Quito-Lima,
siglo XIX
Dos ciudades hermanas: crónica
grabada a fuego
La exposición está
abierta al público de martes a domingo hasta el 14 de
noviembre.
Cármen Elena
Kingman
El Centro Cultural Metropolitano
tiene en sus salas una sorprendente exposición, se trata
de 'Quito-Lima Siglo XIX. Juan Agustín Guerrero y Manuel
A. Fuentes', auspiciada por Embajada del Perú y la Fundación
Hallo.
Para comprender mejor a estos
dos grandes artistas a más de enriquecernos con la contemplación
estética de su obra, precisamos conocer la situación
histórica en la que vivieron y los acontecimientos anteriores
a ella. La Revolución Francesa con el Iluminismo influyó
sobre todo en el arte, la ciencia y la cultura en la América
del siglo XIX. Uno de sus principios consistía en tener
fe en la razón y las posibilidades no solo de descubrir
el funcionamiento de las cosas, sino de ordenar el mundo de mdo
más racional. En España las primeras formas de
dinamismo se dieron con las Reformas Borbónica, buscando
un conocimiento positivista.
En América se crean
Centros Ilustrados, como el que forma Eugenio Espejo alrededor
de 'Primicias de la Cultura de Quito'. Los grandes ideales independentistas
recibieron infuencia del imaginario de la Revolución Francesa.
La idea de muchos sectores
era el "salir del atraso", "de la barbarie",
además de alentar la actividad productiva contraria de
la improductividad rentista.
En Quito, durante la primera
mitad del siglo XIX, se organiza la 'Escuela Democrática
Miguel de Santiago', cuyo lema fue "libertad, igualdad,
fraternidad" y su emblema el gorro frigio en la paleta del
pintor. La Escuela exhorta a sus miembros a "estudiar la
naturaleza a campo raso, con sol o con lluvia" para "copiarla
con el pincel" y para mostrar al extranjero nuestras fértiles
llanuras, nuestros terrenos auríferos -pintados o reales-
para buscar la felicidad y la comodidad de la vida". Se
busca el carácter nacional que tiene que tener la literatura,
la pintura y la música, dejando "el teatro servil
de la imitación".
CRÓNICA VISUAL
La pintura Costumbrista es
la que mejor refleja ésta época, siendo el "resultado
de la búsqueda romántica del ser nacional a través
de la representación de la propia diversidad étnica
y de los usos y costumbres del color local. También está
influenciado por las literaturas de las dos últimas décadas
del siglo XIX y por la fotografía", como asegura
la antropóloga Blanca Muratorio.
La característica fundamental
de la pintura del Costumbrismo es la reacción en contra
del escolasticismo y la sombría iconografía religiosa
del arte colonial. Con el costumbrismo los artistas del siglo
XIX "tornaron la mirada hacia la herencia indígena
y hacia el descubrimiento del propio paisaje". En el Ecuador
este movimiento romántico y nacionalista tiene su apogeo
en 1837 y 1900 aproximadamente.
En América nace todo
un movimiento Costumbrista. Recordemos a Juan Agustín
Guerrero, Joaquín Pinto, los Salas, y otros en Ecuador;
Ramón Torres Méndez en Colombia; Mercado en Bolivia;
Carmelo Fernández de Venezuela; Pancho Fierro, Manuel
A. Fuentes, del Perú, entre otros.
Juan Agustín Guerrero
es un digno representante de ésta época, personaje
multifacético fue a más de pintor, músico,
poeta, maestro. En política su ideología es afín
con la de los intelectuales de la época: Montalvo, Pedro
Moncayo, Modesto Espinosa, etc. "Rechazo a los gobiernos
oligárquicos y el énfasis en la educación
dle pueblo soberano", había dicho Guerrero.
Juan Agustín Guerrero fue miembro de la Sociedad Democrática
Miguel de
Santiago, de la que fue su
vicepresidente. Su obra escrita 'Historia de la Música',
valiosa recopilación en la que se refiere al indio y su
música, con "gran solidaridad y respeto, instando
a la sociedad de entonces a apreciar su valor".
UN PUNTO DE VISTA REAL
En la presente exposición
en el Centro Cultural Metropolitano nos ubicamos en la época
en la que el artista desarrolló su obra al observar a
los personajes por él retratados, quienes fueron parte
importante de la codianidad de Quito: Vendedor de entorchados
y alhajas; don Manuel Carcelén; El tuerto Perfidio; F.;
Agustín, lego del Convento de San Francisco, etc. Cada
personaje con su vestimenta, en el modo de llevarla, su caminar,
la expresion del rostro... proyecta su singularidad y el papel
que habrá cumplido en la sociedad de entonces. Guerrero
tiene la maestría de transmitir la ironía propia
de su pensamiento crítico, sobre todo frente a la mentalidad
conservadora y al clero.
La muestra expuesta en el Centro
Cultural Metropolitano nos pone frente a la ironía coque
el artista caricaturiza la falta de libertad de la época,
la actitud de la iglesia frente al indio, la qu ese paodera d
esus bienes a nombre de Dios..., o la ironía de ir hacia
el progreso guiados por un cangrejo y un tortuga.
Finalmente, el viaje en el
tiempo que nos permite esta exposición nos perimitirá
disfrutar del comercio local de la época con la Vendedora
de carne, India que vende fruta en la Plaza Mayor, Vendedor de
manteca... Así como de los que participaban en las procesiones
o conmemoraciones religiosas, o de típicos personajes
como la Beata, la Bolsicona, el Artesano, el Rondín; todos
ellos con sus característicos atuendos.
Son estos, sin duda, grabados que, fieles al Costumbrismo, proyectan
fielmente el movimiento de la sociedad de Quito a mediados del
siglo XIX.
En esta singular exposición
también conoceremos la obra del gran pintor limeño
Manuel A. Flores, quien fue miembro de varias sociedades científicas
del Perú y Europa. Escribió el libro 'Apuntes Históricos,
Estadísticos, Administrativos, Comerciales y de Costumbres',
que fue imprimido por Le Mercier de París, en 1867.
La sociedad limeña del
siglo XIX fue muy similar a la quiteña del mismo siglo.
El artista Flores también es un costumbrista, a através
de sus grabados conoceremos a personajes importantes descritos
con el lenguaje propio que ambientan a la Lima de entonces, festiva
y rica en paisaje.
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