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MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002
 
 

¿Y qué del 'reggaeton'?

César Ulloa Tapia
cesarulloa77@hotmail.com
 
El 'reggeton' ha invadido innumerables espacios en América Latina. Se escucha en buses, discotecas, bares-restaurantes y hogares en todo momento. En algunos casos, el día comienza y termina con las canciones de mayor impacto y aceptación.
Es indudable, bajo este criterio, que esta manifestación musical ha sido bienvenida por la juventud y un segmento del público adulto sin distinción de estatus socioeconómico, nivel educativo, género y religión. Su incidencia en el ocio es tan considerable, al punto de crear todo un universo simbólico cultural y comunicacional en la población.
En otras palabras, el 'reggeton' no es solamente la afición, disfrute, canto e imitación de los artistas, también es la irrupción en la cotidianidad de un nuevo lenguaje, el uso de un cierto tipo de vestimenta y la expresión corporal a través del baile.
 Y aunque esta expresión no sea reconocida como una señal cultural por los representantes del 'canon', es ante todo un elemento que se articula de lenguajes urbanos, que se confluyen en la oralidad, el gesto, la ocupación del espacio y la vestimenta.
Esta realidad se hace visible desde el acto mismo de la creación de las canciones con letras, pasando por la puesta en escena de un baile concreto hasta el poder de convocatoria que tienen solistas y grupos para que la gente los escuche en privado y en público. Solo el hecho de que esté presente en la cotidianidad lo legitima como un fenómeno sociocultural. 
 
"DALE DON DALE"

Esta propuesta carece de imaginación y contenido en las composiciones. Cantantes y grupos trasladan al público un máximo de dos o tres frases por canción. A manera de recuento, se mencionan algunas de ellas: "dale, dale don dale...", "le gusta la gasolina, dale más gasolina...", "dale moreno, dale moreno...", "lo que pasó, pasó, entre tú y yo...". Es decir, entre las características generales de estas iniciativas están la cortedad y  reiteración de los mensajes (¿cuáles?). Señales claras de la tendencia del sistema: girar sobre lo "light", efímero y desechable. Dicho en otros términos, la capacidad expresiva del lenguaje aquí se diluye. 
 
Por otro lado, la discursiva del 'reggeton' es netamente implícita. No utiliza ninguna figura o estilo de narración para decir algo. Su mensaje es directo y sobreentendido. Al igual que la publicidad, se impregna por las reiteraciones acerca de lo mismo. Ese repetir fácil de los contenidos permite que los aficionados memoricen las letras sin ninguna dificultad. Asimismo, se trata de introducir en la audiencia un lenguaje paralelo, porque las canciones contienen una jerga de quienes las producen. Ello va de la mano con la forma de hablar-cantar... "Perreo, mami perreo"...

CONTENIDOS, CUERPOS Y CONTINENTES

Como la mayoría de géneros musicales de nuestro continente, el "reggeton" centraliza su discurso en la relación de pareja. Va desde la ruptura de los amantes, dando un salto por la traición hasta llegar a la provocación y consumación del acto sexual. Al igual que la salsa y la techno cumbia, para citar nada más dos casos, se baila la desdicha y el desamor con desenfreno. Unas perlas al respecto: "... pobre diabla/ se dice que se te ha visto por la calle vagando, llorando por un hombre que no vale un centavo/ pobre diabla/ llora por un pobre diablo...". El fatalismo y la crisis amorosa salen a flote como causa-efecto para atraer a la audiencia. ¿No será, acaso, que la tristeza, el desengaño y el derrotismo se articulan como señas de identidad hasta en la música?
De otra parte, los estilos y continentes artísticos en las canciones se pierden y escasean. No hay un ítem que diga dentro del gremio, que los aspirantes a llevar esta moda musical a cualquier parte debieron haber tenido buen canto y dominio escénico en la escuela, colegio o barrio. Al contrario, todo parece un juego de efectos musicales electrónicos que acomodan un conjunto de voces estridentes que brillan por la ilusión del buen cantar. Bajo este criterio, los aficionados se convierten en 'estrellas'.    

ESPECTRO ESTÉTICO
 
Una de las particularidades del 'reggeton', al igual que el rap, es que se gesta en la calle. De ahí que sea considerado como un resultado de las culturas urbanas y, en gran medida, de las marginales. Por esa razón, no sigue patrones ni formatos de la cultura dominante o de la elite, entre comillas. Sin embargo, los 'aniñados' o 'niños bien' disfrutan esta expresión, aunque renieguen su existencia y camuflen sus gustos en este aspecto. No obstante, para nadie es desconocido que el 'reggeton' ha llegado a la mayoría de espacios de diversión con gran éxito.
Un punto que no se debe dejar de lado es el relacionado con el espectro estético. Los cantantes, al ser ídolos de barrio primero y de un éxito repentino después, no siguen los formatos tradicionales de la farándula latinoamericana. Su vestuario difiere del típico "galán" del culebrón al estilo venezolano y mexicano. En el mejor de los casos, se promueve un estilo sin estilo. Mejor dicho, algo fuera de lo "chick" y "la elegancia". Lo dicho se observa en pantalones anchos y largos que se arrastran por los suelos, cadenas gruesas alrededor del cuello, aretes rimbombantes en mujeres y hombres, camisas fuera de los pantalones, cabellos cortos y parados. Toda una moda, no una tendencia.
 
EROTIZACIÓN DEL BAILE

La carga erótica que se exterioriza por medio del baile es una de las señas particulares de esta expresión musical. Se promueve el destape y una cierta simulación de la sexualidad en movimientos provocadores y que derrumban inhibiciones y tapujos. Todo se convierte en un juego de ida y vuelta. Además, a medida que existe un mayor acercamiento entre la pareja o roce hay mayor disfrute. En ese instante, ya no juega tanto el contenido, sino el ritmo e intensidad que se gesta en cada canción. Así, el cuerpo entra en una lógica de lenguaje corporal, donde cada gesto, meneo, vuelta, coqueteo tiene una alta dosis simbólica: atraer al otro para disfrutar esta lúdica.
Como se observa en otros géneros, los grupos de "reggeton" han creado una serie de movimientos en el baile, los cuales son reproducidos por el público con una concepción de cercanía de los cuerpos. A pesar de que muchas parejas no bailan apegados, alejamiento y acercamiento son una suerte de mostrarse, poco a poco. Sin duda, esta moda no dejará de causar polémica por la manera en que es asumida por sus seguidores, sobre todo, porque ha llegado a convertirse en una distracción cotidiana. De ahí, la atención de diversos sectores.
 Pero como dijo el poeta, "todo pasa". Solo en el devenir del tiempo se podrá comprobar el grado de incidencia. Hasta el momento, lo que sí es rescatable es que no genera ninguna suerte de caos, tampoco persigue ninguna reivindicación política, religiosa o económica. Es un disfrute momentáneo como cualquier otro. Lo que sí habría que preguntarse es el poder de renovación en contenidos y formatos, pues si se encasilla en lo que hasta ahora hemos escuchado y visto lo más probable es que no trascienda el "reggeton". Amén.

Variaciones

"La discursiva del "reggeton" es netamente implícita. No utiliza ninguna figura o estilo de narración para decir algo. Su mensaje es directo y sobreentendido".

"El reggeton promueve el destape y una cierta simulación de la sexualidad en movimientos provocadores y que derrumban inhibiciones".

"Cantantes y grupos escapan a la lógica del glamour de los artistas tradicionales. Se impone las señales de una cultura urbana, traída desde el barrio".

 
 
 
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