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'Vértigo', un pasillo vehemente
"No pudo penetrarse
en mis anhelos/ menos juntarse a mi melancolía; / y cansado,
Señor, en mis empeños, retorné a la misma
pena mía".
Oswaldo Rivera V.
Carlos Guerra Paredes, quiteño
de La Ronda, compositor y poeta, cuyas canciones penetraron y
penetran en el alma nacional, baste recordar "Guitarra Vieja",
sus pasillos con música y letra: "Recordando",
"Remembranzas" y otros musicalizados con poesías
de notables escritores como Ernesto Guerra, José María
Egas, Enrique Rivadeneira. El país reconoció a
Carlos Guerra Paredes por su aporte artístico y sus eternas
melodías llenas de imágenes y notas de sorprendente
animación y sensibilidad.
Poemas mágicos y dolientes,
impresionantes y románticos se refugian en recuerdos y
cosas que vivifican por sus metáforas y pensamientos poéticos:
"Tu alma es una vertiente donde manan ternuras/ que emerge
entre tus labios, en surtidor de auroras". El poeta y músico
inquiere, siente la huida de las cosas entre el espacio y el
tiempo, canta y absorbe al dilatado amor y a la alegría
con la pequeña luminosidad prendida en las emociones y
dolores.
Carlos Guerra Paredes, en su
poema "Vértigo" se refiere a Dios indicándole
sobre la misma pena que le envuelve dolorida, entendiéndola
como compañera en la existencia. Es una hermosa mujer
morena de mirada inocente, la boca de jardín en primavera,
su alma un perfume, su espíritu una esencia.
Le ofrece mucho amor, mas,
no pudo comprenderle, fue quimera "forjada en el crisol
de su vehemencia. Tampoco penetró en sus anhelos y su
melancolía entonces, cansado evoca a Dios participándole
que retorna a la misma pena.
El poema "Vértigo", sensación de asombro,
estupor o actividad intensa, demuestra las dimensiones del amor
entre la experiencia y la obra misma que refleja dolor de no
sentir a su amada en vuelcos de ansiedad y esperanza del amor
fragante en toda su excelencia. Dios está cerca a la aspiración
sentimental que une la cordura con la predilección.
"Vértigo"
encierra cuatro cuartetos de 11 sílabas, rima consonante
en los versos segundo y cuarto; y en los versos primero y tercero,
rima asonante, llenos de ritmo y figuras literarias. Entre ellas
es muy decidora la línea apostrófica al comienzo
y al fin del poema: "nuevamente Señor, la misma pena....
y cansado Señor, en mis empeños....."
Las metáforas son oportunas
y el sentido figurado adorna y aclara las ideas principales:
"Es una siempre viva compañera; es su boca un jardín
en primavera, su alma un perfume, su espíritu una esencia".
La comparación inquiere y deleita:"... le ofrendé
como un néctar de azucena mi amor fragante en toda su
excelencia".
La hipérbole impresiona"
"No pudo comprenderme fue quimera/ forjada en el crisol
de su vehemencia" Un epifonema resalta a toda la poesía:
"No pudo penetrarse en mis anhelos/ menos juntarse a mi
melancolía; / y cansado, Señor, en mis empeños,
retorné a la misma pena mía".
En síntesis, el vértigo
o actividad espiritual intensa, es ánimo que gotea insistente,
crece en añoranza y sufrimiento, pero queda un temblor
de desconsuelo.
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