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MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002
 
 

Nicolás Fiallos, un largo canto al amor y a la vida

Uno de las glorias vivas, prácticamente legendarias, del Ecuador es sin duda don Nicolás Fiallos. Con por lo menos 350 creaciones musicales (de las cuales 180 están grabadas y forman parte de las musicotecas de los ecuatorianos) que han sido y siguen siendo interpretadas por personajes de la escena nacional e internacional.
Nació en Baños (Tungurahua) el 25 de Julio 1919. Su afición musical se inició en temprana edad.
Formó el dúo 'Los bañeños', junto con Vicente Acosta, artista fallecido. También integró los conjuntos musicales: 'Ritmos criollos', 'Oriente' e 'Interandinos', Y, como olvidar su protagonismo en 'El Conjunto Cachullapi', dirigido por el profesor Víctor Manuel Salgado (el famoso 'Maestro Cachullapi').
Entre sus composiciones se encuentran 'El mendigo', 'Otro cielo', 'Rinconcito ecuatoriano'; y 'Adiós guambrita'; los pasillos: 'Solo', 'Fatal pasión', 'Besos', 'Gracias amor', 'Olvido', 'Amor incomparable', 'Vuelve al hogar', 'Te quiero', 'Te quiero', 'Contempla y dímelo', Amémonos'; el albazo 'El mantenedor'; los aires típicos 'Dos instantes', 'Toda mi vida' y 'Adiós'; y el sanjuanito 'Linda baneña'. Con especial cariño recuerda el maestro el albacito 'Mi dolor'.
Fue Presidente de la Sociedad de Autores y Compositores Ecuatorianos (SAYCE).

Con 180 canciones grabadas, que las ha cantado, y las canta, toda la Nación, y que han sido interpretadas por artista ecuatorianos y extranjeros, entre los que se cuentan intérpretes de la talla de Julio Jaramillo, Carlota Jaramillo,, Pepe Jaramillo, Dúo Benítez y Valencia, Hnas. Mendoza Suazti, Hnas. Sangurima, Hno, Miño Naranjo, Dúo Olimpo Cárdenas - Carlos Robira, Claudio Vallejo, Segundo rosero, Anita Lucía Proaño, Paulina Tamayo.
Ha sido interpretado por Carmen Montoro (preruana), Lucho Barrios (peruano), Braulio Hito (peruano), Rodolfo (Colombia), entre otros extranjeros.

GENIALIDAD INNATA

Desde los 7 años Nicolás Fiallos rasgaba e inventaba estrofitas a las canciones.
Él relata que cuando tenía 10 años le puso música a un poema, 'Marchita flor', cuyo autor no recuerda, pero que provocaba sensaciones profundas a su tierna alma de niño. El maestro recuerda que hizo muchas composiciones en su infancia "Como un
Sanjuanito que decía "Para coñac tomo puro que cuesta menos y chuma prontito", que cree a los 14 años", dice riendo el maestro.
Su carera fue ganada a pulso. Se abrió paso como lo hacen todos los artistas apoyándose unos a otros, en esos pequeños espacios sensibles, que quedan a pesar de los egoísmos.
"Ya en el camino de la vida, ese que lleva a la gloria o a las grades derrotas -dice Fiallos- me vi buscando escenarios; como Radio El Palomar, Radio Quito, Radio HCJB, entre tantas y tantas; y, por supuesto, casi todos los proscenios del país".

UNA ANÉCDOTA CON J.J.

Entre las múltiples anécdotas que don Nicolás ha acumulado a lo largo de una vida rica en experiencias, él recuerda con sumo cariño aquella que corrió ni más ni menos que con el 'Ruiseñor de América', Julio Jaramillo.
Corría el año de 1952, Nicolás Fiallos , a pesar de su mocedad, tenía ya un recorrido amplio por los escenarios de la Patria. En sus andanzas artísticas conoció a un joven guayaquileño que estaba en la lucha por posicionarse en el corazón del público: Julio Alfredo Jaramillo Laurido.
Era carnaval, fecha en que gran cantidad de turistas (en busca de descanso y bellos parajes) y romeriantes piadosos (ávidos de consuelo y milagros) llegan a Baños. Grande fue la sorpresa de Nicolás Fiallos al encontrar a Julio Jaramillo, con sus músicos, comiendo fritada bajo una carpa de expendio.
Jaramillo al reconocer a Fiallos lo invitó de inmediato a su hotel, donde los guitarristas acompañaron las últimas composiciones de Nicolás, en la voz del 'Ruiseñor'; todo esto acompañado de brindis, que no podían hacerse sin sus respectivos traguitos. El jolgorio se extendió durante los cuatro días del carnaval, interrumpido solo por las funciones que don Julio tenía en el Teatro de Baños.
Ni el artista ni su representante tomaron en cuenta que los baneños estaban muy ocupados atendiendo sus negocios para turistas y romeriantes y que no les quedaba tiempo para ir al teatro.
El caso es que aquel Miércoles de Ceniza de 1952, Nicolás Fiallos había de ser desperado de entre los vapores del alcohol de la noche anterior, por el mismo Julio Jaramillo, que le decía: "Nicolás, en la taquilla no hemos hecho dinero ni para un café. No tenemos para pagar la cuenta del hotel ni para ir a las presentaciones que tenemos en Riobamba. Oye, ¿no será que eres amigo del curita de la Parroquia, y le hablas para que nos facilite algún dinero?" .
"No tuve más remedio que levantarme e ir a hablar con el Padre Peñaherrera, quien fungía entonces como superior del monasterio y párroco de Baños", cuenta el maestro Fiallos.
Nadie sabía como iba a reaccionar el curita. Era muy posible que conociendo las andanzas bohemias de los artistas no fuera muy anuente. Pero, todo lo contrario, el religioso (que al parecer admiró el arte del nóvel Jaramillo) fue magnánimo.
Nicolás Fiallos relata divertido que el Padre Peñaherrera "hizo una seña imperativa a uno de los jóvenes monjes que estaba cerca y le dijo sin ambajes: 'anda al Hotel Danubio y pide la cuenta del señor Julio Jaramillo'. Cuando volvió el lego, Peñaherrera sacó el dinero y se lo entregó a Julio. Y no solo eso, añadió plata para que se vayan a Riobamba".

Presidente de la SAYCE

El récord artístico de Nicolás Fiallos lo ha colocado, por méritos propios, en elevados sitiales, como es el caso de la presidencia de la Sociedad de Artistas y Compositores Ecuatorianos (SAYCE).
Desde ese sitial logró muchas conquistas para sus colegas, tales como el aguinaldo navideño, subsidio de enfermedad, fondo mortuorio, pensión vitalicia para compositores con 50 años de edad y 36 composiciones grabadas profesionalmente.
Asimismo, logró la Escuela de Música, locales para la SAYCE en Chimborazo y Tungurahua. Entre otras conquistas.

Una separación momentánea

En días pasados don Nicolás Fiallos hubo de despedirse de su compañera de 63 años, doña Emerina Macrima Guevara, quien se nos adelantó en el viaje final, y espera en el Oriente Eterno a que su esposo termine su misión de adornar el mundo con la belleza de su música, para juntarse con él en el seno del Padre.

 
 
 
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La Hora 2002
- Quito - Ecuador