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Leonardo
Favio en el Teatro Nacional
Después de que Fuiste
mía un verano lo dio a conocer en toda Latinoamérica
como cantante y compositor, Leonardo Favio prosiguió su
carrera musical con éxitos como Quiero aprender de memoria,
O quizás simplemente le regale una rosa o Ella ya me olvidó,
temas que renovaron la canción Latinoamericana y que fueron
traducidos a más de 14 idiomas e interpretados por otros
grandes del cancionero romántico mundial.
Nacido en Mendoza, Argentina,
Leonardo Favio fue inscrito en el registro Civil como Fuad Jorge
Jury. Tras una niñez y una adolescencia agitadas, Favio
debutó como actor y colaboró estrechamente con
Leopoldo Torre Nilsson, una de las personalidades más
importantes del cine argentino.
Años más tarde,
dirigió su primer largometraje ("Crónica de
un niño solo") y siguió con su faceta cinematográfica
(dirigió dos películas más: "El romance
del Aniceto y la Francisca" y "El dependiente")
hasta 1968, cuando grabó Fuiste mía un verano.
Ese simple batió todos los records de venta. La fiebre
era tal, que tres compañías discográficas
debieron unirse para poder responder a tan inusitada demanda.
Luego de un paréntesis
en el que dirigió otros tres largometrajes ("Juan
Moreira", "Nazareno Cruz y el lobo" y "Soñar,
soñar") y viéndose forzado a dejar su país
por la dictadura militar que asoló a la Argentina desde
1976, comenzó una gira por América Latina que lo
llevó hasta México, donde vivió casi dos
años junto a su familia. De allí, se trasladó
a Colombia, desde donde partía a todas partes del mundo
reclamado por sus bellas y simples canciones.
A su regreso a la Argentina,
en 1987, reinició su actividad como realizador cinematográfico
(filmó "Gatica, el Mono") y se dedicó
paralelamente a la canción, pero esta vez en giras más
cortas, por su país y países vecinos, ya que su
actividad cinematográfica le exigía pasar buena
parte del año en Buenos Aires.
Entre 1996 y 1999, realizó
un documental de 6 horas de duración: "Perón,
sinfonía del sentimiento", trabajo que relata los
hechos desarrollados en la Argentina desde la Primera Guerra
Mundial hasta la muerte del Gral. Juan Domingo Perón.
Pero Favio no abandona su mundo
musical. En el año 2000, comenzó a recorrer los
escenarios de la Argentina con su espectáculo Romántico
a morir, logrando una gran repercusión.
Hoy festejando los 33 años
de su inicio en la canción, presenta Romántico
a Morir por toda América latina. Sus clásicos,
Ella ya me olvidó, O quizás simplemente le regale
una rosa y sus nuevas canciones se entremezclan en un show lleno
ternura, que emociona como en sus inicios a la generación
que lo vio nacer, y a sus hijos y a los hijos de sus hijos, todos
cautivados por temas que sorprenden por su extraño mensaje
como Vida, pasión y vuelo de la abuela Zenaida, que dura
15 minutos, en el que el talentoso cantaautor conmociona al auditorio
en una mezcla musical y teatral plena de magia.
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