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'Cenizas'
Alberto Guillén, guayaquileño,
constituye uno de los más destacados artistas y compositores
ecuatorianos. Con el pasillo 'Cenizas', letra y música
de su espíritu inquieto, se impuso en el concierto musical
del país. Aún se cantan sus pasillos: 'No te olvidaré',
'Escombros', 'Ya no llores corazón', 'Secreto', para citar
unos pocos.
Las temáticas de amor,
olvido, tristezas, dolores e incomprensiones, señalan
angustias donde la poesía canta al sentimiento de libertad,
intimidades, amorosas, aspiraciones, sueños y heridas.
Guillén conserva siempre el cultivo de las ideas con vagos
reflejos de belleza y un lenguaje familiar espontáneo
para decir con sentimientos e inteligencia los conflictos internos.
El poema 'Cenizas' contiene
aliento de evasión llevado por el destino y dice al amor
que no haya olvido porque en el rincón del mundo "llora
en silencio un hombre su desgraciado amor". El llanto, el
sufrimiento arrancan a pedazos la vida. No quiere que lo recuerden
ni que cuenten la historia de los dos, anhela que se haga fuego
y "si cenizas quedan, será el mejor recuerdo de nuestro
viejo amor".
Poesía que vierte armonía
en medio del dolor. Toca al corazón de cuantos van recordando
lo que les rodea y sintiendo las raíces de nuestra alma,
reverberadas por horizontes nuevos y aromáticos inciensos
que exhalan plegarias para nunca perder el calor y la intensidad
de la vida.
El poeta Guillén, con
tres estrofas de versos de siete sílabas da brillo al
contenido. La rima asonante conforta las melodías de los
versos de arte menor; y las figuras literarias transfiguradas
en ardiente imaginación y realidad, serpentean la historia,
el presentimiento, los rumbos, el llanto que de manera oportuna
se eleva en exclamaciones y optaciones, como la relativa al corazón:
"Cómo no he de llorar, / tanto he sufrido / si arrancan
a pedazos / su pobre vida".
Guillén tiene el rasgo
característico de conocer el corazón humano; escoge
la palabras que revelan el sentimiento del amor, los recuerdos
y las escalas de grandes pasiones que conducen a nuevos caminos
y lugares.
La incertidumbre y desesperación
se resume en esta significativa apóstrofe: "Y cuando
esté muy lejos / de mí no hagas memoria, / no cuentes
nuestra historia / pasada entre los dos; / échalo todo
al fuego / que si cenizas quedan, / será el mejor recuerdo
/ de nuestro viejo amor".
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