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MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002
 
 

Hugo Oquendo, el de las etéreas manos

Hugo Oquendo ha recorrido el mundo llevando el pendón patrio en ristre.

Él y su guitarra, él y su poesía, él y su prosa elegante. Ha actuado ante mandatarios, personajes célebres, incluso ante el Sumo Pontífice romano.

Él recorre Europa dando conciertos mágicos, dejando abismados a sus públicos con los místicos efectos arrancados a su guitarra.

Múltiples instancias sociales extranjeras lo han hecho socio honorario.

Pero, aquel dicho que recorre el mundo desde milenios se cumple en él: "nadie es profeta en su propia tierra". Y así ha sido, Ecuador -su país-, Quito ­su ciudad-, sus compatriotas, sus conciudadanos, no le han dado el homenaje que se merece.

Sin embargo, el presidente Gustavo Noboa, en reconocimiento a su labor de embajador artístico del Ecuador, lo condecoró en el grado de 'Caballero', en el marco de las pasadas fiestas de Guayaquil.

Días atrás, el maestro Oquendo fue condecorado por el Congreso Nacional (la prensa nacional no cubrió el evento).

El discurso de orden lo dio Juan Méndez Castillo, brillante joven intelectual, con un asensiblidad extra;a en este siglo de Dios.

Nadie podía haber dicho de mejor manera lo que es el Maestro Oquendo y lo que significa para él Ecuador y el mundo su arte.

"En esta época, en que la árida mecanización de la vida, la grave decadencia de la moral, la inautenticidad del arte, se han impregnado en una estampa de tormentas bélicas y políticas, nos seguimos preguntando ¿cuál es el sentido de la vida del hombre y por qué? A pesar de los avances culturales y científicos, el entorno en el que vivimos cada día nos muestra símbolos que se abisman entre uno y otro universo.

La incomunicación, el culto a sí mismo, la reverencia a los dioses de la televisión, el trabajo deshumanizado, el imperio de la máquina sobre el ser, el sometimiento y la masificación, el creciente feroz y el vértigo apocalíptico, en el que toda posibilidad de diálogo desaparece.

En verdad esta dura realidad es una desoladora confusión, pero dentro de este contexto existe el espíritu del hombre, el hombre que es un destello de la divinidad y que se cristaliza, principalmente en algunos seres empecinados en defender el humanismo más auténtico, estos son los héroes, santos y artistas, que en sus vidas y en sus obras alcanzan pedazos del absoluto y que defendiendo lso valores más auténticos del ser humano, hacen de la filosofía, la poesía y la música una misma manifestación de la excelsitud divina del Hombre.

Dentro de este contexto las destrezas artísticas de Hugo Oquendo se iban estructurando en antiguas fuerzas, esculpidas en el tiempo y el espacio, las cuales preparaban lalquimia que le permitiría plasmar, al maestro Hugo Oquendo, sus obras mismas que estructuraban egregiamente a través de su guitarra, una catedral de arpegios, ritmos y melodías, que no demuestran más que la esencia por difundir con su arte el orden y el caos, lo apolíneo y lo dionisíaco, y la verdadera Patria del hombre que subyugó a Platón en el 'topos uranos".

Al genio indómito de sus etéreas manos se suma lo que los sicólogos sociales llaman la constitución sicológica del ser humano, que es el producto de las leyes atávicas estructuradas por su Patria, el Ecuador. Las mismas que le ponene el coraje y el fuego indómito en la sangre para hacer de sus obras la simbiosis autóctona, romántica y renacentista estructurada a través de periplos ideales, inspirados en una región intermedia y terrenal del alma.

El arte de hugo oquendo busca sacralizr la exitencia ensombrecida por un amargo sentimiento de lo absurdo, por eso sus piezas musicales son contrarias a toda forma de secularización, buscando rescatar los ritos milenarios, los relatos cosmogónicos con clara identidad latinoamericana, sin sobrevalorar lo racional, para no logra explicar, materializando más bien sus arpegios, esas entrañables capcidades de la vida humana como son los afectos, la imaginación, el instinto, la intuición para desarrollar al extremo la insoportable levedad del ser, y buscar la unidad entre el pensamiento mágico y el pensamiento lógico, buscando el 'ethos' primigenio, que materialice la armonía del hombre con el cosmos.

Pero Hugo oquendo principalmente es un ser humano, que busca a través de su arte insoslayable reconquistar la integridad inefable de la vida, en un tiempo de crisis total, puede expresar la angustia yla desesperación del hombre, ya que, a diferencia de todas las demás actividades del pensamiento, es la única que capta la totalidad del espíritu, especialmente en las grandes obras musicales que logran adentrarse en los primeros principios y las últimas causas del ser.

La creación es esa parte del sentido que hemos conquistado en tensión y en comunión con lo infinito.

Poruqe no hay nadie que haya jamás escrito, pintado, esculpido, modelado, construido, inventado, a no ser para salir de su infierno. Absoluta verdad querido y admirado hugo, y que en tí se refleja magistralmente".

 
 
 
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La Hora 2002
- Quito - Ecuador