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MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002
 
 

'Lejos de ti'

Oswaldo Rivera V.

Bolívar Ortiz, quiteño, dominó el violín y la guitarra. Con este último instrumento se mantuvo fiel a los principios técnicos que hicieron de la ejecución un crudo musical.

Descendiente de familias de artistas, su abuelo Carlos Amable Ortiz, fue uno de los más grandes compositores ecuatorianos, galardonado dentro y fuera del país. Su padre cultivó también la música.

La guitarra de Bolívar Ortiz acompañó a los más sobresalientes conjuntos de voces y solistas; baste recordarlo junto al dúo Benítez y Valencia, a Carlota Jaramillo y tantos otros artistas.

Fue creativo, bondadoso y elocuente para encauzar las inquietudes artísticas con técnica musical y corazón. Conocía acerca de los fundamentos armónicos de la música.

Bolívar Ortiz educó el sentimiento popular no solo en sus producciones de albazos, valses, pasacalles, sino en el pasillo de factura esmerada, de esquema formal y aire melódico.

Ortiz dio vida, con letra y música, al pasillo "Lejos de ti", magistral pieza que se convierte en escenario del eterno ideal del amor por la dama de los sueños. El protagonista no concibe la vida lejos de ella, pues más allá de su influencia solo hay sufrimientos. De pronto, se ofusca la mente.

Pronuncia su nombre. La sueña. La busca. Pero, de repente, despierta, y ella está junto a él. Piensa, entonces en la terrible posibilidad de que algún día se apague ese amor, que tal vez él podría olvidarla, pero -que bella paradoja- nunca dejará de amarla.

El poema "Lejos de ti" consta de tres estrofas de cinco versos endecasílabos cada una. La rima es consonante. El acento constituyente recae en la cuarta, sexta y octava sílabas, comprobándose la acertada colocación de los acentos rítmicos y el advenimiento de las figuras literarias, como la siguiente apóstrofe, diseñada para transmitir ansiedad: "Dios hizo para ti, mujer, mi corazón". También la anáfora da energía a los pensamientos poéticos: "Quiero hablar y tu nombre solo digo / quiero pensar y solo y solo pienso en ti / quiero olvidarte y a buscar te sigo / quiero dormir y allí sueño contigo".

Bolívar Ortiz, logra una descripción sintética para proyectar en la psiquis de su oyente la angustia de vivir lejos de la amada. La música completa el efecto especial, al proyectar una efervescencia que amplía los goces sensoriales.

La música se corresponde perfectamente a la parte poética cuya fusión proyecta placer y tormento, casi simultáneos, ante la escena del corazón detenido mientras espera al ser lejano: "Olvidarte pudiera, amada mía / dejar de amarte, no podré jamás", contenido apotemático que despliega la forma de vano consuelo, fundado en la belleza de la melodía.

El popular "Pollo" Ortiz, con su guitarra, sus composiciones y su sacerdocio por la música, es símbolo de superación espiritual dignificante, es sensibilidad, técnica musical y fuerza idealista, que aún se proyecta en la colectividad: su guitarra, junto al viento, arranca sonoridades y ritmos nacionales a los astros al compás de su bohemia errante.

'Rosario de besos'

El pasillo "Rosario de Besos", letra de Libardo Parra Toro y música del compositor Francisco Paredes Herrera, ha penetrado en el espíritu de los ecuatorianos. Los efectos del beso musicalizado se hicieron perfume social y mensaje de comunión amorosa.

Libardo Parra, poeta delicado alienta las preferencias del corazón cuando el amor tiende sus alas con luz y calor escudriñando los secretos de la naturaleza humana y el fulgor de la sensibilidad dirigida al presente y al u al futuro. El poeta nos invita a pensar en la acción de los besos como líneas que embriagan y brisas de labios en actitud de esperanza.

El amante no quiere condenarla al olvido, pues "como el sol en los ríos va mi sangre en tus venas". El amor persistirá. Ella lo amará en secreto y él comprende porqué al mirarle "me dirá tu silencio que otra vez quieres darme un rosario de besos". Los besos permiten la grandeza del amor y encauzan los nobles sentimientos".

El poema consta de cuatro estrofas con versos de 14 sílabas cada una; rima consonante y ritmo de expresión categórica. Los acentos dan armonía, comprimen figuras literarias con epítetos y metáforas: "de esas límpidas tardes en que al son de mis ruegos / en mi boca dejaste un rosario de besos/ y sentir que en la senda de tus labios bermejos / voy pagando la ofrenda de tus cálidos besos".

Los símiles sustentan interés: "... como el son en los ríos va mi sangre en tus venas". La antítesis eleva y acentúa el pensamiento poético: "y tu amor que es mi vida aunque tú no lo creas / vivirá mientras viva, vivirá cuando muera".

Al final del poema encontramos la figura denominada alusión, relacionadora del conocimiento poético: "... porque siempre al mirarme me dirá tu silencio / que otra vez quieres darme un rosario de besos".

 
 
 
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- Quito - Ecuador