José María Egas frente al pasillo
Oswaldo Rivera V.
Como prolongación del
modernismo, José María Egas se constituye en uno
de los más significativos poetas ecuatorianos. Sus producciones
líricas musicalizadas por importantes profesionales son
espontáneas y fluidas. Las evocaciones a Dios son tensiones
del alma que busca depositar estrellas en las brumas. Metafórico
y delicado en sus cantos líricos profunos, emerge la amalgama
de nervio y emoción de un ambiente doloroso.
Este manabita publicó
algunas obras, tal es el caso de "Unión", líneas
mística y optimista. Por eso, los pasillos son corrientes
interiores que serpentean amor, angustia, emoción y se
agigantan en la lírica para enrojecer el rostro de personas
y pueblos. Representaciones visuales y sensibilidad desembocan
en el aire tropológico.
Un ejemplo de lo anterior,
es el poema "Estancia de Amor", en el que implora al
Señor para mirar a su amada apartándose de la dura
ley, porque quiere engastarla "como piedra preciosa en el
corazón". La culpa de amar es santa, inclinada a
rozar las mejillas sin poder resistir los magnéticos influjos
de la belleza.
"Estancia de Amor"
El poema "Estancia de
Amor", musicalizado por el compositor Carlos Guerra Paredes,
tiene dos estrofas de seis versos cada una y de 14 sílabas,
rima consonante, cuyo ritmo cumple donlas excelencias métricas
dando solemnidad a las ideas, que hacen aparecer como si danzaran
en acuáticos jardines.
Impresionan en "Estancia
de Amor" las figuras literarias utilizadas con intensidad
y oportunidad; así, la metonimia: "... Para mirarla
desde el humilda valle de mi resignación"; comparación:
"querer engastarla como piedra preciosa sobre el corazón";
reduplicación y metáforas: "Y bendigo la nieve
polar de su garganta / y bendigo los pétalos de sus labios
en flor". Con estas figuras, entre otras, el poeta realza
las ideas y sentimientos.
"Invernal"
En el poema "Invernal",
musicalizado por Nicasio Safadi, se resume la dimensión
de la luvia entre notas musicales escuchadas en el balcón
donde la nostalgia del sol se duerme en la melena rubia de la
dama. El libro de versos deshjándose en rosas y al mirar
el cielo surge la devoción para mirar las cosas. Cansancios
vetustos estrechan la tarde, enferma de lluvia, y a los crepúsculos
de olvido; mientras tanto, la nostalgia se duerme en la cabellera
blonda.
La composición poética
es un soneto: dos cuartetos y dos tercetos, con versos de 14
sílabas en rima consonante. Las licencias métricas
permiten confrontar el ritmo, las pausas y las censuras, a fin
de evidenciar los recursos literarios consistentes en imágenes:
"Voy a hilar la nostalgia del sol que se ha dormido / en
la seda fragante de tu melena rubia".
Todo el segundo cuarteto encierra
una imagen y un cuadro nítido de reflexión, con
un fondo de luna y de rosas. El poeta aprovecha el marco que
le permite el claroscuro del crepúsculo, para afinar la
apóstrofe, y trenza la nostalgia del sol dormido en la
suavidad del cabello dorado y perfumado de la amada.
"Vaso de lágrimas"
Musicalizado por el afamado
músico Segundo Cueva Cali, "Vaso de lágrimas",
es un poema en el que José María Egas aplica una
métrica de nueve estrofas de cinco versos cada una y de
12 sílabas; la rima es consonante y hace caer en la quinta
sílaba el acento constituyente.
El poeta José MAría
Egas, con lenguaje tropológico habla del amor tormentoso.
La amada le ofrece su cariño a quien sufre y está
enfermo en la orfandad , mientras Ella, con unciones misericordiosas
trata de confortarlo; pero, todo es en vano, se disuelve en una
fantasía el amor, y anhela el poeta que no se acerque
proque "pudiera tentar a la desgracia / de hacer la corona
de su aristocracia / con las maravillas de su corazón".
El tema se enriquece con figuras
literarias. El ingenio y la delicadeza del lenguaje poético
se afirman a través dela pureza. Exclamaciones, comparaciones,
metáforas y ma´s recursos literarios son manifestaciones
emocionales, así: "Bien se que em sigue tu cariño
santo / como una estrellita de felicidad; / a veces te lloro
y a veces te canto / pero me da pena queme mires tanto / sobre
la fontana de mi soledad".
En síntesis, José
María Egas es un poeta de notable fuerza creadora, de
infinita imaginación y de la naturaleza en función
de la belleza y de las cosas tejidas con fulgor permanente.
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