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MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002
 
 

"Una noche de Luna"

Oswaldo Rivera V.

Carlos Chávez Bucheli, quiteño, de Santa Prisca (1895), descediente de familia de músicos, estudió en el Conservatorio Nacional de Música y fue autor de himnos, marchas, aires populares. Con letra y música creó el Himno "Naciones Unidas" por lo que fue reconocido por el presidente de los EE.UU., Franklin Delano Roosvelt (1942). Dominó el clarinete y otros instrumentos y fue cantante con la voz de tenor.

Con relación al himno "Naciones Unidas", el Departamento de Estados del país del norte ordenó enviarlo al Centro Internacional de Música de la Unión Panamericana para su divulgación llegando al corazón de los países americanos.

Entre los pasillo que llevan su letra y música, constan: "Una noche de luna", "Ecuador Amazónico", "Nelly", "Ausencia", "Sirena Marina", "Pasión Inmortal", "Optimismo", "Mercedes", "Has matado una ilusión", "Quién sabe" y otros de especial jerarquía.

Estas composiciones elevan la personalidad de Carlos Chávez dentro del magisterio musical, las direcciones de bandas en varias provincias y las interpretaciones que demuestran profundos conocimientos de música y los cauces sentimentales consagradas a la Patria a través de convicciones entrañables.

El pasillo "Una noche de luna" es el que más ha trascendido dentro y fuera del país. Trata de un cuadro nocturno de serenata donde la música se extiende con luz de luna y lúgubres cantares al pie del balcón. Pide a su amada no olvidar los tiernos juramentos que le hizo en sus brazos: "los besos y las lágrimas son negros pensamientos, por eso soy tan pálido, por eso vino triste".

Añade un contenido patrio en la letra y que tiene relación con el 9 de Octubre, al exaltar al río Guayas, a la ciudad de Guayaquil, a la mujer guayaquileña y a los sitios históricos más importantes. Geografía, y sentimientos poéticos y generosidad develan perfiles sugestivos de marinas pulsaciones, alineados al compás de la sensibilidad musical.

Seis estrofas hechas cuartetos de 14 sílabas, rima consonante, aprisionan el aire de ternura poética. La idea central de la serenata balancea a la alegría con el frío nocturno Las reacciones reciben la luz de la luna como elemento soñoliento y vuelo imaginario sobre la base de los recursos literarios y el afán de consignar el alma mediante las notas musicales.

Las figuras literarias en el poema son los epítetos que dan consistencia al tema del pasillo: "soñolienta mi guitarra", "lúgubres cantares", "frases trémulas", "tiernos juramentos" La metáfora determina la sensibilidad gris: "mis sos y mis lágrimas son negros pensamientos,/ por eso estoy tan pálido, por eso vivo triste". En los mismos versos la repetición vigoriza los centros de atención.

Otra de las figuras que alientas estéticamente es la prosopopeya: "solo hay un fiel testigo: la Plaza Centenario". La optación se desprende y aviva los anhelos del alma: "al pie de tus vergeles/ soñolienta mi guitarra/ te enviaba en frases trémulas mis lúgubres cantares".

Así se inicia el cuadro nocturno que sintetiza la serenata en concretas direcciones al conciliar la temática y las formas poéticas: "Una noche de luna taciturno te miraba/ y en tus ojos mitigaba mis pesares;/ al pie de tus vergeles, soñolienta mi guitarra/ te enviaba en frases trémulas mis lúgubres cantares".

 
 
 
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La Hora 2002
- Quito - Ecuador