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La literatura en el Pasillo
El corazón, como tema
reticente
0swaldo Rivera V.
El pasillo 'Mi corazón'
Jesús Zabala y Luis Quiñay Shindon, el primero
con la letra y el segundo con la música, ofrecen el pasillo
'Mi corazón', que aún se escucha en selectos auditorios
por su delicada composición musical y la poesía
desbordante de amor que palpita en el corazón enamorado
y dolorido por la ausencia.
Protagonista del tema es el
corazón biológicamente generador de acciones rítmicas,
impulsos, palpitaciones, emociones de amor, de angustias, de
alegrías. Todos los tiempos ha sido exaltado alzándolo
sobre los sentimientos y las preocupaciones del mundo; por eso
el escritor Bierce, dice que "en cada corazón humano
hay un cordero, un tigre, un cerdo y un ruiseñor, y a
cada uno le toca su momento de actuar.
El poeta Jesús Zabala,
autor de la letra del pasillo 'Mi corazón', vierte sentimientos
amorosos en soliloquio con el alma, desde donde sustenta profundos
latidos, al expresar que su corazón es "fragante
pomo" lleno de amor y "que deja escapar el polen de
su esencia". Sufre porque no ve a su amada, ni escucha su
voz. El corazón se desangra por su ausencia y recorre
su sangre a través de oscuros caminos semejantes a las
barcas de sentimientos que cabecean en los ríos de delirios
estremecidos.
El corazón y su tristeza
por la ausencia, es definido con emociones y el iluminado perfil
de las cosas, mientras el pulso siente el recuerdo multiplicándose
en inseguros atavíos de amor y de nostalgia. Entonces,
el corazón se impulsa por misteriosos rumbos sin otro
fruto que dolores y espinas.
El poema 'Mi corazón'
está compuesto por tres cuartetos de versos endecasílabos,
rima consonante. El acento constituyente se repite en la sexta
sílaba de cada verso. El ritmo reflexivo del poema abrillanta
las figuras literarias. Así, en un pensamiento sentencioso
y metáfora condensada, dice el poeta: "Mi corazón
es un fragante pomo / que al sentir la nostalgia de tu ausencia,
/ desbordado de amor sin saber cómo / deja escapar el
polen de su esencia". Apóstrofe y antítesis
entrañan dolor y melancolía, cuando el poeta no
escucha la voz de la amada: "Sin escuchar tu voz, sin saber
nada / del ruiseñor que sueña en la enramada /
del árbol de la vida y de la muerte".
Entre exclamaciones, epítetos,
elipsis e hipérboles, encontramos una comparación
de realidad imaginaria que confronta dos ideas opuestas o idénticas:
"Mi corazón de ensueño y de misterio-
/ se desangra en la noche de tu ausencia, / y flota mansamente
como un lirio, / en el río de luz de tu existencia".
En esta misma estrofa (tres últimos versos) descubrimos
la noche y la luz, la cual ofrece una antítesis: "Se
desangra en la noche de tu ausencia, / el río de luz de
tu existencia".
Pasillo acertadamente logrado
por la técnica musical , la armonía y aquella forma
de representación "cósmica de las visiones
íntimas subjetivas". Y la poesía cuya fuerza
emotiva conceptual se forja en el metal de la lengua, ajustada
a la belleza y a la síntesis del tema del corazón
donde vive y sobrevive el espíritu y la material síquica.
Música y poesía
dan los frutos del corazón y sus palpitaciones desesperadas
y silenciosos estados de ánimo. Oportuno referirse a las
frases de Dostoiesvski: "Solo por el corazón el espíritu
se convierte en alma y la material en cuerpo, y solo por él
existe la vida del hombre con sus dichas, dolores, trabajos y
luchas, miserable y grande a la vez".
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