"Unamos lo corazones",
un pasillo al filo de la noche
Oswaldo Rivera
Los pasillos en todo tiempo
fueron cantados a l pie de los balcones, entre luz y sombras.
En cada nota musical se activa el sentimiento y quedan testimonios
del amor al compás de una mirada distante, mientras la
mujer duerme apaciblemente o siente las palpitaciones de un suspiro.
Esto hace la letra de Aurelio
Martínez Mutis y la música de Francisco Paredes
Herrera.
El poeta Martínez en
"Unanos los corazones", a la intemperie de la noche,
enfila la ternura en momentos que están cerradas las puertas
y duerme la amada. Comienza la melodía de una música
de amor que pide unir los corazones en el "almíbar
de un beso", cuyo testigo es Dios. Los ojos le dan la vida
y en ellos se refleja el llanto y mañana; cuando la aurora
"derrrame sus resplandores" volverá el amante
con sus tristezas a decir que la ama. Amor, confesión
íntima y unión de corazones que perciben los aromas
sensuales que inundan la noche y las auroras.
El aire musical y poético
del pasillo oscila persistente en la techumbre, acariciando la
noche. La declaración amorosa es hguera que traspasa el
balcón y llega al alma de la amada. Se estira la emoción
a través de cuatro estrofas, convertidas en cuartetos
de 16 sílabas cada verso; rima consonante en el segundo
y cuarto versos; y, en los primeros y terceros, rima asonante.
Todos están impregnados de recursos literarios ciñendo
al cuerpo del tema principal.
Los epítetos: blanda
melodía, almíbar de un beso, cáliz de las
flores, dan calor al asunto. Las metáforas: "Mañana
cuando la aurora derrame sus resplandores/ y en el cáliz
de las flores se mire el alba al pasar", señalan
los pálidos susurrros poéticos que se filtran al
balcón hasta el fondo del amanecer. La hipérbole
impresiona cuando escribe el poeta: "Tus ojos me dan la
vida y me arrebatan el alma".
Aurelio Martínez nos
entrega en el primer cuarteto un cuadro de serenata y conturba
el sueño cuando el cielo retoma la figura del amor, mientras
el amante se acerca a llorar su dolor. El poeta es un explorador
de parcelas sensibles para exaltar significados y armonías.
El poeta, con su temática
y los recursos tropológicos, une los corazones valiéndose
de la condensación verbal y la ternura que surca lentamente
los vacíos con su latido de amor; entre tanto, el perfil
evade las brumas hasta unirse en medio de la luz o la distancia
le llame para pocerla mirar.
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