Literatura en el pasillo
"Limosna de Amor"
El pasillo "Limosna de
amor", letra del poeta César Maquilón Orellana
y la música de Nicasio Safadi, es uno de los más
interpretados en el país, por su sensibilidad amorosa.
La letra y la música expanden ternura y una melancolía
resignada, precisión expresiva y concisión lírica,
cuyos brotes nos llevan a sentir tristeza cuando se concibe la
capacidad de amar.
Maquilón Orellana, aborda
el tema del amor y pone al vivo sus emociones y pensamientos
para afirmar mejor los elementos del asunto relacionados con
el madrigal, con el beso como preciada ofrenda para calmar la
angustia, los líricos antojos, los grandes males y el
ruego porque nunca haya abandono para sentir la luz sutil de
su calor y poder llevarla dentro del corazón al compás
de sus canciones y la fuente silenciosa de sus ojos.
"Limosna de amor",
es plegaria que confiere ansiedad amorosa al pedirlo para liberarse
de los dolores, obedeciendo únicamente a los dictados
del corazón. El poema responde a cierta uniformidad temática
condensada en gamas de contenido romántico donde el dolor
es iris de borrasca y el alma expresa su sueño y pasión:
"Para tus ojos negros de exótica leyenda/ yo guardo
en mi escarcela el mejor madrigal".
El poema es un soneto bien
logrado, dos cuartetos y dos tercetos conversos de 14 sílabas;
rima consonante y el acento constituyente que recae en la sexta
sílaba. Entre las figuras literarias encontramos una comparación
en la primera estrofa, la cual enriquece el asunto del poema;
"Dame a besar tus labios como preciada ofrenda/ para calmar
la enorme locura de este mal".
La metáfora caracteriza
los pensamientos poéticos: Para tus ojos negros de exótica
leyenda", o también: "Yo tengo el alma plena
de líricos antojos"; mi corazón es un triste
mendigo/ que vive taciturno, enfermo y sin abrigo".
En la segunda estrofa surge
una antítesis que resalta las ideas principales: "Por
un beso de paz en mi senda de abrojos/ y una escala romántica
en mi senda de amor,/ yo tengo el alma plena de líricos
antojos/ para tu sed de besos, para tu gran dolor". En el
último terceto se aprecia la variedad y la armonía,
la síntesis y el buen gusto poético: "Si tú
me amas deveras nunca me abandones,/ que yo, mi eterna amada,
te daré mis canciones,/ en cambio del ingenuo amor que
me regales"(OR).
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