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Basílica
del Voto Nacional (Segunda Parte)
La Virgen María flota
en el templo
"La catedral gótica
nos revela su secreto. Y así nos enteramos, con sorpresa
y emoción de cómo fue tallada por nuestros antepasados
la primera piedra de sus cimientos, resplandeciente gema, más
preciosa que el mismo oro, sobre la cual edificó Jesús
su Iglesia. Toda la verdad, toda la Filosofía, toda la
Religión descansaban sobre esta Piedra única y
sagrada. Muchos, henchidos de presunción, se creen capaces
de modelarla, - y, sin embargo, ¡cuán raros son
los elegidos cuya sencillez, cuya sabiduría, cuya habilidad,
les permite lograrlo!" E. CANSELIET F. C. H. Octubre 1925
EL MISTERIO DE LAS CATEDRALES.
DR. OSWALDO PAZ Y MIÑO
J
La Iglesia de estilo neogótico,
se empezó a construir cuando esas formas arquitectónicas
estaban de moda en todo el mundo. Los constructores tejieron
hermandades y fraternizaron a través de sus obras.
Contemporáneas y de
facciones similares y matices que las diferencian, vieron la
luz casi juntas: nuestra Basílica, la de La Catedral de
San Patricio en New York y la Monumental de Washington, en ellas
nobles por estirpe existen elementos y características
comunes: La altura. Que nos acerca a la verdad y que es el idioma
para estar cerca de Dios. Los arcos ojivales; y la presencia
de la naturaleza como vínculo con el creador, simbolizado
en las columnas que cual raíces, grandes y pequeñas
sostienen el templo y le permiten armonizar con las leyes del
universo. Cuenta también la luminosidad, la que habrá
de ser natural el mayor tiempo posible, por ello, tanto espacio
abierto. A todo esto, La Basílica de Quito, rompe como
el primer grito, y sin perder el modelo neogótico, añade,
como debe ser, lo suyo propio, lo particular, lo de la tierra,
y entonces surgen cosas propias. Un neogótico ecuatoriano,
que cambia las Gárgolas que alejan a los malos espíritus
en otros templos, por bellos tallados de la fauna nacional, que
convocan a la unión. La piedra eterna que es su epidermis,
su esqueleto y su vigor, proviene de los andes, del cercano Pichincha.
La presencia del Padre Luis
Rodríguez, hombre que literalmente lleva el peso de la
Basílica en sus hombros, nos acompaña en el recorrido.
Hemos transpuesto la magnífica
puerta principal del templo que se orienta hacia el Sur. En
la mente, revisamos los primeros andares de esta obra que ha
dejado huella al andar, son testigos líticos: la primera
piedra que fuera colocada el 10 de Julio de 1982, en la Arquidiócesis
de José Ignacio Ordóñez, cuando Presidente
de la República Luis Cordero; y el muro de las donaciones,
de un par de metros de alto, por tres de largo, donde grabados
para la posteridad constan los nombres de personas y familias
que aportaron para la obra económicamente buscando indulgencias
y espacio en el cielo. El tamaño de la piedra diferenciaba
a cada uno de los benefactores. Ninguno ha reportado si su donativo
surtió los efectos deseados. Todo esto se encuentra en
el costado noroccidental del templo. A cada uno de vosotros os
compete mirar al menos. Las piedras os reclaman, no debéis
olvidarlas. Que ellas necesitan ser visitadas, escuchadas, no
pueden morir de ingratitud. Requieren de consuelo, de mantenimiento,
de tiempo y de amor y de donativos que pueden servir de apoyo
al momento mismo de ajustar cuentas, en el momento final. Todo
aquello que se haga por la Basílica será útil
para influir ante San Pedro.
