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¿Y qué del 'reggaeton'?
César Ulloa Tapia
cesarulloa77@hotmail.com
El 'reggeton' ha invadido innumerables espacios en América
Latina. Se escucha en buses, discotecas, bares-restaurantes y
hogares en todo momento. En algunos casos, el día comienza
y termina con las canciones de mayor impacto y aceptación.
Es indudable, bajo este criterio, que esta manifestación
musical ha sido bienvenida por la juventud y un segmento del
público adulto sin distinción de estatus socioeconómico,
nivel educativo, género y religión. Su incidencia
en el ocio es tan considerable, al punto de crear todo un universo
simbólico cultural y comunicacional en la población.
En otras palabras, el 'reggeton' no es solamente la afición,
disfrute, canto e imitación de los artistas, también
es la irrupción en la cotidianidad de un nuevo lenguaje,
el uso de un cierto tipo de vestimenta y la expresión
corporal a través del baile.
Y aunque esta expresión no sea reconocida como una
señal cultural por los representantes del 'canon', es
ante todo un elemento que se articula de lenguajes urbanos, que
se confluyen en la oralidad, el gesto, la ocupación del
espacio y la vestimenta.
Esta realidad se hace visible desde el acto mismo de la creación
de las canciones con letras, pasando por la puesta en escena
de un baile concreto hasta el poder de convocatoria que tienen
solistas y grupos para que la gente los escuche en privado y
en público. Solo el hecho de que esté presente
en la cotidianidad lo legitima como un fenómeno sociocultural.
"DALE DON DALE"
Esta propuesta carece de imaginación
y contenido en las composiciones. Cantantes y grupos trasladan
al público un máximo de dos o tres frases por canción.
A manera de recuento, se mencionan algunas de ellas: "dale,
dale don dale...", "le gusta la gasolina, dale más
gasolina...", "dale moreno, dale moreno...", "lo
que pasó, pasó, entre tú y yo...".
Es decir, entre las características generales de estas
iniciativas están la cortedad y reiteración
de los mensajes (¿cuáles?). Señales claras
de la tendencia del sistema: girar sobre lo "light",
efímero y desechable. Dicho en otros términos,
la capacidad expresiva del lenguaje aquí se diluye.
Por otro lado, la discursiva del 'reggeton' es netamente implícita.
No utiliza ninguna figura o estilo de narración para decir
algo. Su mensaje es directo y sobreentendido. Al igual que la
publicidad, se impregna por las reiteraciones acerca de lo mismo.
Ese repetir fácil de los contenidos permite que los aficionados
memoricen las letras sin ninguna dificultad. Asimismo, se trata
de introducir en la audiencia un lenguaje paralelo, porque las
canciones contienen una jerga de quienes las producen. Ello va
de la mano con la forma de hablar-cantar... "Perreo, mami
perreo"...
CONTENIDOS, CUERPOS Y CONTINENTES
Como la mayoría de géneros
musicales de nuestro continente, el "reggeton" centraliza
su discurso en la relación de pareja. Va desde la ruptura
de los amantes, dando un salto por la traición hasta llegar
a la provocación y consumación del acto sexual.
Al igual que la salsa y la techno cumbia, para citar nada más
dos casos, se baila la desdicha y el desamor con desenfreno.
Unas perlas al respecto: "... pobre diabla/ se dice que
se te ha visto por la calle vagando, llorando por un hombre que
no vale un centavo/ pobre diabla/ llora por un pobre diablo...".
El fatalismo y la crisis amorosa salen a flote como causa-efecto
para atraer a la audiencia. ¿No será, acaso, que
la tristeza, el desengaño y el derrotismo se articulan
como señas de identidad hasta en la música?
