Secciones

Nacional
Local
Cultural
Economía
Mundo
Farándula
Artículos de Opinión
Portadas Impresas

Vida Social
Obituarios
Caricatura del Día
Todos los Titulares
Avisos Judiciales

 Revistas

Judicial
Artes
Humor Político
Chasqui
Ecuador DEBATE
Ciencia y Tecnología
Autos y Velocidad
Autonomías
La Descentralización
en Ecuador
Cuadernos sobre Descentralización
Quito Capital de
la Cultura
Especial de Aniversario
Todo Manabí
en el mismo sitio

 Pasatiempos

Cocina
Horóscopo
Horóscopo Sexual
Cines y Carteleras
Cine por TvCable
Guía de Televisión
Lotería Nacional
Embrujos y Hechizos

 Cultura

Cultura del Ecuador
Historia del Ecuador
Palabra e Imagen
Pintores del Ecuador
Galería virtual de Arte
Lectura, literatura y educación
Clásicos de la Poesía

 Servicios

Diarios del Mundo
Museos del Mundo
Webs del Ecuador
Universidades
Bibliotecas
Becas Estudiantiles
Idioma Gratis
Entidades
Financieras
Licitaciones
Recupere su
Vehículo
Turismo
Un país para todos
Ayuda a Migrantes
Ayuda con un click
Consultas Médicas
Consultas
Oftalmólogicas
Buscadores
Consulta Padrón Electoral - TSE

MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002
 
 

"Ojos Verdes": Amado Nervo en el Pasillo

Oswaldo Rivera V.

"Ya sois yertas, / manos plácidas y expertas; / largas manos de marfil, / ya estáis yertas, ya sois idos. / ojos glaucos y dormidos / de
narcótico sutil".

El pasillo "Ojos Verdes" es uno de los más clásicos del pentagrama musical ecuatoriano. Su palpitante ritmo y optimismo amoroso, traduce el acento temporal de vivencias íntimas. La letra pertenece al poeta mexicano Amado Nervo que incursionó en el movimiento literario modernista americano y su sentimiento poético conmovió por sus obras "Los Jardines Interiores", "El Estanque de los Lotos", "La Amada Inmóvil" y otras creadas con delicadeza, símbolos y recursos literarios que mueven la intuición y las facultades subconscientes.

La música corresponde al famoso compositor imbabureño José Ignacio Canelos, quien desde los seis años dio muestras de ingenio musical. Se graduó en el Conservatorio Nacional de Música, compuso aires populares y pasillos inmortales. Fue maestro de especiales condiciones que dieron forma sensible al contenido humano y a la jerarquía de las cosas.

Amado Nervo en su poema "Ojos Verdes" profundiza en el amor, en las miradas arrullantes que encienden verdes mares, en las manos expertas para las caricias y en los ojos dormidos de narcótico sutil. El amor los siente idos, pero dejan vacíos inmensos, solo el recuerdo asimila la luz de los ojos y la mirada profunda. El tema responde a unos ojos verdes estableciendo equilibrios y expresiones que nacen y se desarrollan en la intimidad del poeta.

El asunto condensa a las manos acariciadoras, a los labios cual "urnas de delicias", a los senos para soñar. Los ojos -verdes mares- son dimensión infinita de belleza cubierta de tropologías sumergidas en el oleaje interior del ser humano como queriendo disolver la realidad de aquellos ojos verdes que copian la esencia del agua para vestirse de esperanza y sentir después los crepúsculos desnudos entre las olas.

El poeta canta a unos "Ojos verdes" en tres estrofas de seis versos de ocho sílabas cada una, rima consonante y ritmo sensible a las delicadas formas del amor, expresando con ardor literario: "Ojos glaucos verdes mares / verdes mares de cristal"; aquí la repetición robustece las miradas con anhelos engendradores de pasión. Ojos solemnes como el mar que miran a los luceros ahogados mientras los bajeles a contraluz admiran la contorsión de los peces.

El poema "Ojos Verdes" da a cada palabra y contexto, valor estético y matiz metafórico, fuerza sensual, vistosidad en el esfuerzo amoroso y en las imágenes sensitivas. En este respecto, leemos: "Ojos glaucos y dormidos / de narcótico sutil".

Las metáforas y perífrasis ennoblecen el lenguaje poético exornado de ascendencia barroca con impactos verbales oportunos: "Labios, urnas de delicia, / senos para todos los soñares / ojos glaucos verdes mares de marfil". Poesía breve, unida por lógica y sentimiento: "Mano experta en las caricias, / labios urnas de delicias". en la repetición de la palabra cabecita, la ternura se extiende concircundante con transparencia y aire de sinécdoque.

Las ideas poéticas y los recursos literarios, sobre bases elípticas fluidez condensada, enriquecen a la letra del pasillo. El amor cruza en medio del contenido semántico y fonético, confortado de lejanías, ausencias, muerte con sonido de mar y nave de ondulado paso.

En este contexto, el poeta enfatiza: "Ya sois yertas, / manos plácidas y expertas; / largas manos de marfil, / ya estáis yertas, ya sois idos. / ojos glaucos y dormidos / de narcótico sutil". Tal vez de onda en onda la garza siente la mirada de los ojos verdes y llena "el vacío inmenso, / tan inmenso en derredor".

 
 
 
 Temas
Arquitectura
Caleidoscopio
Ciencia
Cine
Danza
Escaparates
Filosofía
Historia
Música
Museos
Talentos
Teatro
Plástica
Plumas
Variaciones
 
 
 
 

La Hora 2002
- Quito - Ecuador