'Ilusión
Romántica', un pasillo con dominio poético
"Adoro yo tus senos
de lúbrica fragancia, tus senos voluptuosos transidos
de ilusión botones primorosos de rítmica elegancia
que extasían a mi alma con íntima emoción".
Oswaldo Rivera V.
La vida humana es un proceso
interno que aviva al arte a través de predilecciones y
tendencias. Entre ellas, la música: manifestación
de la mente y el corazón que produce un estado espiritual
pletórico de contemplación activa.
La música es sensibilidad
vital que fluye palpitante, para enriquecer a la sociedad, o
como expresa Aristóteles, ella "purifica las pasiones
y provoca en los humanos una alegría inocente y pura".
En esta dimensión, el
pasillo "Ilusión romántica" -letra de
Armando Martínez Guerrero y música de Carlos Silva
Pareja- se mueve entre el amor, mutado en adoración, y
la esencia de la vida, pletórica de valores.
CANTO MÍSTICO
El poeta Martínez canta
a la mujer amada, adorada, con sed de juventud y rosa temprana,
constituyéndola en inspiración, dicha y consuelo;
convierte en hechizo la vivencia del romance, fascina al lector,
lo imbuye de la idea de que el amor es alimento del corazón.
El poema "Ilusión
romántica" glosa la belleza del ser amado con un
lenguaje directo, construyendo una imagen mística y mítica:
el cielo de sus labios, la boca fragante, los senos voluptuosos,
los ojos de vuelos risueños.
La mujer de los sueños
se aúna al palpitar del Universo: su amor está
en las hojas de los árboles, late en la ternura esplendorosa,
en la ilusión risueña como el rumor del agua. De
esta manera, el fondo es personal y demuestra una capacidad de
inventiva. La ilusión se hinca en el alma del amor con
acentos de esperanza.
ANÁLISIS
El poema consta de 4 estrofas
de versos de 14 sílabas, rima consonante y ritmo transparente.
Las adjetivaciones "cuerpo elegante", "lúbrica
fragancia", "botones primorosos", demuestran dominio
poético. Las figuras literarias están acertadamente
distribuidas, así como el acento constituyente que recae
en la sexta sílaba. Entre las figuras literarias se imponen
las metáforas: "Adoro yo tus senos de lúbrica
fragancia,/ tus senos voluptuosos transidos de ilusión/botones
primorosos de rítmica elegancia/ que extasían a
mi alma con íntima emoción".
Los elementos trabajadores
líricamente son románticos, tienen motivos de la
naturaleza, del amor y de la vida sin estridencias. Las comparaciones
dan consistencia, contrastes de luz y libre vuelo de fantasía,
así: "Adoro yo la gracia de tu cuerpo elegante,/
cual un trozo de cielo, cual nota de cristal;/ y los besos sensuales
de tu boca fragante,/ yo quisiera libarlos como algo angelical".
Una hipérbole percibe
los ecos del amor: !!... Pupilas que han venido de otros paraísos,/
con reflejos de luna, con ensueños de amor". Se añade
el dinamismo literario y la eficacia plástica: "Adoro
yo tus ojos de mágicos hechizos/ pues ellos con ternura
despiden resplandor".
CALOR Y COLOR
El sincretismo expresa sensaciones,
colores y luminosidades con mágicos hechizos. Al citar
a los ojos dice que despiden claridad. En la línea metonímica
encontramos la frase: "cubrir tu blanca frente con rica
pedrería". La anáfora aparece en las repeticiones
de adoro en el comienzo de las tres estrofas. Los elementos básicos
estructurales y literarios en el fondo y la forma, fluyen sin
romper la unidad del poema.
El trabajo literario de Armando
Martínez y la composición musical de Carlos Silva
Pareja, penetran en la integridad configurando los rasgos propios
y aquella armonía concebida adecuadamente, así
como el orientarse a las formas engendrantes y a los estímulos
externos. Los sentimientos se presentan para vitalizar las expresiones
y colorear el ambiente junto a la resonancia estética.
Música y poesía,
viejas amigas, sintiéndose y midiéndose en un ritmo
general, intensifican la parte solidaria y sellan la naturaleza
y las condiciones musicales. Los factores estéticos dan
un mensaje pensando que la música es el florecimiento
del carácter y la literatura despertadora del espíritu;
ambas afianzan los estados de cultura de los pueblos.
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