Ana María Rexach, la
poetisa de la "Tristeza"
El amor que vive de diferentes
maneras dentro de los seres humanos produce alegría, bienestar,
dolor, felicidad y tristezas. Su lenguaje es cada vez más
intenso cuando la comunicación se estrecha y está
protegida por la fraternidad y hasta por las debilidades: perdonar,
consolar, emprender, disculpar, evidenciar; y es lo que contiene
el gran sentimiento del amor.
En el pasillo "Tristezas",
letra de la poetisa María Rexach y música del compositor
y cantante Nicassio Safadi, engalana el pentagrama musical ecuatoriano.
La intimidad romántica refleja el anhelo susurrante de
la naturaleza, el amor más humano y la desbordante sensualidad.
Por esto, el tema central abarca la tristeza a causa del amor;
y cada día que pasa se agranda la pena por encontrarlo
de nuevo en el recuerdo como una cadena que no permite olvidar
al amante.
La poetisa describe el doloroso
caminar sin él y son largas las horas. Quiere olvidarse,
borrar el pasado. Solamente la tristeza carcome los recuerdos
arrastrados por las duras realidades que se develan junto con
la verdad amarga. La felicidad anterior está presente
y expresa: "Que si algún día recuerdas lo
que mucho te he amado / ojalá que no sientas este inmenso
dolor". Todo lo acontecido se reduce a asumir la tristeza
y despejar el pasado; sin embargo, arden los delirios del amor.
Ana María Rexach canta
a la vida y a la tristeza en tres estrofas con versos de arte
mayor de 14 sílabas cada una, rima consonante y ritmo
pausado. Su objetivo principal es dar energía a las expresiones
poéticas a través del lenguaje tropológico,
cuya función, de manera selectiva, ubica a las metáforas
e imágenes. Caracteriza al sustantivo mediante epítetos:
"Largo camino, largas horas, inmenso dolor". Las comparaciones
animan al tema: "Tu recuerdo en mi vida es como una cadena".
La poetisa aclara pensamientos
poéticos de manera gradativa: "Pero cuesta trabajo
olvidar el pasado / en que fuimos felices con nuestro mutuo amor;
/ si algún día recuerdas lo mucho que te he amado
/ ojalá que no sientas este inmenso dolor". La reflexión
sentenciosa eleva la actitud poética para sacudir la tristeza
del amor: "Me parece que nunca volveré a ser como
antes / si no puedo ser fuerte y olvidarme de ti".
La tristeza sumergida en la
sangre señala a la música y a las imágenes;
entonces, descubre la angustia y el optimismo de seguir adelante
en permanente lucha llenando las grietas vulnerables de los sentimientos.
|