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MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002
 
 

"Unamos lo corazones", un pasillo al filo de la noche

Oswaldo Rivera

Los pasillos en todo tiempo fueron cantados a l pie de los balcones, entre luz y sombras. En cada nota musical se activa el sentimiento y quedan testimonios del amor al compás de una mirada distante, mientras la mujer duerme apaciblemente o siente las palpitaciones de un suspiro.

Esto hace la letra de Aurelio Martínez Mutis y la música de Francisco Paredes Herrera.

El poeta Martínez en "Unanos los corazones", a la intemperie de la noche, enfila la ternura en momentos que están cerradas las puertas y duerme la amada. Comienza la melodía de una música de amor que pide unir los corazones en el "almíbar de un beso", cuyo testigo es Dios. Los ojos le dan la vida y en ellos se refleja el llanto y mañana; cuando la aurora "derrrame sus resplandores" volverá el amante con sus tristezas a decir que la ama. Amor, confesión íntima y unión de corazones que perciben los aromas sensuales que inundan la noche y las auroras.

El aire musical y poético del pasillo oscila persistente en la techumbre, acariciando la noche. La declaración amorosa es hguera que traspasa el balcón y llega al alma de la amada. Se estira la emoción a través de cuatro estrofas, convertidas en cuartetos de 16 sílabas cada verso; rima consonante en el segundo y cuarto versos; y, en los primeros y terceros, rima asonante. Todos están impregnados de recursos literarios ciñendo al cuerpo del tema principal.

Los epítetos: blanda melodía, almíbar de un beso, cáliz de las flores, dan calor al asunto. Las metáforas: "Mañana cuando la aurora derrame sus resplandores/ y en el cáliz de las flores se mire el alba al pasar", señalan los pálidos susurrros poéticos que se filtran al balcón hasta el fondo del amanecer. La hipérbole impresiona cuando escribe el poeta: "Tus ojos me dan la vida y me arrebatan el alma".

Aurelio Martínez nos entrega en el primer cuarteto un cuadro de serenata y conturba el sueño cuando el cielo retoma la figura del amor, mientras el amante se acerca a llorar su dolor. El poeta es un explorador de parcelas sensibles para exaltar significados y armonías.

El poeta, con su temática y los recursos tropológicos, une los corazones valiéndose de la condensación verbal y la ternura que surca lentamente los vacíos con su latido de amor; entre tanto, el perfil evade las brumas hasta unirse en medio de la luz o la distancia le llame para pocerla mirar.

 
 
 
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La Hora 2002
- Quito - Ecuador