'Las tres Marías'
Oswaldo Rivera V.
'Las Tres Marías' es
el pasillo más tradicional que el tiempo no ha podido
borrarlo por sus características musicales llenas de armonía,
de libre exaltación imaginativa y una realidad soñadora
y sentenciosa sobre el amor. La letra y la música corresponden
a Alejandro Plaza, cuyo espíritu lírico popular
invita a reflexionar, lejos del tono sensiblero y el frío
escepticismo. La fluidez poética y la musicalidad son
inseparables porque embelesaron a través de los años.
El poema 'Las Tres Marías' se inspira en las tres estrellas
alineadas en el centro de la constelación ecuatorial de
Orión, una de las más hermosas del espacio celeste.
El autor personifica al amor de su amada en sus más amplias
concepciones, desde las zodiacales, las profundas pasiones,
los obstáculos e intensidad de sufrimientos, hasta el
amor que eleva, engrandece el espíritu y brilla como principio
de todas las virtudes.
El poeta siente los desengaños
al determinar que el amor nos hace dichosos pero también
produce lágrimas: "Llorar de amor cobardía
es, / querer demás locura es; / nunca el amor paga como
es / por eso lloro como un niño / junto al recuerdo de
un cariño / y es mi bebida lagrimones".
No obstante el poeta tiene
ilusiones y herido mira y siente a su amor representando en las
Tres Marías. Busca, halla, huye y canta: "Llorar
cobarde para que otro ría / es el capricho de este mundo".
El autor angustiado señala que no se dará excesiva
importancia sino cuando el amor purifique los sentimientos y
la razón para luchar por la existencia con amor, esforzándose
en afrontar los agravios, a fin de vivir y amar con la especial
capacidad de confortar la vida.
Alejandro Plaza con sentimiento
humano piensa que no le importa ser cobarde, entre llanto y risa
halla consuelo porque los muertos en sus tumbas exhalarían
gemidos al ver a las Tres Marías. Esto nos recuerda las
frases de Guardine: "El amor hace que el sol se levante
para buenos y malos y llueva para justos e injustos". Las
circunstancias amorosas se desarrollan con dolores, alegrías
y el corazón seguirá juzgando.
El poema 'Las Tres Marías'
se compone de cuatro estrofas de diferentes versos, predominan
los de arte menor con nueve sílabas, rima consonante y
asonante; las pausas aumentan el ritmo e imprimen mayor armonía
y variedad a los acentos métricos y acentos finales; es
decir, realzan los secretos de la métrica y sus elementos
integrantes de fondo y forma que constituyen bloque indestructible.
Este fondo amoroso alcanza
brillantez con los recursos literarios que realzan las ideas
poéticas, fruto del lirismo y la proximidad de la naturaleza
real que no permite evadirse de las cosas y los asuntos. Son
las figuras literarias las encargadas de variar y adornar el
estilo. Así el pensamiento sentencioso comienza con el
epifonema: "Llorar de amor cobardía es / querer demás
locura es / nunca el amor paga como es".
Entre las figuras literarias
una hipérbole expresa ansiedad: "Yo sé que
siento ilusiones, / ya el mar respira por la herida / viendo
a mis lindas Tres Marías". El poema contiene deprecaciones
y paradojas para entregar novedades poéticas: "Llorar
cobarde para que otro ría"; "pero no importa
ser cobarde / la risa es llanto en la vida" .
Se termina el poema con un
apóstrofe e impresionismo dinámico que determina
las sinestesias, valiéndose de estímulos, vías
sensoriales y percepciones auditivas y visuales al mencionar
las tumbas, realidad impresionante dinamizadora de un escenario
con gemidos. Aparece también una cenestesia que hace material
tangible un hecho inmaterial, así el miedo que se siente
pero no se toca, pero se palpan los efectos.
En relación a las sinestesias
y cenestesias, subrayamos el siguiente ejemplo: "Pero no
importa ser cobarde / la risa es llanto en la vida, / es el consuelo
para todo hombre; / aún los muertos en sus tumbas / exhalarían
un gemido / viendo a mis lindas Tres Marías".
En el pasillo 'Las Tres Marías',
Alejandro Plaza demuestra fluidez expresiva y musicalidad, merced
a los elementos de ritmos e ideas, a la reparación de
vocablos sugestivos dispuestos en resonancias dramáticas
evocadoras y asociadas a los estados de ánimo sin amaneramiento
alguno.
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