Sobrevuelo a la Quito Eterna
El mágico rumor de
El Panecillo
0swaldo Rivera V.
El Panecillo, es centinela
y testigo de grandes hechos históricos. Se levanta al
sur de la ciudad de Quito. Monumento natural, hermano del sol
y de la luna, patriarca de gesto rebelde y pupila de cóndor
antiguo tejedor de nubes y depósito de luceros, A su alrededor
las pisadas de los Quitus conservan las auroras de la Patria.
Fue observatorio astronómico
de los Caras» el tiempo .«sembró oscuras leyendas
e hizo crujir las puertas del Pichincha. Sobre su cabeza el trueno
doblegó sus iras» el cóndor levantó
sus alas y suavizó el grito de la nieve. Por él
fue más solidario el corazón urbano y la libertad
del tótem bebió agua del cántaro.
Antiguamente se denominó
'Shungoloma' , es decir, colina del corazón, por sus arrugas
de riscos se deslizó la ternura de los yanaconas y el
agua alimentó las tierras llenas de maíz. Allí
los dioses escucharon la música de los aravicos entonada
con motivo de obtener especiales cosechas; por esto los Incas
construyeron el templo al sol o 'Yavirag' para agradecer la bondad
de las mieses.
Más tarde, los españoles
denominaron al monte Panecillo 'pequeño pan' y aceleraron
los latidos del corazón. El sol deposita una luz de las
vestales y del corazón del monte brota el alimento destinado
a las dos razas. Parece que el Panecillo bajara a la planicie
con la panera al brazo.
El Panecillo, a 3 mil metros
de altura, facilita mirar al Cotacacni, al Cayambe, al Atacazo,
al Cotopaxi, Illinizas, Pichincha y otros montes. Es decir, un
horizonte se despierta y levanta el rumor de los riscos como
si estos dialogaran con el infinito y en solidaridad temblorosa
ofrecieran mensajes de rocío.
El Panecillo guarda a sus pies
una enorme olla construida de cal y canto, de 12 metros de profundidad.
Complementa el conjunto del Panecillo, el monumento a la Virgen
de Quito, construida de aluminio. La estatua mide 42.5 metros
de altura con cimientos pétreos de 12 metros. La construcción
se terminó el año 1977.
El Monumento a la Virgen de
Quito tiene en su base interior almacenes en los cuales se venden
artesanías de todas las provincias del país.
A parte de los almacenes se
observar modelos de grupos étnicos. Panecillo: barro y
maíz en medio de horizontes azules. Ruborizados vientos
descienden y abrazan a las iglesias, edificios, casas y monumentos.
Las faenas astronómicas de los Quitus, reciben las estrellas
que se esconden en las fuentes y en los costados lluviosos se
alegra la planta de maíz y hasta ahora se conforta el
Yavirag con sus ojos antiguos de cumbre y de simiente. Desde
el Panecillo, se miró El Dorado y se anunció el
triunfo de Pichincha con sol de mediodía. Su pulso vigilante
y erguido saluda a la historia y a la Mitad del Mundo; y, su
corazón se inclina a los cuatro costados de la ciudad
estimulando al presente y al porvenir con reciedumbre de libertad
y guiños al sol y a la luna para abrir surcos y frutos
de Quito, Luz de América.
El Panecillo, centinela que
en su honor se han ofrecido páginas poéticas y
musicales, realmente es ventana, un mirador desde donde se aprecian
las formas y colores de la ciudad caprichosa: sol indígena,
vasijas rituales, monasterios, arte mestizo, fragua de libertades.
El Panecillo siempre será el centinela de la historia,
del arte, de las cúpulas, plazas, muros de piedra y techumbres.
|