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MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002
 
 

Pascal de Neufille: la música como acto de creación

Eduardo Kingman Garcés

Lo extraño del concierto de Pascal de Neufille y Jerry Preciado fue la combinación de dos tipos de instrumentos poco relacionados entre sí: un piano y una marimba. La mezcla de vertientes musicales distintas es algo que se viene haciendo en el mundo mientras que la improvisación es menos frecuente. De Neufille es un concertista formado en Francia. Preciado un músico popular esmeraldeño; los dos parten de experiencias y mundos de vida distintos pero tienen en común la pasión por la música así como por la experimentación e innovación. He tenido la oportunidad de conversar con Pascal para este semanario.
La iniciación de Pascal en la música es común en una familia poseedora de un capital cultural: no se tocan instrumentos, pero se escucha música selecta, y existe la disposición de comprar un piano y buscar un maestro para un niño que tiene inclinación por la música. Luego vino el conservatorio, el aprendizaje del solfeo, las largas horas de ensayo, los premios: un esquema competitivo en donde, de acuerdo a Pascal, se da "una instrumentalización de la música".
Se trataba del camino común a cualquier concertista que primero debe llegar a ser un buen intérprete para luego intentar producir música, "desde el comienzo sentí que no era eso lo que me interesaba y comencé a desarrollar una pasión oculta por la música como acto de creación. Cuando mis compañeros me sorprendieron tocando me preguntaban por el compositor, no concebían la posibilidad de que alguien intentase producir su propia música". De Neufille decidió seguir su propio camino "aunque no sabía bien como hacerlo". Se refugió tres años en Marruecos, en donde se incorporó a otras tradiciones musicales, como la iraní y la hindú "en donde se impone la improvisación". El yoga le ayudó a descubrir la polirritmia: capacidad de disociar los ritmos mediante la respiración. Años más tarde la osteo-dinámica le permitió aproximarse a "los ritmos interiores de la vida": el fluir de la estructura ósea, de la circulación. Nuevamente en Francia se ocupó en la enseñanza de música: "sin presiones, notas. Ni niveles, como pasión. Ahí los alumnos presentaban sus lecciones a los alumnos, se desarrollaba el gusto por la música".
Para Pascal la música supone una relación con un instrumento y una tradición musical pero, además, consigo mismo y con un medio. ¿Cómo armonizar estos distintos elementos? "Hasta llegar a Ecuador la música era lo más importante. La fuerza de la naturaleza y el compromiso con una familia me sacaron del encierro. Buena parte de mi tiempo lo paso en la reserva forestal tratando de descubrir los sonidos puros". Eso le llevó a dejar por algunos años el piano, incluso vender el que había traído de Francia. "Ya desde antes me había iniciado en el canto armónico, en la búsqueda del tono justo, sentía que el piano era una traba, que era resultado de una construcción cultural de occidente y que a mí me interesaba volver a la naturaleza. Esa experiencia me abrió a una concepción más amplia del sonido, como vibraciones luminosas y con anclaje en el Ser. Después de un tiempo comencé a escuchar una nueva música que requería nuevamente del piano. Ahora hay otra calidad en mi música. Antes era más cerebral. Ahora está más integrada a la vida".

 
 
 
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La Hora 2002
- Quito - Ecuador