Secciones

Nacional
Local
Cultural
Economía
Mundo
Farándula
Artículos de Opinión
Portadas Impresas

Vida Social
Obituarios
Caricatura del Día
Todos los Titulares
Avisos Judiciales

 Revistas

Judicial
Artes
Humor Político
Chasqui
Ecuador DEBATE
Ciencia y Tecnología
Autos y Velocidad
Autonomías
La Descentralización
en Ecuador
Cuadernos sobre Descentralización
Quito Capital de
la Cultura
Especial de Aniversario
Todo Manabí
en el mismo sitio

 Pasatiempos

Cocina
Horóscopo
Horóscopo Sexual
Cines y Carteleras
Cine por TvCable
Guía de Televisión
Lotería Nacional
Embrujos y Hechizos

 Cultura

Cultura del Ecuador
Historia del Ecuador
Palabra e Imagen
Pintores del Ecuador
Galería virtual de Arte
Lectura, literatura y educación
Clásicos de la Poesía

 Servicios

Diarios del Mundo
Museos del Mundo
Webs del Ecuador
Universidades
Bibliotecas
Becas Estudiantiles
Idioma Gratis
Entidades
Financieras
Licitaciones
Recupere su
Vehículo
Turismo
Un país para todos
Ayuda a Migrantes
Ayuda con un click
Consultas Médicas
Consultas
Oftalmólogicas
Buscadores
Consulta Padrón Electoral - TSE

MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002
 
 

La literatura en el Pasillo

El Beso, poema de vértigo y sensualidad

Oswwaldo Rivera V.

La obra literaria y musical del quiteño Ramón Moya Alzamora, es lección laboriosa de creación sencilla y original. Descendió al fondo de las actitudes humanas para cantar con optimismo los problemas de la vida.

Desde niño cultivó la música ( 5 años), dominó el piano, no asistió a conservatorio alguno. Su vocación fue especial y evolucionó con la técnica y el sentimiento hacia regiones espirituales. Fue Director de la Lira Quiteña y miembro de jurados en el campo musical.

A los 15 años compuso el pasillo 'Ensueño', posteriormente escribió 'Lejanías', 'Ideal', 'Serenata de amor'. Los pasillos 'El beso', 'Ojeras', 'Tus ojos', tienen su letra y música. Compuso valses, bambucos, marchas, albazos. En su personalidad inquieta se conjugan aptitudes especiales desde aquella de escribir poesía hasta componer música.

'El beso', en cuanto poesía, comienza invocando a Dios que permitió querer a su amada con piedad ingenua y al verse desprendido de su dulce boca, los brotes del cielo le hacen olvidar lo terreno. El beso significa para el poeta amor hecho vértigo del cielo, labios también del cielo que los delirios toca, boca de fuego que calcina el alma, miel del paraíso, flor de mayo que a su contacto matan. Al fin, confiesa que Dios quiso que amándola "viviese partido de los rayos/ los de la tempestad del cielo de sus labios.

Ramón Moya, cantor de 'El beso' en poesía y música, siente como la comunión de almas es pasión hecha delirio, roce de fruta afirmándose en ios labios, brisa que imprime un mundo con ruido de futuro sin palabras.

La música del pasillo sale de las notas tradicionales y se expande con nuevos arpegios comunicando cuanto hemos querido.

La poesía está compuesta por 4 estrofas de cinco versos cada una y de 14 sílabas con rima consonante y asonante. El ritmo pulsa los oportunos acentos constituyentes, donde las figuras literarias en delgados pasos aumentan la claridad de las ideas. El acento constituyente recae en la sexta sílaba de cada verso.

Entre las figuras literarias constan las apóstrofes que producen ansiedad: "¡Señor! eres tan bueno que hiciste la besara/ con la piedad ingenua que mis labios vertieron/ aspirando su aliento". En otra apóstrofe, después del beso, expresa: "En oración sagrada mi alma quedó en los tuyos,/ los ojos que bebieron/ mis ansias infinitas de amor y de esperanza".

En la tercera eatrofa encontramos una imagen esparciendo música de los astros: "¡Señor! Eres tan bueno que en esa noche santa / las vírgenes del cielo prendieron su mirada / en su boca de fuego que calcinó mi alma, / en sus labios que ardientes pronunciaron mi nombre. Las exclamaciones y comparaciones se vuelven reduplicaciones y dicen del anhelo: "¡Oh labios amorosos de miel de paraíso! / ¡Oh! mis labios santos, bellos como la flor de mayo". Las metáforas mueven las emociones: "La boca descendía con vertigos de cielo/ del cielo de tus labios que mis delirios toca".

El poeta capta con gran disposición psíquica e intercambia el mundo interior y exterior aprovechando las entregas sensuales valiéndose del oído,la vista, el tacto y otras formas de movimiento, equilibrio, elevación del lenguaje y el predominio de sensaciones. Con ellos Ramón Moya hace material tangible lo que es inmaterial, apareciendo la sinestesia; " El Dios quiso que amándole viviese partido de dos ráyes elos de la tempestad del cielo y de sus labios".

Música y poesía que gusta al puetolo y a cada persona que escucha, alimenta el buen gusto y la convicción de que el pasillo a más del vuelo amoroso, es legado nobloe de reflexión espiritual que eleva la sensibilidad para una sana existencia.

 
 
 
 Temas
Arquitectura
Caleidoscopio
Ciencia
Cine
Danza
Escaparates
Filosofía
Historia
Música
Museos
Talentos
Teatro
Plástica
Plumas
Variaciones
 
 
 
 

La Hora 2002
- Quito - Ecuador