Museos
del siglo 21
Gustavo A. Brandariz
Museos del siglo 21: aunque
parezca una paradoja, el título del presente artículo
es intencionado y pretende poner en cuestionamiento -de entrada-
una creencia muy difundida en nuestro medio que supone a los
museos como instituciones ancladas en el pasado histórico.
LOS MUSEOS: SU HISTORIA
Y SU ESENCIA
La palabra Museo tiene un origen
griego, como la palabra democracia. Y lo mismo que sucede con
la democracia, la de hace dos mil años no es exactamente
la nuestra: el Museion griego era otra cosa. Pero, de algún
modo, si un Museo está bien pensado y desarrollado, podemos
-aún hoy- considerarlo simbólicamente un "Templo
de las Musas" en la medida en que ha de servir de fuente
de inspiración para acciones en el presente y para proyecciones
hacia el futuro.
Sin embargo, a pesar de haber
adoptado el nombre griego, los Museos actuales tienen otro origen,
muy posterior a la Grecia clásica. En la etapa final
de la Edad Media, mientras se elevaban las grandes catedrales
góticas, renacían las ciudades y surgían
las universidades, los mercaderes enriquecidos en el comercio
con Oriente empezaron a alhajar sus palacios y se convirtieron
en coleccionistas de objetos de arte y de decoración.
Los príncipes los imitaron y los reyes y la Iglesia también.
EL ILUMINISMO
En el siglo 18, bajo el influjo
del Iluminismo se desarrolló la idea de 'lo público'
como un espacio común, y creció la teoría
de que el patrimonio atesorado por el ejercicio del poder debía
ser accesible a un mayor número de personas.
La Revolución Francesa
concretó drásticamente lo que en otras partes de
Europa, como Inglaterra, ya había empezado armoniosamente:
la creación de Museos Públicos. Estos Museos,
habitualmente, no eran otra cosa que las viejas colecciones,
pero abiertas a la población.
El gesto tenía un fundamento
ético-social de primera magnitud y constituía una
revolucionaria contribución al libre acceso al conocimiento,
pero no alteró mucho -al principio- la morfología
del museo.
CAMBIOS
En cambio, durante el siglo
19, se introdujeron importantes cambios conceptuales acerca de
la misión social del museo, que, esta vez sí, implicaron
novedades sustanciales en su estructura institucional. Al calor
de las nuevas concepciones democráticas y liberales que
impulsaron la lucha por la educación popular, el Museo
amplió sus proyecciones, extendiendo sus mensajes al común
del pueblo, e incorporando, para ello, mecanismos didácticos
destinados a un público profano o aún ignorante.
Los Museos tomaron de la práctica
de la educación sus modos de actuar y crecieron en servicios
en cuanto aprendieron pedagogía.
Los Museos empezaron a clasificar
y catalogar su patrimonio cultural en forma objetiva y universal.
Durante el siglo XIX, poco
a poco, los museos fueron pasando del coleccionismo de reliquias
al coleccionismo de método científico. Como es
de imaginar, "Museo de Historia Natural" -una típica
creación iluminista- se ubicó en la vanguardia
de la museología.
NOVEDADES EN EL SIGLO 20
De todos modos, a fines del
siglo 19, ya estaban configuradas las tres principales vertientes
temáticas de los museos: arte, historia y ciencias. A
fines del siglo y a lo largo del siglo 20, como derivación
del influjo de las teorías psicológicas de la Gestalt,
del avance pedagógico, de la teoría de la comunicación
y de la expansión del concepto democrático de la
cultura, los Museos descubrieron que tenían un papel trascendente:
la de intervenir en la formación del pensamiento contemporáneo,
suscitando debates, provocando reflexiones e incentivando desarrollos
teóricos y críticos. Para ello, la exhibición
pasó a ser el protagonista esencial de la vida del Museo.
El Museo ha de comunicar a
través de una exhibición estructurada por un guión
- como una película -, materializada a través de
un montaje su escenografía - y con el fin de transmitir
un mensaje. El Museo es un espectáculo presencial. Los
Museos no son comercios sino instituciones culturales - científicas
y su rentabilidad no es económica sino cultural.
CASI CIENCIA FICCIÓN
Los museos del siglo 21 se
transformarán en un espectáculo interactivo intensivamente
elaborado por el propio museo, abundante en recursos didácticos
como las imágenes virtuales en 3D y los mecanismos interactivos.
El visitante llegará
al museo para ingresar en una exhibición envolvente, pensada
como un recorrido educativo, rica en efectos especiales, con
una hiperoferta de estímulos para la investigación
y el aprendizaje. Una especie de cine presencial, itinerante.
Los recursos de la informática, de la escenografía
virtual y de la más avanzada pedagogía, estarán
presentes.
Los nuevos medios disponibles
para el museo, desde la animación computarizada como la
desarrollada por cineastas como Spielberg, o la didáctica
de las producciones editoriales de Dorling-Kindersley, hasta
la escenografía electrónica de las nuevos estrenos
operísticos, desde la didáctica interactiva con
monitores de pantalla sensible hasta las redes universales de
información o la televisión de alta definición,
no son más que recursos que tendrán importancia
si logramos lo esencial: que el visitante salga enriquecido con
mejor información, nuevas ideas y nuevas inquietudes,
que perfeccionen su conocimiento, potencien el dominio de su
libertad y aumenten su capacidad de beneficiar a la sociedad.
EL MUSEO ELECTRÓNICO
En los comienzos del siglo
XXI, sin pretender sintetizar una teoría del Museo, tema
de reflexión critica acerca del cual existe abundante
bibliografía, puede ensayarse un punteo didáctico
que señale algunos aspectos importantes:
Un museo es una institución
cultural de carácter científico, que sigue teniendo
las funciones de conservar un patrimonio cultural - si lo tiene
- y de reunirlo y ampliarlo, la de investigar ese patrimonio,
y la de comunicar al público mensajes culturales referidos
a su patrimonio. Para ello utiliza como medio la exhibición.
Pero la máxima función que cumplirán los
"museos del siglo XXI" será más parecida
a la que los griegos le asignaban, y no a la que los coleccionistas
aún cultivan.
En los próximos años,
aunque todo el organismo museológico se perfeccione y
actualice, seguramente la mayor transformación se producirá
en las áreas de exhibición. Comprenderán
apenas el 40 por ciento del complejo museológico porque
la institución crecerá en jerarquía científica
y se convertirá en un gran centro de producción
de mensajes.
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