Museo Nacional del Banco Central:
Trece mil años de historia
Francisca Gómez Moral
Resumir trece mil años
de historia de un pueblo, no es tarea fácil. Un largo
trabajo de investigación llevó a los especialistas
de la Dirección Cultural del Banco Central del Ecuador
a recoger las distintas manifestaciones del hombre ecuatoriano,
desde su etapa más temprana, hasta nuestros días
y dar vida al Museo Nacional del Banco Central del Ecuador que
hoy educa y recrea a un gran público.
La conquista
Se dice que el hombre llegó
a América, procedente de Asia, hace 30.000 o 40.000 años
y se asentó en lo que hoy es Ecuador hacia el 11.000 a
C.A partir de entonces tenemos una evolución que ha sido
cronológicamente y enmarcada en períodos para una
mejor compresión.
La secuencia inicia con el
Período Paleoindio (11.000-4000 a.C) caracterizado por
la presencia de bandas seminómadas, de no más de
100 individuos, que integraban sociedades comunitarias.
Continúa el Período
Formativo (4.000-300 a.C) Sus pobladores imponen un nuevo concepto
de vida, fundamentado en las relaciones de parentesco que aseguran
la descendencia y explican el crecimiento demográfico.
Evidencias de esta práctica en las distintas culturas
son abundantes.
Las figurinas femeninas de
Valdivia, las botellas con asa en forma de estribo de la cultura
Machalilla y las "botellas silbato: de Chorrera son, posiblemente,
lo más representativo y se han afianzado en la memoria
ciudadana por la particularidad y la belleza de sus formas.
En el Período de Desarrollo
Regional (300 a. C-700 d.C) la sociedad se estratifica y se organiza
en cacicazgos. Predomina el aspecto político-religioso.
Destacan piezas de gran formato como los denominados gigantes
de la cultura Bahía, o las figurillas de Jama Coaque que
revelan las costumbres de este pueblo.
Las venus
En el Período de Integración
(700-1500 d.C) impera el aspecto político-territorial.
Las sociedades son cacicales y están gobernadas por un
cacique o "señor étnico", responsable
de organizar la producción, extender los dominios, fomentar
el intercambio de productos entre las distintas unidades territoriales
e impulsar la construcción de obras de infraestructura
de gran magnitud tales como camellones, terrazas, albarradas
y canales de riego.
Hacia 1470, comienza en el
Ecuador el "período Inca". Los ejércitos
venidos del Cuzco, luego de 4 incursiones, doblegan a los caranquis,
último bastión de la resistencia en este territorio
y consolidan su dominio que habría de durar casi setenta
años. Durante este tiempo, la arquitectura alcanzó
notable desarrollo.
A su llegada, los españoles
encontraron un estado autoritario, centralista y políticamente
dividido que ofreció poca resistencia a la conquista y
la evagelización.
La Colonia
Es así como se inicia
la Colonia, un período de casi tres siglos, en el que
la religión católica era el motor que impulsaba
la vida y las acciones de la gente.
En el arte, esto se pone de
manifiesto en el sinúmero de conventos y templos, ricamente
ornamentados, con retablos, pinturas, platería, en los
cuales el indígena logra escapar, al menos en parte, de
su subordinación al español, y crear un arte criollo
en el que, bajo las formas europeas, aparecen rasgos mestizo
de atuendos, flora y fauna autóctonos e, incluso, elementos
que hacen alusión a dioses no olvidados. Este movimiento
creativo se define como Escuela Quiteña y es una auténtica
representación del barroco americano.
Surgen genios de la escultura
y la pintura y Quito se convierte en un centro de creación
artística de gran magnitud. Legarda, Caspicara, Miguel
de Santiago, Samaniego son algunos de los nombres. Sus obras
abundan e impresionan; hay un derroche de conocimientos y sensibilidad
en el manejo de las fo
Afanes libertarios
En 1822, los afanes libertarios
se consolidan y se logra la Independencia. Poco tiempo después,
el Ecuador nace como República y comienza un período
de transformaciones profundas, evidenciadas también en
el arte, particularmente en la pintura.
El retrato, género destacado
en los primeros años del período republicano, da
paso al paisaje que alcanza su máxima expresión
con los maestros Rafael Salas y Rafael Troya.
A finales del siglo XIX, surge
el costumbrismo, más como una manifestación de
denuncia social que como una corriente pictórica. Los
artistas logran captar la apariencia, las costumbres y el sentir
popular. El drama social está presente y adquiere, con
Joaquín Pinto, un realismo y una fuerza inusitados.
El clasicismo académico,
iniciado en las postrimerías del siglo XIX, alcanza el
nuevo siglo y se mantiene unos pocos años. A partir de
1920, el arte ecuatoriano da un giro importante en la técnica
y la temática y sigue nuevas tendencias.
El indigenismo, por el contrario,
plasma la realidad del indio de una manera cruda, brutal, en
ocasiones. Eduardo Kingman y Oswaldo Guayasamín, sus mayores
exponentes, han logrado, junto con Diógenes Paredes, Leonardo
Tejada y otros, consolidar este movimiento y hacerlo trascendente
río solo en el Ecuador sino en todos los pueblos indoamericanos.
Lo abstracto
En la segunda mitad del siglo
XX, la plástica ecuatoriana toma un nuevo rumbo, bajo
la influencia de artistas extranjeros. Atrás quedan las
manifestaciones realistas y comienza el auge de lo abstracto
y lo neoexpresionista. Proliferan las formas geometrizantes y
las composiciones con tinte cubista, posimpresionista o expresionista
abstracto.
La búsqueda constante
de universalidad lleva a los artistas a crear un estilo propio
que renuncia a cualquier concepto tradicional de hacer arte y
que raya incluso en lo insólito. Los críticos los
tipifican como abstraccionistas, oniristas, surrealistas etc.
y el público, contagiado de su "intelectualismo universal",
lo acoge.
Mas tarde, el deterioro de
la economía y el aumento de los desequilibrios sociales
llevan a los artistas a un escapismo donde lo mágico,
lo conceptual y lo primitivo dominan. La más variada grama
de tendencias coexisten y el arte contemporáneo evoluciona
sin normas. La producción es fecunda e invita a la polémica.
|