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MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002
 
 

Las delicias de la 'Tarantella'

En el marco del Festival Internacional de la Música Sacra está entre nosotros ' L´Arpeggiata ' , dirigido por Christina Pluhar, consumada en el arpa y guitarra barrocas; Elisabeth Seitz, experta en salterio e instrumentista; Marco Beasley, virtuoso tenor; y, Anna Dego, experta en teatro/danza. En este contexto, Christina Pluhar nos regala una exquisita disquisición sobre la 'Tarantella'.

Christina Pluhar

En 1630, el jesuita Athanasius Kircher llega a Pouilles para hacer investigaciones sobre antiguas terapias musicales ligadas al culto de Dionisios. En el libro De Arte Magnética (Roma, 1641), publica sus estudios sobre el 'Tarantismo' una enfermedad provocada por la picadura de la tarántula, que causa un deseo irresistible de bailar y una agitación desenfrenada. Ese estado convulsivo sólo puede ser aliviado por la música que incita al baile y con la cual se entra en trance durante horas, o días enteros, hasta el agotamiento. La Tarantela, programa compuesto de tarantelas vocales e instrumentales del siglo XVII, nace de la investigación de fuentes de la época y del conocimiento de tradiciones orales de las tarantelas que se cantan y bailan aún hoy en día en Pouilles, Calabria, Sicilia y en la región de Nápoles. Cantores tradicionales, maestros incomparables de este repertorio, se han juntado excepcionalmente para este proyecto. A fin de devolver a las tarantelas su colorido instrumental de origen, se acompañan de instrumentos de época de Athanasius Kircher. Los bailarines, especializados en el theatro-danza y la commedia dell' arte, gracias a coreografías originales y fascinantes, danzarán esta música sensual y darán al espectáculo toda su dimensión visual y festiva.

Ciertos teóricos atribuyen los orígenes de esta danza ritual al culto a Dionisios que se propaga en Italia del sur a través de los siglos. La mitología nos dejó dos leyendas sobre el origen de la tarantela que se cuenta todavía en Sorrente y Capri ­poemas homéricos conservados por tradición oral:
Una de las dos cuenta que las Sirenas tratan de hechizar a Ulises con su canto, pero fracasan en su intento porque, al haber sido prevenido con anterioridad, se había taponados los oídos con cera. Tras esto, clamarán a las Gracias por ayuda y les pedirán enseñarles una danza erótica. Pero las Gracias se burlarán de las Sirenas al inventar la tarantela, sabiendo muy bien que las Sirenas, desprovistas de piernas, no podrían ejecutar la danzaDesde esa época la tarantella es bailada por las jóvenes de Sorrente, que la aprendieron de las Gracias.
La otra historia cuenta que las Sirenas, conocidas por su mágico canto, tenían piernas muy bellas, que utilizaron para hechizar a Ulises con su danza erótica. Pero los dioses ponen fin a su propósito al transformar esas maravillosas piernas en colas de pescado.

Orfeo, que por la magia de su canto llega a los infiernos, amansa a las fieras y subleva a las piedras, está asociado a la tarantela en la Eneida, tradotta in lengua napolitana de 1699 del poeta Nicola Stigliola: "Orfeo, vestido con una larga estola de sacerdote, eleva su voz, y en las siete cuerdas de su lira toca unas veces una chacona, otras veces una tarantela" (Eneida, VI. 155.) Una nueva imagen del personaje mitológico se constituye frente a nuestros ojos: en un gesto ligado al culto sacramental, Orfeo, portando la estola sacerdotal, se sirve de la tarantela hipnótica, que simboliza la magia, la curación, el trance y la eternidad, como, música sin comienzo ni fin, implica el cambio continuo por encima de una estabilidad inamovible.
Desde siempre el hombre ha estado fascinado por el poder de la música, capaz de curar, de hechizar, de seducir, de provocar cambios emocionales y físicos, de abrir la vía hacia otro mundo o hacia otro estado de conciencia. Alquimistas, poetas y filósofos, mitos y leyendas nos entregan su aproximación a este fenómeno y, aún en la actualidad, la población de Italia del sur vive todavía su propia versión. La tarantela ayuda a restablecer el orden cósmico en el hombre. A fin de vencer al veneno, debe vencer a su equilibrio interior roto. Durante su viaje, el enfermo se identifica con la naturaleza, en la cual percibe la armonía a través de los sonidos y colores, y de la cual absorbe las vibraciones que penetran en su cuerpo. El enfermo se transforma en sol negro (o en araña negra), ubicado en el centro, rodeado de planetas representados por las personas y los músicos que lo acompañan durante su curación. Se ha escrito siempre que cada enfermo reacciona ante diferentes melodías, ritmos, colores e instrumentos, según su propio carácter y la naturaleza de su enfermedad. La búsqueda de la música que le conviene se lleva a cabo según un método empírico: los músicos tocan distintas melodías hasta que el enfermo reaccione y su cuerpo se ponga en movimiento. La cura puede extenderse a varios días de danza casi ininterrumpida.
Otro aspecto de la tarantela reside en su connotación de liberación sexual para la mujer. Existen, desde el siglo XV, testimonios del "carnavalletto delle donne", mediante el cual las mujeres, con el pretexto de haber sido "mordidas por la tarántula", pueden expresarse por medio de esas danzas "impúdicas".
A partir del siglo XIV, encontramos, en varias fuentes eclesiásticas, referencias escritas sobre el "tarantismo", de esto se puede concluir que el rito practicado con el nombre de "tarantela terapéutica" por una sola persona, o de "danza de trance" por grupos, había hecho ya su ingreso en las fiestas religiosas. 27.83
En 1641 Athanasius Kircher publica un estudio científico sobre la enfermedad y sus remedios en su Magnes, sive de arte magnetica, obra esotérica tratante del "magnetismo" del amor, de la tierra, del cosmos y de la música, y cuyo capítulo sobre el tarantismo será publicado regularmente en sus obras ulteriores, hasta 1694. Como la obra de Matteo Zaccolini, este capítulo habla no solamente de la musicoterapia sino igualmente de la terapia del color para tratar la enfermedad; Kircher, jesuita alemán que pasa la mayor parte de su vida en Roma donde enseña en el Collegium Romanum, familiar de los compositores que trabajaban esa época en el Palazzo Barberini, tales como Kapsberger, Domenico Mazzocchi, Gregorio Allegri, entre otros, publicó los extractos de sus obras en su Musurgia Musicalis de 1650. Los ejemplos musicales referentes al tratamiento del tarantismo son las primeras tarantelas escritas en la historia de la música, y constan de toda una panoplia de sonidos graves y de melodías que se las encuentra hasta hoy, con ligeras variantes, dentro del repertorio de la música tradicional de Italia del sur. El lenguaje musical no tiene nada de arcaico: es el de los compositores contemporáneos de Kircher, basado en los sonidos graves sostenidos ­ elemento fundamental de la música instrumental del siglo XVII italiano. Kircher observa una distinción entre la tarantela y sus subformas, a las que llama primo, secundo y terzo modus y ottava siciliana, y la tarantela napolitana.

 
 
 
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