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MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002
 
 

Pasillos inolvidables

'No te podré olvidar'

Carlos Solís Morán, guayaquileño, inspirado poeta y compositor de música, con dones expresivos captadores del mundo circundante, de subjetivas intimidades que dulcifican su amargura y optimismo en sus diversos pasajes de la vida, se ha impuesto en el pentagrama nacional e internacional, Ligado a la época, sus mensajes poéticos influyeron en los acontecimientos colectivos.

El pasillo "No te podré olvidar", letra y música de Carlos Solís, trata del amor que, a pesar de los desdenes, anhela y se obsesiona por alcanzarlo. Culpa a ese amor, él iba cantando por su camino, cantando un himno a la vida, pero su belleza les atrajo y consumió su existencia ligándose como viento, agua y frescura sucesiva. Le pide que se conduela de su tristeza, se apiade del sufrimiento para, lejos del bullicio formar un nido, con rosas de ensueño y nardos de ilusión. Solamente así los dos derrotarían al fantasma del olvido y la vida será eterna canción.

Amor, esperanza, optimismo y constancia indican porque se vive y se tiene algo suspendido en la memoria. El autor del poema concibe al amor como esfuerzo de cada día, como realidad íntima que canta en cuatro estrofas. Cada cuarteto tiene versos de 16 sílabas, rima consonante y ritmo con pausas y acentos bien distribuidos. Los recursos literarios dan brillantez al fondo.

Entre las figuras literarias sobresalen los epítetos y el asíndeton para comunicar brevedad y dar energía a la frase. Encontramos la execración e imprecación que infunden dolores y vehementes deseos: "Hiéreme con tu desprecio, mátame con tu falsía, / engáñame con tu sonrisa, incéndiame con tu mirar, / que nada a mí me detiene y al fin tendrás que ser mía...". La apóstrofe indica el sufrimiento: "Tu misma tienes la culpa, yo iba por mi camino / cantando un himno a la vida, riéndome del dolor / pero tus lindos ojos se unieron a mi destinos...".

Las metáforas enriquecen las ideas principales del poema: "Conduélete de mi tristeza, incéndiame con tu mirar rosas de mis ensueños y nardos de mi ilusión; nosotros derrotaremos al fantasma del olvido". La optación expresa deseos del alma: "Conduélete de mi tristeza, apiádate de mi sufrir". Figuras que aclaran el drama amoroso con respuestas y afirmaciones acercándose a la interioridad convertida en experiencia viva, tal es el caso de la paradoja: "Riéndome del dolor".

El poema "No te podré olvidar" refleja tensión poética, cifra de convencimiento, desvelo de esperanza, sueños martirizados, verdad amorosa y que afirma la presencia de la vida con dictados humanos, interpretaciones y vacíos dolorosos.

"La Pobreza"

Gonzalo Benítez, voz primera del dúo Benítez y Valencia, con letra y música, creó el pasillo "La Pobreza" de dimensión social y amorosa legitimando una función sociológica que potencia un estado de vida y un grito musical de convivencia diaria. Tema y asunto cumplen su razón de ser al despertar en el alma del oyente emociones, sentido y sentimientos que al escucharlos e interpretarlos presupone descubrir los efectos intelectuales, sicológicos y estéticos.

El tema engloba a la pobreza y al amor, elementos donde el motivo se funda en un estado social, una realidad que se da desde afuera por asociación de circunstancias. La pobreza frente a la vida es un estado carente de bienestar que puede ser superado en el plano económico y de dignidad, pero que necesita preparación y superación de dificultades. No obstante, tiene consecuencias en la sociedad y por ende en el amor. La nobleza está en el pobre hecho virtud y en la vida embellecida mediante una conducta valiosa y capaz de buenas acciones frente al mundo y la realidad.

El ser que ama siendo pobre merece ser considerado, no siempre la pobreza es obstáculo cuando la persona tiene la predisposición de superarse. Es la diferencia que manifiesta Gonzalo Benítez, insistiendo en que el dinero no puede dar talento, virtud, y nobleza: "Mas para qué y por qué engañarme / si talento, virtud, belleza y todo / el dinero tan solo puede darme . / Hoy que tengo y valgo como el lodo".

El poema "la Pobreza" consta de tres estrofas de cuatro versos cada una y de once sílabas, rima consonante. El acento constituyente recae en la sexta sílaba de cada verso y con las figuras literarias la poesía alcanza brillantez y se realzan las ideas y los sentimientos.

En el poema descubrimos la figura literaria anáfora: "Si tú piensas en así, tú no has sabido leer ni has comprendido / la honradez y el valor de mi pobreza".

En la primera estrofa se vierte una hipérbole y una imprecación, con las cuales se causa mayor impresión: "Dicen que con mi amor te mancharía / y por eso me tildan y te oprimen / que como es crimen la pobreza mía / no quieren que te manche con mi crimen".

Mediante estos pensamientos poéticos, los contenidos sociales constituyen resortes dramáticos de mayor expresividad y de fresco y hondo sentimientos. Gonzalo Benítez cierra su poema "La Pobreza" con una máxima sentenciosa, cuya sensación real cobra afectos, sentimientos y emociones junto a la intimidad de la pobreza como indicio de angustia, preguntándose: "¿Por qué y para qué engañarme, / si talento, virtud, nobleza y todo, / el dinero tan solo puede darme...". De la posibilidad de sentir el amor como estímulo que importa encauzarlo en beneficio de los ideales y las acciones encaminadas con capacidad creadora y ética.

La música y la poesía ayuda a recrearnos, a reflexionar y disfrutar, seamos ricos o pobres, pero la riqueza material en vez de hacernos buenos trae la corrupción y pervierte la costumbres, los buenos hábitos y la conciencia.

Tema poético impactante que incita a luchar aplicando la mente y el corazón para vigorizar los ideales y principios, sobre todo el amor, con el fin de actuar por el bienestar común sin ser cómplices no someterse a los prejuicios que alteran los saludables caminos de la vida cumpliendo aquella sentencia de Einstein: "Excesivo dinero conduce al egoísmo y con su seducción a los abusos".

 
 
 
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