De otra parte, los estilos y continentes artísticos en
las canciones se pierden y escasean. No hay un ítem que
diga dentro del gremio, que los aspirantes a llevar esta moda
musical a cualquier parte debieron haber tenido buen canto y
dominio escénico en la escuela, colegio o barrio. Al contrario,
todo parece un juego de efectos musicales electrónicos
que acomodan un conjunto de voces estridentes que brillan por
la ilusión del buen cantar. Bajo este criterio, los aficionados
se convierten en 'estrellas'.
ESPECTRO ESTÉTICO
Una de las particularidades del 'reggeton', al igual que el rap,
es que se gesta en la calle. De ahí que sea considerado
como un resultado de las culturas urbanas y, en gran medida,
de las marginales. Por esa razón, no sigue patrones ni
formatos de la cultura dominante o de la elite, entre comillas.
Sin embargo, los 'aniñados' o 'niños bien' disfrutan
esta expresión, aunque renieguen su existencia y camuflen
sus gustos en este aspecto. No obstante, para nadie es desconocido
que el 'reggeton' ha llegado a la mayoría de espacios
de diversión con gran éxito.
Un punto que no se debe dejar de lado es el relacionado con el
espectro estético. Los cantantes, al ser ídolos
de barrio primero y de un éxito repentino después,
no siguen los formatos tradicionales de la farándula latinoamericana.
Su vestuario difiere del típico "galán"
del culebrón al estilo venezolano y mexicano. En el mejor
de los casos, se promueve un estilo sin estilo. Mejor dicho,
algo fuera de lo "chick" y "la elegancia".
Lo dicho se observa en pantalones anchos y largos que se arrastran
por los suelos, cadenas gruesas alrededor del cuello, aretes
rimbombantes en mujeres y hombres, camisas fuera de los pantalones,
cabellos cortos y parados. Toda una moda, no una tendencia.
EROTIZACIÓN DEL BAILE
La carga erótica que
se exterioriza por medio del baile es una de las señas
particulares de esta expresión musical. Se promueve el
destape y una cierta simulación de la sexualidad en movimientos
provocadores y que derrumban inhibiciones y tapujos. Todo se
convierte en un juego de ida y vuelta. Además, a medida
que existe un mayor acercamiento entre la pareja o roce hay mayor
disfrute. En ese instante, ya no juega tanto el contenido, sino
el ritmo e intensidad que se gesta en cada canción. Así,
el cuerpo entra en una lógica de lenguaje corporal, donde
cada gesto, meneo, vuelta, coqueteo tiene una alta dosis simbólica:
atraer al otro para disfrutar esta lúdica.
Como se observa en otros géneros, los grupos de "reggeton"
han creado una serie de movimientos en el baile, los cuales son
reproducidos por el público con una concepción
de cercanía de los cuerpos. A pesar de que muchas parejas
no bailan apegados, alejamiento y acercamiento son una suerte
de mostrarse, poco a poco. Sin duda, esta moda no dejará
de causar polémica por la manera en que es asumida por
sus seguidores, sobre todo, porque ha llegado a convertirse en
una distracción cotidiana. De ahí, la atención
de diversos sectores.
Pero como dijo el poeta, "todo pasa". Solo en
el devenir del tiempo se podrá comprobar el grado de incidencia.
Hasta el momento, lo que sí es rescatable es que no genera
ninguna suerte de caos, tampoco persigue ninguna reivindicación
política, religiosa o económica. Es un disfrute
momentáneo como cualquier otro. Lo que sí habría
que preguntarse es el poder de renovación en contenidos
y formatos, pues si se encasilla en lo que hasta ahora hemos
escuchado y visto lo más probable es que no trascienda
el "reggeton". Amén.
Variaciones
"La discursiva del "reggeton"
es netamente implícita. No utiliza ninguna figura o estilo
de narración para decir algo. Su mensaje es directo y
sobreentendido".
"El reggeton promueve
el destape y una cierta simulación de la sexualidad en
movimientos provocadores y que derrumban inhibiciones".
"Cantantes y grupos escapan
a la lógica del glamour de los artistas tradicionales.
Se impone las señales de una cultura urbana, traída
desde el barrio".
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