Hemos entrado, ya. De sur a Norte. Por la Iglesia matriz consagrada
al Corazón de Jesús, que tiene menos años
que la que la Capilla consagrada al Corazón de María
ubicada en el extremo norte del Templo. En la cabecera de la
Cruz Latina que configura la integralidad del mismo. Una puerta,
separa las dos épocas. El aire cambia, la inmensidad
del espacio en tres dimensiones nos envuelve. Somos dos hombres,
absolutamente perecibles, solos en medio de la piedra pulida,
incursionando y escuchando el silencio de este Santuario, que
aleja de sí lo mundano. Resuenan nuestros pasos, el eco
de ellos, se desparrama y toca, una por una las neogóticas
columnas, que responden con un sonido seco, pero fraterno. El
Sacerdote es hombre solitario, dedicado en vida a la lucha por
los pobres, cree que es en esta vida cuando hay que inmolarse
por ellos. Es introvertido, advierto en él hay gran sabiduría
y sentido común. Es de caminar seguro, un convencido
de su causa y por ella amigablemente nos conduce hacia el Altar
ubicado en la mitad del Templo, detalle arquitectónico
característico de este Santuario, que rompe, con el estilo
Gótico puro. Estamos en el corazón del monumento,
nunca mejor dicho.- Desde el sector del Coro, claramente se apreciaran,
las líneas que forman una cruz.- El Padre Rodríguez
sabe que su próximo movimiento nos dejará asombrados,
y nos pondrá a meditar, como él lo hace cada vez
que celebra Misa. Al llegar al sitio al que ex profesamente
nos ha llevado, que es el Altar Central, que no el Mayor, localizado
al fondo, el gesto del clérigo cambia y nos inquieta,
porque se ha tornado adusto, misterioso y es que no es para menos.
Por su mente se devuelve en el tiempo y nos comenta que lo que
vamos a observar, a él, nadie se lo contó. Que
ninguno de los otros frailes que antes que él llegaron
y transitaron su obra y su vida por el Templo y que en el oficiaron
la Misa, no se lo advirtieron y que cuando él, ahora nuestro
guía, reparó en el fenómeno, se quedó
inmóvil, conmovido, petrificado. Se ha hecho el silencio,
elocuente, largo, se desplaza, un movimiento y extendiendo su
índice, nos pone de frente a lo que él ya antes
descubrió, y de lo que pronto nosotros seríamos
testigos: Por sobre el centro mismo de la fachada principal
y en dirección hacia arriba, por sobre la maravillosa
puerta Española, Toledana, que abre y cierra el templo,
y las horas para la oración, está tallado en piedra
un Corazón enorme, transparente, de esos que al mirar
nos hablan del amor y sobre él, una Cruz Latina, a simple
vista detalles arquitectónicos preciosos, pero con un
contenido lleno de simbología y de secreto, el que se
abre solo ante los ojos de aquellos que se estén dispuestos
a creer y a soñar. Es un tema de ubicación y
de fe. De tomar o dejar. Metafísico y maravilloso. Detrás
de la mesa de celebración del Altar Central, esto es del
lado izquierdo mirando hacia el frente, cara al sur, fijando
la vista en el corazón tallado en la piedra suspendida
en el aire que hace de marco incomparable , está la Virgen
María. Sí, allí está ella. Ubicada
en el panecillo y también en el Templo, observando a Quito
y a su Capilla domiciliada en la cabecera de la Cruz que configura
la construcción, tras del Altar Mayor, en el extremo
norte. Es una causalidad?; Una casualidad?; Es esto algo esotérico
o místico?; Tiene que ver la alineación del Templo
con el Cosmos y los insondables misterios de la astrología
y el conocimiento profundo? Quién sabe. No hay registros
en la construcción, que demuestren que ese efecto fue
previsto. Lo que sí es real es que en línea recta
y de forma equidistante, cada vez que se celebra Misa en la
Basílica del Voto Nacional, los Sacerdotes lo hacen con
la Virgen de Testigo. La mirada de la madre de Cristo, recogida
por Legarda, cubre a los fieles. El manto de la Virgen se expande
por el cielo de la ciudad y la protege. Entre la Basílica
y la Virgen del Panecillo hay un espacio que se suspende en el
aire, el tiempo y el espacio, un aroma especial, un camino invisible,
una aspiración celestial. Para sentir ese especial resuello,
hay que subir a las Torres Gemelas del Templo. Hay que encaminarse
en línea recta hacia el firmamento. Lo haremos la semana
que viene.- La Virgen de por medio.
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