La presencia de los jesuitas
en el Ecuador
Glenda Viñamagua
Llegaron en 1568 a las colonias
españolas en América. A partir de este año,
y hasta 1767 se pueden distinguir tres etapas.
La primera desde 1568 hasta
1604. La segunda de 1604 a 1685 y la final a partir de 1685 hasta
el extrañamiento, agosto 20 de 1767.
La Audiencia de Quito durante
el último siglo de la vida colonial fue visitada por varios
hombres de ciencia, como los integrantes de la Misión
Geodésica Francesa (1736) citados por Juan Bautista Aguirre
en el breve diseño de las ciudades de Guayaquil y Quito.
En este año la ciudad también recibió a
Humboldt.
La presencia de los jesuitas
fue muy apreciada. Sobresalieron indudablemente en el campo educativo,
en esta época la educación era tarea exclusiva
de la Iglesia, y los jesuitas supieron ganarse un lugar de privilegio
y consideración. Fundaron el Colegio de San Luis y la
Universidad de San Gregorio, destinados a la formación
de los criollos. La universidad fue cerrada el mismo año
del extrañamiento.
En 1765 se terminó de
construir la fachada de la Compañía a la par se
daba la Revolución de los Estancos, en la que J. Bautista
Aguirre, valiéndose de su virtud de orador ayudó
a apaciguar los ánimos. Los jesuitas se extendieron por
los dominios de la corona española y trabajaron para que
estos progresen. En 1755 la imprenta llegó a la Real Audiencia,
ubicándosela en Ambato, los jesuitas tuvieron autoridad
sobre ella.
Su expulsión provocó,
en nuestro territorio, un desajuste en la educación de
los criollos, el abandono de las misiones evangelizadoras al
oriente, incluso afectó a la agricultura. Los jesuitas
del extrañamiento murieron en Italia sin comprender la
razón de su destierro.
Dos jesuitas del extrañamiento
fueron Juan Bautista Aguirre y Mariano Andrade
Juan Bautista Aguirre
Nace en 1725 en Daule. Estudia
en el Seminario San Luis de Quito e ingresa a la Compañía
de Jesús a los 15 años. En Italia, luego del destierro,
alcanza un sitio notable. Se establece en Tívoli y muere
en 1786.
La obra de Aguirre se conoce
por el manuscrito titulado "Versos castellanos obras juveniles,
misceláneas" que encontró el investigador
argentino Juan María Gutiérrez llevándoselo
a su país en 1830. En 1918, Gonzalo Zaldumbide, al conocer
que este libro estaba en Buenos Aires, realizó una copia
y la publicó en el Ecuador .
J. Bautista Aguirre escribió
en prosa y verso; en castellano y en latín. En su juventud
y madurez su estilo, dentro del barroco, fue serio, propio del
siglo XVII, mientras que en el siglo XVIII fue claro y luminoso,
en la última etapa del barroco cambiaron los matices,
por su mezcla con el rococó.
Dentro de su lírica
se pueden distinguir la filosófica, satírica y
épicas.
Lírica Filosófica, en su Carta a Lisardo: "/De
la ballena altiva/ salió Jonás y del sepulcro sale/
Lázaro imagen viva/ que al desengaño humano vela
y vale;/ cuando en su imagen muerta y viva viene/ que, quien
nace una vez, dos veces muere./ Sobre temas profanos y religiosos,
tomados de la Biblia y de la doctrina cristiana
Lírica satírica
en A un zoilo: "/ Con ocultos esfuerzos/ a algunos simples
persuadir previenes/ que han tenido mis versos/ catorce padres
como tú los tienes;/ más sabe que es, aunque tu
furia ladre/ más honrada mi musa que tu madre./ En este
ejemplo la lírica es jocosa y mordaz. La comparación
se da entre elementos secundarios y que pueden ser absurdos hasta
llegar al extremo.
Épicas como en Rebelión
y caída de Luzbel y sus secuaces. (guerra entre el bien
y el mal.) "Viose Luzbel de estrellas coronado,/ plumas
de fuego y resplandor vestido,/ / Igual a Dios seré, pues
se dilata/ mi poder tanto, y sellaré mi huella//Al caer
Luzbel con su escuadrón tremendo/ palpitaron violentos
confundiendo/ el giro de ambos orbes prolongando/ / Estudiad,
oh mortales, escarmiento/ en esa imagen necia de Faetonte,/ que
quiso remontarse al firmamento/
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