'A unos ojos', un pasillo conmovedor
"A unos ojos" es
un poema popularizado por el pasillo de su mismo nombre, que
fuera musicalizado por Carlos Amable Ortiz, sobre la letra creada
por el inspirado Julio Jáuregui.
Este pasillo supera a muchos
temas de la misma connotación por la gama de sensibilidad
amorosa y social; es decir, hurgó en la entraña
de los valores para extraer de ellos esencia de idearios relativos
a la justicia y al vuelo imaginativo que determina las líneas
descriptivo-interpretativas al afirmar que los ojos a lo largo
del camino vieron "todas las injusticias de la vida / y
la fuga de muchas ilusiones".
Interpretado por cantantes
especializados, "A unos ojos" prendió en la
sensibilidad del pueblo, gracias a la música de Carlos
Amable Ortiz, compositor de honda recordación en el concierto
musical del país. Creó más de 237 composiciones,
fue violinista, pianista, cantor y maestro. Su virtualidad artística
comenzó a los 11 años.
Energía e intensidad
La temática absorve
la luz de los "ojos cansados de mirar la huida / del placer
juvenil, ojos traviesos" y en cuyo fondo el aliento sugestivo
de mirar. Y a ellos siempre las plugo señalar caminos,
valles, riscos, horizontes y ofrecer rutas como acicate y estímulo.
Enloquecimientos, serenidad,
misericordia, pesadumbre y travesuras, resuenan según
la luz y la vida marcada por los signos del medio ambiente y
las oscilaciones existenciales como las injusticias y la fuga
de ilusiones con el ánimo de unadeslumbrante floración
poética.
Julio Jauregui vierte sus ideas
en su soneto de versos de 11 sílabas, rima consonante,
cumpliendo los secretos de la métrica. De esta manera,
asunto y forma son organismos íntegros que demuestran
la energía e intensidad de estilo al cantar a unos ojos
conlas palabras adecuadas, imágenes dulces y fuertes a
la vez, ritmos convenientes y matices que realzan la creación
poética.
Figuras
El poeta Julio Jáuregui
utiliza figuras oportunas para darle dramatismo e intensidad
al poema, como la metáfora, al considerar a los ojos
"Lagos en cuyo fondo están
impresos
los paisajes más tristes de la vida"
Al símil, con especial
cadencia, lo encontramos en los versos:
"Ojos que fueron castos
y amorosos,
apacibles, mansos y piadosos
como dos silenciosas oraciones".
Confianza y sinceridadde azules
horizontes y el 'mirage' del cirio devoto tocando las campanas,
se experimenta frente al hábito gris que esconde los pasos
de la noche.
Al final, el poeta, es escenario sensible, desliza a la existencia,
no en actitud de lamentación, sí con austeridad
poética de las cosas que quedaron. Los ojos miran, talvez,
las amarguras y los dolores hasta enfatizar:
"... Y que vieron a lo
largo del camino
todas las injusticias del destino
y la fuga de muchas ilusiones".
Música y letra forman
el pasillo de hondo contenido literario. Ocurre algo dentro del
mirar, sentir y experimentar para encontrar en proporción
la capacidad de respuesta que sin temior a equivocarnos, el pasillo
se adentra en la sensibilidad sin agotarse, a pesar del paso
de los años. O también se siente aquella oración
mística hecha grito de esperanza y expresión de
sufrimiento para la salvación de la humanidad.
¿A los ojos de quién?
Esta bella composición
da en primera instancia la idea de ser un canto a los ojos de
la mujer amada; pero, cuando uno se sumerge en la literatrura
de sus versos nota que hay un mensaje más intenso en ellos;
algo suena a místico y etéreo. Y hay razón
en ello.
Se cuenta que un día
estando el poeta Julio Jáuregui en la iglesia, se escapó
su mente y dejó que su mirada recorriera distraídamente
el templo, hasta que su ser se conmovió violentamente
al fijar su mirada en los ojos de un cristo crucificado.
Fue tal impresión ante
los ojos del Nazareno que Jáuregui se sintió inspirado
por todos el cúmulo de sensaciones e historias que le
contó esa mirada... y Jáuregui relató la
historia.
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