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Pasillos inolvidables
'No te podré olvidar'
Carlos Solís Morán,
guayaquileño, inspirado poeta y compositor de música,
con dones expresivos captadores del mundo circundante, de subjetivas
intimidades que dulcifican su amargura y optimismo en sus diversos
pasajes de la vida, se ha impuesto en el pentagrama nacional
e internacional, Ligado a la época, sus mensajes poéticos
influyeron en los acontecimientos colectivos.
El pasillo "No te podré
olvidar", letra y música de Carlos Solís,
trata del amor que, a pesar de los desdenes, anhela y se obsesiona
por alcanzarlo. Culpa a ese amor, él iba cantando por
su camino, cantando un himno a la vida, pero su belleza les atrajo
y consumió su existencia ligándose como viento,
agua y frescura sucesiva. Le pide que se conduela de su tristeza,
se apiade del sufrimiento para, lejos del bullicio formar un
nido, con rosas de ensueño y nardos de ilusión.
Solamente así los dos derrotarían al fantasma del
olvido y la vida será eterna canción.
Amor, esperanza, optimismo
y constancia indican porque se vive y se tiene algo suspendido
en la memoria. El autor del poema concibe al amor como esfuerzo
de cada día, como realidad íntima que canta en
cuatro estrofas. Cada cuarteto tiene versos de 16 sílabas,
rima consonante y ritmo con pausas y acentos bien distribuidos.
Los recursos literarios dan brillantez al fondo.
Entre las figuras literarias
sobresalen los epítetos y el asíndeton para comunicar
brevedad y dar energía a la frase. Encontramos la execración
e imprecación que infunden dolores y vehementes deseos:
"Hiéreme con tu desprecio, mátame con tu falsía,
/ engáñame con tu sonrisa, incéndiame con
tu mirar, / que nada a mí me detiene y al fin tendrás
que ser mía...". La apóstrofe indica el sufrimiento:
"Tu misma tienes la culpa, yo iba por mi camino / cantando
un himno a la vida, riéndome del dolor / pero tus lindos
ojos se unieron a mi destinos...".
Las metáforas enriquecen
las ideas principales del poema: "Conduélete de mi
tristeza, incéndiame con tu mirar rosas de mis ensueños
y nardos de mi ilusión; nosotros derrotaremos al fantasma
del olvido". La optación expresa deseos del alma:
"Conduélete de mi tristeza, apiádate de mi
sufrir". Figuras que aclaran el drama amoroso con respuestas
y afirmaciones acercándose a la interioridad convertida
en experiencia viva, tal es el caso de la paradoja: "Riéndome
del dolor".
El poema "No te podré
olvidar" refleja tensión poética, cifra de
convencimiento, desvelo de esperanza, sueños martirizados,
verdad amorosa y que afirma la presencia de la vida con dictados
humanos, interpretaciones y vacíos dolorosos.
"La Pobreza"
Gonzalo Benítez, voz
primera del dúo Benítez y Valencia, con letra y
música, creó el pasillo "La Pobreza"
de dimensión social y amorosa legitimando una función
sociológica que potencia un estado de vida y un grito
musical de convivencia diaria. Tema y asunto cumplen su razón
de ser al despertar en el alma del oyente emociones, sentido
y sentimientos que al escucharlos e interpretarlos presupone
descubrir los efectos intelectuales, sicológicos y estéticos.
El tema engloba a la pobreza
y al amor, elementos donde el motivo se funda en un estado social,
una realidad que se da desde afuera por asociación de
circunstancias. La pobreza frente a la vida es un estado carente
de bienestar que puede ser superado en el plano económico
y de dignidad, pero que necesita preparación y superación
de dificultades. No obstante, tiene consecuencias en la sociedad
y por ende en el amor. La nobleza está en el pobre hecho
virtud y en la vida embellecida mediante una conducta valiosa
y capaz de buenas acciones frente al mundo y la realidad.
El ser que ama siendo pobre
merece ser considerado, no siempre la pobreza es obstáculo
cuando la persona tiene la predisposición de superarse.
Es la diferencia que manifiesta Gonzalo Benítez, insistiendo
en que el dinero no puede dar talento, virtud, y nobleza: "Mas
para qué y por qué engañarme / si talento,
virtud, belleza y todo / el dinero tan solo puede darme . / Hoy
que tengo y valgo como el lodo".
El poema "la Pobreza"
consta de tres estrofas de cuatro versos cada una y de once sílabas,
rima consonante. El acento constituyente recae en la sexta sílaba
de cada verso y con las figuras literarias la poesía alcanza
brillantez y se realzan las ideas y los sentimientos.
En el poema descubrimos la
figura literaria anáfora: "Si tú piensas en
así, tú no has sabido leer ni has comprendido /
la honradez y el valor de mi pobreza".
En la primera estrofa se vierte
una hipérbole y una imprecación, con las cuales
se causa mayor impresión: "Dicen que con mi amor
te mancharía / y por eso me tildan y te oprimen / que
como es crimen la pobreza mía / no quieren que te manche
con mi crimen".
Mediante estos pensamientos
poéticos, los contenidos sociales constituyen resortes
dramáticos de mayor expresividad y de fresco y hondo sentimientos.
Gonzalo Benítez cierra su poema "La Pobreza"
con una máxima sentenciosa, cuya sensación real
cobra afectos, sentimientos y emociones junto a la intimidad
de la pobreza como indicio de angustia, preguntándose:
"¿Por qué y para qué engañarme,
/ si talento, virtud, nobleza y todo, / el dinero tan solo puede
darme...". De la posibilidad de sentir el amor como estímulo
que importa encauzarlo en beneficio de los ideales y las acciones
encaminadas con capacidad creadora y ética.
La música y la poesía
ayuda a recrearnos, a reflexionar y disfrutar, seamos ricos o
pobres, pero la riqueza material en vez de hacernos buenos trae
la corrupción y pervierte la costumbres, los buenos hábitos
y la conciencia.
Tema poético impactante
que incita a luchar aplicando la mente y el corazón para
vigorizar los ideales y principios, sobre todo el amor, con el
fin de actuar por el bienestar común sin ser cómplices
no someterse a los prejuicios que alteran los saludables caminos
de la vida cumpliendo aquella sentencia de Einstein: "Excesivo
dinero conduce al egoísmo y con su seducción a
los abusos".
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