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MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002
 
 

El tiempo imperturbable de nuestra historia

Germán Rodas Chaves
grodas@uasb.edu.ec

Durante el siglo XVIII, la Corona española se propuso formular importantes cambios administrativos en las colonias, y para ello puso en marcha una serie de medidas dirigidas fundamentalmente a recuperar el control administrativo, político y económico sobre los territorios y poblaciones americanas que, para ese entonces, le comenzaban a ser esquivos.
 
LAS LUCHAS INDEPENDENTISTAS

Este propósito, o mejor dicho urgencia de la Corona, tuvo lugar en el contexto de un ambiente político e ideológico en el que las autoridades y poderes locales americanos gozaban de cierto reconocimiento y habían logrado alguna autosuficiencia y control sobre los recursos y la población del territorio colonizado. Así pues, la marcha de un programa de variadas reformas en las colonias -reformas que según la opinión de varios académicos contribuyeron a precipitar las luchas independentistas-, tuvo el objetivo central, desde la perspectiva e interés del gobierno español, de reducir aquellos espacios de poder que las elites habían logrado, paracuyo efecto la metrópoli auspició la contracción del poder de la Iglesia, así como la restricción de gestión especialmente de lo que hoy podríamos denominar el poder local.
Para el cumplimiento geopolítico de estos propósitos, la Corona española diseñó, entre otras cosas, la recopilación de todo tipo de información que pudiese inventariar las riquezas existentes en los territorios americanos. Entonces, las relaciones socioeconómicas, geopolíticas y geográficas pretendieron ser articuladas con más control y eficacia, -y desde luego a favor de la metrópoli-, a partir de propiciar diferentes visitas a los territorios americanos por parte de delegados del poder central, quienes de esta manera pondrían 'en orden' sus dominios.
 
EL INTERÉS ECONÓMICO

Debido a estas razones, los funcionarios-viajeros españoles se desplazaron hacia el denominado 'nuevo mundo' y gracias a tan particular trabajo tuvieron la oportunidad, además, de efectuar descripciones completas de las colonias favoreciendo el que se conociera el número de habitantes existentes en los diversos centros poblados del continente, así como el que se tuviera una información adecuada respecto de los incontables recursos naturales de la región y el uso de ellos, todo lo anterior siempre en la perspectiva de ejercer, con los datos obtenidos, un eficiente e inmediato control sobre las colonias.
No obstante, bien vale referir, también, que el debate sobre temas relacionados con el mundo de las ciencias constituyó otro factor para que se produjeran visitas de científicos españoles, -y luego de otros países del mundo-, toda vez que hubo el interés académico, -que a la larga fue un afán económico-, por conocer tierras americanas, en la perspectiva de aprovechar su biodiversidad y sus riquezas naturales que le eran emergentes a España principalmente.
 
LOS CÍRCULOS EUROPEOS

Este contacto con el nuevo mundo, inicialmente emprendido por los españoles, fue acrecentándose luego con el arribo de expediciones de otras latitudes europeas, -como las francesas-, las mismas que, además, influenciaron notablemente en el mundo de las ideas.  El conocimiento del otro yo y de su entorno ofrecía a los círculos europeos espacios de enorme curiosidad y para los gobiernos la aprehensión de 'lo suyo' y el control de sus recursos, -como fue el caso de España y Francia-, también se constituyeron en un espacio complementario de conocimiento y fortalecimiento de su poder hegemónico.
En este contexto, la región de la Audiencia de Quito, había adquirido enorme importancia pues logró desarrollar políticas de interrelación regional, generando importantes lazos que comunicaron el interior de la Audiencia con las zonas costeras de la misma, asunto que facilitó el tránsito y la vinculación de las personas, así como el suministro de víveres, factores todos estos que propiciaron las más elementales facilidades para la permanencia en el nuevo continente de los viajeros europeos.
 
LAS DIFERENCIAS REGIONALES

A la realidad descrita, se debe agregar la localización estratégica y comercial que logró la zona de Guayaquil que, de esta manera, funcionó como dinamizador de la economía cuando las zonas internas de la Audiencia de Quito experimentaron contracciones productivas con todas las secuelas económicas y sociales expresadas en esta región en aquellos años. 
Desde aquel entonces, -aunque el crecimiento del poder de las elites tanto costeñas como serranas enfrentaban dificultades-, las diferencias económicas entre Quito y Guayaquil se fueron articulando, además, con las diferencias regionales, lo cual propició el que se constituyeran abiertamente cambios poblacionales y culturales de importancia a lo largo de la historia del actual Ecuador. 
Esta diversidad y modificaciones culturales incidieron en el comportamiento y hábitos de las personas. Muestra de ello fueron las constantes discusiones realizadas al interior de los cabildos sobre el tipo de organización que requerían las ciudades y sobre los comportamientos que se debían adoptar frente a determinados procesos sociales. Las referidas discusiones se abrieron paso, luego, en círculos reducidos que se instruyeron en temas de interés bajo el influjo de las ideas y reflexiones que ya se debatían en Europa.

CUESTIONES

Esta realidad del siglo XVIII, querido lector, ¿se reproduce hoy por hoy en nuestras Patrias?  ¿Acaso no hay una metrópoli inventariando nuestras riquezas para obtener ventajas industriales de ellas? ¿Bajo la influencia de ese mundo externo, no vivimos una disgregación dentro de nuestras fronteras? ¿No somos testigos, además, de un debate, distinto y a veces confrontacional, que da cuenta de las diversas perspectivas e intereses respecto del poder local y regional? 
Dos siglos y algo más de aquello que he comentado en estas líneas ¿no nos demanda a buscar respuestas y soluciones a la realidad que nos circunda en la perspectiva de construir nuestro estado nacional, libre y soberano? 
Como siempre, usted, acompañante dominical de estas líneas, tiene la palabra.

 
 
 
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- Quito - Ecuador