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Salgado
'un quijote de la música'
A propósito de los
cien años del nacimiento de Luis Humberto Salgado, el
Banco Central del Ecuador y la Casa de la Cultura conjuntamente
han publicado una obra que recoge parte de su obra y su pensamiento
musical.
Leyla Piedad Escobar
Faltaban dos años para
obtener la maestría en musicología y la tesis se
convirtió en la oportunidad que haría realidad
un sueño que siempre acaricié, el de escribir sobre
Luis Humberto Salgado uno de los grandes compositores ecuatorianos
del siglo XX, comenta Ketty Wong Cruz, autora del libro "Luis
Humberto Salgado: un quijote de la música", que fue
presentada, en Quito, hace pocos días.
Para Wong Cruz la obra no se ha terminado aún porque falta
mucho por escribirse sobre este compositor de talla, pero el
primer paso está dado. La obra más que recoger
datos biográficos sobre su vida, dónde estudió,
con quién lo hizo, busca demostrar al lector por qué
este compositor es importante, cuáles fueron sus innovaciones
y cuáles sus estudios musicales. Cómo se diferencia
de otros compositores ecuatorianos y latinoamericanos
Salgado es un compositor de talla internacional por múltiples
razones, nos explica Ketty Wong. Fue un compositor muy idiosincrático,
experimental, ecléctico en su estilo, porque su música
se alimenta de varios estilos musicales como el nacionalismo.
En su música hay rasgos impresionistas, neoclasicistas,
dodecafonicos, atonal. Él combina todos éstos estilos,
lo que demanda cierto conocimiento de la música de otros
compositores, de otras latitudes. Hecho curioso en él
ya que nunca salió del país. Su estilo y estética
musicales fueron moldeados de forma autodidacta a través
de libros y grabaciones de obras contemporáneas que le
proporcionaba su hermano que era diplomático.
Salado, señala Gong en su obra fue un profundo conocedor
del folclore andino que le permitió crear temas de carácter
vernácula e intuir armonías y posibilidades de
desarrollo musical. En general, el compositor no utiliza citas
folclóricas en sus composiciones, sin embargo, sus temas
musicales están imbuidos del "melos" indígena
que hace inconfundible su procedencia andina. Abrazó el
nacionalismo musical que tiene un desarrollo bastante tardío
en nuestra patria- al que expresó en composiciones de
corte vanguardista, la música contemporánea de
su tiempo.
Sinfonías
Para la musicóloga Gong, la mayoría de creadores
ecuatorianos han compuesto subtes, yaravíes, sanjuanitos
sonatas, pero no sinfonías que es una música de
tradición europea. Salgado es el caso excepcional, en
su afán de crear una forma musical genuinamente ecuatoriana
compone su Sinfonía andina (1945-1949). El impulso rítmico,
el contraste de los movimientos y la gracia del tematismo de
la sinfonía clásica se convirtieron en los modelos
para estructurar en forma análoga con material ecuatoriano,
donde danzas folclóricas reemplazan a los movimientos
del ciclo sinfónico. El primer movimiento, ágil
y enérgico, tiene un ritmo de sanjuanito; el segundo ,
lento y melancólico, es un yaraví; el tercero ,
dancístico y ligero, es un danzante mientras que el final,
alegre y brillante, está constituido por una concatenación
de danzas criollas.
Salgado aclaró que sería una puerilidad suponer
que orquestar las producciones folclóricas era suficiente
para obtener una sinfonía. En la práctica decía
esta sucesión de danzas debían presentar un intenso
desarrollo sinfónico e instrumental, y un marcado contraste
temático dentro de las forma de sonata del primer movimiento.
Salgado llega a un nivel muy alto por el tipo de lenguaje musical,
por su concepción teórica. Salgado compuso El
fue un compositor que no solamente compuso música, sino
que también teorizó
Crítico musical
La instrucción musical de Salgado se inició a muy
temprana edad de la mano de su padre de quien recibió
clases de armonía y las clases prácticas de piano
las realizó en el antiguo Conservatorio Nacional de Música,
en el que se graduó interpretando el Concierto en mi mayor
de Liszt.
Siendo profesor del Conservatorio por varias décadas,
Salgado dictó clases de armonía, dictado y contrapunto,
pero jamás dio clases de composición, quizá
esa una de las razones por las que probablemente no dejó
escuela o influencia estilística.
Salgado en esencia es un creador, no solo compone música
sino que teorizó su concepto de lo que debía ser
un nacionalismo musical, sobre cómo la música ecuatoriana
se podía elevar a esferas universales y él lo hizo
porque tenía dones literarios, escribía los guiones
de sus óperas. Era un erudito y muy especial.
Escribió artículos para El Comercio, notas que
son una escuela, porque en la década de los 60 y 70 en
los conservatorios del país no había cátedra
de música contemporánea, sin embargo él
escribía sobre música aleatórica, electrónica.
Su columna era una ventana hacia los acontecimientos musicales
del mundo. Estuvo a la vanguardia, por eso es que es extraordinario.
Para Salgado "la crítica musical tenía una
función iluminadora y constructiva. La considerada una
de las armas fundamentales de la Musicología que viene
a constituirse en piedra angular del edificio musicográfico".
"La crítica musical, decía, era las compleja
que la crítica literaria. El idioma en que se escribe
o se lee es único para cada grupo étnico o racial,
pero el lenguaje de los sonidos, pese a su universalidad, tiene
variados dialectos y abundantes elementos instrumentales de fonación".
Escritor universal
Pese a que nunca vio una orquesta completa (la Orquesta Sinfónica
Nacional del Ecuador estaba recién creada, 1956) las escuchó
en grabaciones y eso le llevó a crear sinfonías
para orquestas grandes, escribió partituras para orquestas
ampliadas que requerían dos arpas, gran número
de instrumentos de percusión, muchos violines, él
creaba para su ideal de composición de orquesta y un instrumento
solista. Eso es lo increíble de él un autodidacta
que creó nueve sinfonías que nunca pudo escucharlas,
pero que hoy junto a sus muchas otras creaciones son factible
de escucharlas a través del CD que contiene la Sinfonía
Atahualpa interpretada por la Banda Sinfónica Metropolitana
de Quito, dirigida por el maestro Jorge Oviedo; la Sonata para
violín y piano ejecutada por Andrés Torres y Pedro
Rodríguez; el Quinteto para cuerdas y piano y la Sexta
Sinfonía para cuerdas y tumbales, éstas dos últimas
interpretadas en el marco del Festival de la Cultura Iberoamericana
en Moscú.
Para Wong la valía del libro y el disco está en
que los dos permiten conocer lo importante que es la obra de
un compositor de la talla de Salgado, que lamentablemente es
ignorada, quizá por el temperamento introvertido del maestro,
que a pesar de ser mencionado en casi todas las enciclopedias
su música sinfonías, ballets, conciertos,
óperas- no es conocida. Ojalá la música
de Salgado pueda escucharse en radios y suene junto a obras
maestras como la Quinta Sinfonía de Beethoven o la Sinfonía
Fantástica de Berlioz, porque Salgado es también
un músico universal.
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