31 de diciembre: sale de Quito el primer cuerpo del ejército placista con dirección a Riobamba.

1º de enero de 1912: el general Julio Andrade se une a Leonidas Plaza en calidad de Jefe de Estado Mayor.

4 de enero: llega Eloy Alfaro a Guayaquil.

6 de enero: Julio Andrade asume el mando de las tropas placistas en Alausí.

11 de enero: Julio Andrade triunfa en Huigra, sobre las fuerzas alfaristas comandadas por el coronel Belisario Torres.

14 de enero: Leonidas Plaza vence en Naranjito.

18 de enero: las fuerzas de Plaza y Andrade derrotan a los alfaristas en Yaguachi.

20 de enero: el coronel Belisario Torres, es herido al entrar al penal de Quito en calidad de prisionero, pese a lo cual es encerrado en el calabozo y muere en la madrugada del día 21.

22 de enero: por la mañana se firma el convenio que garantiza la libertad y la vida de los líderes alfaristas. A las cinco de la tarde Leonidas Plaza entra triunfante a Guayaquil y violando el convenio ordena el apresamiento de Eloy Alfaro y sus lugartenientes.

25 de enero: en medio de una farsa de Consejo de Guerra en Guayaquil es asesinado Pedro J. Montero "El Tigre del Bulubulu".

26 de enero: en horas de la madrugada Eloy Alfaro y sus compañeros son llevados prisioneros desde Guayaquil a Durán y desde allí a Quito.

28 de enero: una turba enloquecida por el odio y el fanatismo, asesina, arrastra e incinera en Quito al General Eloy Alfaro, y sus lugartenientes: Flavio y Medardo Alfaro, Ulpiano Páez, Manuel Serrano y Luciano Coral.

Este crimen constituye una de las páginas más negras de nuestra historia. La traición y la miseria humana, se confabularon para eliminar físicamente a uno de los grandes forjadores de la Patria e imponer una serie de regímenes nefastos, que entre 1912 y 1925 retorcieron el sendero de nuestra historia, sometiéndola a espurios intereses para fraguar terribles atentados contra nuestra libertad, dignidad e integridad nacional, como: el dominio plutocrático a través del banco Comercial y Agrícola, la Ley de inconvertibilidad o de moratoria que suspendió el canje de billetes por oro, la gigantesca emisión inorgánica de moneda que hundió en la pobreza al pueblo, la institucionalización del fraude electoral, el Tratado Muñoz-Vernaza Suárez que sacrificó gran parte de nuestro territorio, la matanza de los obreros guayaquileños el 15 de noviembre de 1922 y de los campesinos de Leyto en Tungurahua el 13 de septiembre de 1923.

 
 
 
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