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MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002
 
 

Museos del siglo 21

Gustavo A. Brandariz

Museos del siglo 21: aunque parezca una paradoja, el título del presente artículo es intencionado y pretende poner en cuestionamiento -de entrada- una creencia muy difundida en nuestro medio que supone a los museos como instituciones ancladas en el pasado histórico.

LOS MUSEOS: SU HISTORIA Y SU ESENCIA

La palabra Museo tiene un origen griego, como la palabra democracia. Y lo mismo que sucede con la democracia, la de hace dos mil años no es exactamente la nuestra: el Museion griego era otra cosa. Pero, de algún modo, si un Museo está bien pensado y desarrollado, podemos -aún hoy- considerarlo simbólicamente un "Templo de las Musas" en la medida en que ha de servir de fuente de inspiración para acciones en el presente y para proyecciones hacia el futuro.

Sin embargo, a pesar de haber adoptado el nombre griego, los Museos actuales tienen otro origen, muy posterior a la Grecia clásica. En la etapa final de la Edad Media, mientras se elevaban las grandes catedrales góticas, renacían las ciudades y surgían las universidades, los mercaderes enriquecidos en el comercio con Oriente empezaron a alhajar sus palacios y se convirtieron en coleccionistas de objetos de arte y de decoración. Los príncipes los imitaron y los reyes y la Iglesia también.

EL ILUMINISMO

En el siglo 18, bajo el influjo del Iluminismo se desarrolló la idea de 'lo público' como un espacio común, y creció la teoría de que el patrimonio atesorado por el ejercicio del poder debía ser accesible a un mayor número de personas.

La Revolución Francesa concretó drásticamente lo que en otras partes de Europa, como Inglaterra, ya había empezado armoniosamente: la creación de Museos Públicos. Estos Museos, habitualmente, no eran otra cosa que las viejas colecciones, pero abiertas a la población.

El gesto tenía un fundamento ético-social de primera magnitud y constituía una revolucionaria contribución al libre acceso al conocimiento, pero no alteró mucho -al principio- la morfología del museo.

CAMBIOS

En cambio, durante el siglo 19, se introdujeron importantes cambios conceptuales acerca de la misión social del museo, que, esta vez sí, implicaron novedades sustanciales en su estructura institucional. Al calor de las nuevas concepciones democráticas y liberales que impulsaron la lucha por la educación popular, el Museo amplió sus proyecciones, extendiendo sus mensajes al común del pueblo, e incorporando, para ello, mecanismos didácticos destinados a un público profano o aún ignorante.

Los Museos tomaron de la práctica de la educación sus modos de actuar y crecieron en servicios en cuanto aprendieron pedagogía.

Los Museos empezaron a clasificar y catalogar su patrimonio cultural en forma objetiva y universal.

Durante el siglo XIX, poco a poco, los museos fueron pasando del coleccionismo de reliquias al coleccionismo de método científico. Como es de imaginar, "Museo de Historia Natural" -una típica creación iluminista- se ubicó en la vanguardia de la museología.

NOVEDADES EN EL SIGLO 20

De todos modos, a fines del siglo 19, ya estaban configuradas las tres principales vertientes temáticas de los museos: arte, historia y ciencias. A fines del siglo y a lo largo del siglo 20, como derivación del influjo de las teorías psicológicas de la Gestalt, del avance pedagógico, de la teoría de la comunicación y de la expansión del concepto democrático de la cultura, los Museos descubrieron que tenían un papel trascendente: la de intervenir en la formación del pensamiento contemporáneo, suscitando debates, provocando reflexiones e incentivando desarrollos teóricos y críticos. Para ello, la exhibición pasó a ser el protagonista esencial de la vida del Museo.

El Museo ha de comunicar a través de una exhibición estructurada por un guión - como una película -, materializada a través de un montaje ­ su escenografía - y con el fin de transmitir un mensaje. El Museo es un espectáculo presencial. Los Museos no son comercios sino instituciones culturales - científicas y su rentabilidad no es económica sino cultural.

CASI CIENCIA FICCIÓN

Los museos del siglo 21 se transformarán en un espectáculo interactivo intensivamente elaborado por el propio museo, abundante en recursos didácticos como las imágenes virtuales en 3D y los mecanismos interactivos.

El visitante llegará al museo para ingresar en una exhibición envolvente, pensada como un recorrido educativo, rica en efectos especiales, con una hiperoferta de estímulos para la investigación y el aprendizaje. Una especie de cine presencial, itinerante. Los recursos de la informática, de la escenografía virtual y de la más avanzada pedagogía, estarán presentes.

Los nuevos medios disponibles para el museo, desde la animación computarizada como la desarrollada por cineastas como Spielberg, o la didáctica de las producciones editoriales de Dorling-Kindersley, hasta la escenografía electrónica de las nuevos estrenos operísticos, desde la didáctica interactiva con monitores de pantalla sensible hasta las redes universales de información o la televisión de alta definición, no son más que recursos que tendrán importancia si logramos lo esencial: que el visitante salga enriquecido con mejor información, nuevas ideas y nuevas inquietudes, que perfeccionen su conocimiento, potencien el dominio de su libertad y aumenten su capacidad de beneficiar a la sociedad.

EL MUSEO ELECTRÓNICO

En los comienzos del siglo XXI, sin pretender sintetizar una teoría del Museo, tema de reflexión critica acerca del cual existe abundante bibliografía, puede ensayarse un punteo didáctico que señale algunos aspectos importantes:

Un museo es una institución cultural de carácter científico, que sigue teniendo las funciones de conservar un patrimonio cultural - si lo tiene - y de reunirlo y ampliarlo, la de investigar ese patrimonio, y la de comunicar al público mensajes culturales referidos a su patrimonio. Para ello utiliza como medio la exhibición. Pero la máxima función que cumplirán los "museos del siglo XXI" será más parecida a la que los griegos le asignaban, y no a la que los coleccionistas aún cultivan.

En los próximos años, aunque todo el organismo museológico se perfeccione y actualice, seguramente la mayor transformación se producirá en las áreas de exhibición. Comprenderán apenas el 40 por ciento del complejo museológico porque la institución crecerá en jerarquía científica y se convertirá en un gran centro de producción de mensajes.

 
 
 
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