Alfaro, la revolución,
la hoguera y sus victimarios
César Augusto Alarcón
C.
Desde el mismo año de
1895, en que triunfó la revolución liberal, al
igual que en todos los procesos revolucionarios de la historia,
fue muy clara la existencia de dos tendencias al interior de
las fuerzas insurgentes. Por una parte estaba la posición
liderada por el general Eloy Alfaro, de carácter radical,
orientada a implantar cambios profundos en la sociedad, y por
otra, la postura de compromiso dirigida por uno de sus ex lugartenientes,
el general Leonidas Plaza, que patrocinaba la conciliación
con los sectores opuestos a la revolución.
Estas posiciones, que en un
inicio parecían simples manifestaciones de diferencias
en el estilo, enfoque y percepción, paulatinamente se
tornaron en actitudes irreconciliables al extremo de protagonizar
varios episodios de enfrentamiento y violencia. En las postrimerías
de su segunda administración Alfaro promovió la
candidatura de su viejo amigo Víctor Emilio Estrada para
el período presidencial 1911-15, quien triunfó
ampliamente sobre el placista Alfredo Baquerizo Moreno y Flavio
Alfaro. Sin embargo, la proximidad de conservadores y antialfaristas
en torno a
Estrada generó una creciente
desconfianza de parte del general Alfaro.
El año 1911 transcurrió en medio de tensos acontecimientos
y agitadas contiendas, que debido al grado de intransigencia
de las partes, tempranamente constituían presagio de un
trágico final:
3 de julio: el general Emilio
María Terán muere asesinado en Quito, a consecuencia
de tres tiros a quemarropa disparados por el coronel Luis Quirola.
27 de julio: reunión
de Alfaro, en razón de la dolencia cardiaca de Emilio
Estrada y de su amistad con sectores conservadores, le pide que
decline la Presidencia.
11 de agosto: al mismo tiempo
que una turba asalta el penal, asesina y arrastra al coronel
Luis Quirola, una sublevación militar asalta el Palacio
de Gobierno, Alfaro se refugia en la Legación de Chile,
donde redacta su renuncia, para varias semanas después,
salir con dirección a Panamá. Carlos Freile Zaldumbide,
en calidad de Presidente del Senado asume el Poder.
18 de agosto: el Congreso declara
Presidente electo a Emilio Estrada.
1º de septiembre: Estrada se posesiona como Presidente de
la República.
2 de septiembre: los gnerales Leonidas Plaza y Julio Andrade,
procedentes de Panamá llegan a Guayaquil en el vapor Perú.
21 de diciembre: fallece en
Guayaquil el Presidente Estrada y vuelve asumir la Presidencia
en calidad de encargado Freile Zaldumbide.
22 de diciembre: Leonidas Plaza hace conocer en Quito la decisión
de lanzar su candidatura a la Presidencia, al mismo tiempo en
Esmeraldas el coronel Carlos Otoya proclama la Jefatura Suprema
de Flavio Alfaro.
28 de diciembre: el general
Pedro J. Montero proclama su Jefatura Suprema en Guayaquil, pide
a Eloy Alfaro que regrese de Panamá y envía el
vapor Cotopaxi a Esmeraldas, para conducir a Flavio Alfaro hasta
el puerto principal.
29 de diciembre: el Encargado
del Poder Freile Zaldumbide nombra General en Jefe del Ejército
a Leonidas Plaza, para combatir contra las fuerzas alfaristas
que se disponen avanzar desde Guayaquil.
31 de diciembre: sale de Quito
el primer cuerpo del ejército placista con dirección
a Riobamba.
1º de enero de 1912: el
general Julio Andrade se une a Leonidas Plaza en calidad de Jefe
de Estado Mayor.
4 de enero: llega Eloy Alfaro
a Guayaquil.
6 de enero: Julio Andrade asume
el mando de las tropas placistas en Alausí.
11 de enero: Julio Andrade
triunfa en Huigra, sobre las fuerzas alfaristas comandadas por
el coronel Belisario Torres.
14 de enero: Leonidas Plaza
vence en Naranjito.
18 de enero: las fuerzas de
Plaza y Andrade derrotan a los alfaristas en Yaguachi.
20 de enero: el coronel Belisario
Torres, es herido al entrar al penal de Quito en calidad de prisionero,
pese a lo cual es encerrado en el calabozo y muere en la madrugada
del día 21.
22 de enero: por la mañana
se firma el convenio que garantiza la libertad y la vida de los
líderes alfaristas. A las cinco de la tarde Leonidas Plaza
entra triunfante a Guayaquil y violando el convenio ordena el
apresamiento de Eloy Alfaro y sus lugartenientes.
25 de enero: en medio de una
farsa de Consejo de Guerra en Guayaquil es asesinado Pedro J.
Montero "El Tigre del Bulubulu".
26 de enero: en horas de la
madrugada Eloy Alfaro y sus compañeros son llevados prisioneros
desde Guayaquil a Durán y desde allí a Quito.
28 de enero: una turba enloquecida
por el odio y el fanatismo, asesina, arrastra e incinera en Quito
al General Eloy Alfaro, y sus lugartenientes: Flavio y Medardo
Alfaro, Ulpiano Páez, Manuel Serrano y Luciano Coral.
Este crimen constituye una
de las páginas más negras de nuestra historia.
La traición y la miseria humana, se confabularon para
eliminar físicamente a uno de los grandes forjadores de
la Patria e imponer una serie de regímenes nefastos, que
entre 1912 y 1925 retorcieron el sendero de nuestra historia,
sometiéndola a espurios intereses para fraguar terribles
atentados contra nuestra libertad, dignidad e integridad nacional,
como: el dominio plutocrático a través del banco
Comercial y Agrícola, la Ley de inconvertibilidad o de
moratoria que suspendió el canje de billetes por oro,
la gigantesca emisión inorgánica de moneda que
hundió en la pobreza al pueblo, la institucionalización
del fraude electoral, el Tratado Muñoz-Vernaza Suárez
que sacrificó gran parte de nuestro territorio, la matanza
de los obreros guayaquileños el 15 de noviembre de 1922
y de los campesinos de Leyto en Tungurahua el 13 de septiembre
de 1923.
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