'Canción
primaveral' y 'Yo quisiera decirte'
Oswaldo Rivera V.
Canción Primaveral"
es el título del poema musicalizado por Enrique Ibáñez
Mora, prolífico compositor e integrante del afamado dúo
Ecuador, que tantos honores diera al país.
La letra pertenece a la poetisa
guayaquileña María Piedad Castillo de Leví,
cultora del lirismo confidente, que se halla en las palpitaciones
diarias del amor.
De esta poetisa dice Alfredo
Baquerizo Moreno: "La leve y alada María Castillo,
que canta como fuente espontánea de un caudal de aguas
cristalinas, murmurantes, que refleja en su corriente lo azul
del cielo y lo blanco y tenue de la nube al pasar, ni lo oculta
ni lo empeña".
Temáticas diversas sobre
ciudades, oraciones, crepuscularios y canciones, entre otras,
son trabajadas con agitación anímica, técnica,
abundancia verbal y sugerencias emocionales.
El poema "Canción
Primaveral" revela juventud y brío amoroso transparentadores
de la íntima realidad, de los ojos con destellos de ilusión,
los sonrojos y reacciones al observar los rosales que cantan
primaveras, a los brotes de los amores primeros. Tantos estados
de ánimo primaveral construyen "un nido bajo un naranjo
en flor". No faltan las dimensiones de ternura y los símbolos
de paz.
Son cuatro estrofas de versos
de 14 sílabas, rima asonante y deliciosa armonía.
Las figuras literarias consolidan las alusiones y evocaciones
amorosas llenas de sensibilidad poética encaminada a mantener
despierto el interés.
Entre esas figuras tenemos
las metáforas" "Bella adorada de la suave sonrisa,
destello de mis amores, nota de mi laúd". Las optaciones:
"Soñando te presiento sin penas, sin agravios, con
tus puros sonrojos y tu fiel corazón". En esta forma
"Canción Primaveral" expresa los anhelos vivos
del alma abierta a la gozosa ternura, manejados con elementos
visuales.
"YO QUISIERA DECIRTE"
"Yo quisiera decirte"
es otra poesía hecha pasillo, muy conocido por el corazón
popular. Son cuatro cuartetos de 14 sílabas y rima consonante.
En este poema se dirige al amado con angustia y desolación
porque encuentra cerrado el balcón de la casa.
Hay reclamos contra el desdén,
la falta de sonrisas, recuerdos, juramentos y la ternura callada.
Por estos vacíos anhela el alma abierta a la gozosa ternura.
Por estos vacíos, dice lo que le dicta el corazón
y pide se entreabra un instante el balcón. El poema recobra
la perdida imagen y revive la ternura de las horas felices.
El fondo amoroso es enriquecido
con exclamaciones e interrogaciones poéticas, complementadas
con una subyección: "cuando al querer mirarte paso
frente a tu casa / y encuentro para siempre cerrado tu balcón...".
En ocasiones la poetisa va
del vuelo irracional a lo lógico, a la vez afirma el pensamiento
con apóstrofes: "te esquivas y te separas de quien
te adora tanto, / que por tu amor llegara sonriendo hasta morir.
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