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MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002
 
 

La fusión musical, una vieja historia

Diego Cazar Baquero

Una de las características sobresalientes en la producción musical contemporánea es, sin duda alguna, la fusión de géneros y estilos, que durante los últimos años ha despuntado como una novísima forma de composición en las propuestas de la gran mayoría de creadores. El ska y el sanjuanito, el rock y el pasacalle, el funk y la marimba esmeraldeña, o el jazz y el vals son solo algunas de las combinaciones que se proliferan en las nuevas expresiones en el Ecuador.
No obstante, su presencia no es tan reciente. La riqueza étnica, la diversidad cultural y los distintos espacios territoriales que posee la geografía ecuatoriana han permitido el desarrollo y la convivencia de diversos géneros, así como la interacción y fusión entre muchos de ellos a lo largo de la historia.

LA MIXTURA

El primer signo de mestizaje musical en la tierra que corresponde al actual Ecuador se dio cuando los misioneros religiosos españoles que llegaron con los conquistadores adaptaron los cantos y danzas autóctonos a sus ritmos para construir plegarias y persuadir a los indígenas haciendo uso de sus valores; les pusieron letras de carácter religioso a los ritmos indígenas e hicieron de estas expresiones elementos de culto en actos internos, desplazando el uso de disfraces y máscaras para las celebraciones externas donde se conservaron mayor cantidad de elementos originales. Un ejemplo de esta fusión primaria es la que se refleja en el canto tradicional Salve, (Salve, salve Gran Señora ...)
Pero el mestizaje no es un proceso deformatorio ni degradante de la música durante la conquista. Para Segundo Luis Moreno, destacado crítico, compositor y estudioso de la música ecuatoriana, en este mestizaje "no han tenido arte ni parte los indígenas", demostrando un "inquebrantable tradicionalismo indígena, que sigue usando los mismos cantares, danzas e instrumentos de la época precolombina", es "una evolución en el desenvolvimiento del arte autóctono, llevada a cabo, en este caso, por los blancos, con mayor cultura y mejores recursos". Sin embargo, esa convivencia ha sido siempre una lucha entre la dominación y la sumisión, entre la resistencia y el poder.

MATICES NUEVOS

En efecto, el conjunto de características étnicas de la música y de sus manifestaciones, tanto públicas como privadas, adquiere matices nuevos en el proceso de fusión que se presenta debido a los significativos movimientos migratorios del campo a la ciudad. Si bien la mayor parte de la música ecuatoriana primigenia responde a ese primer proceso de mezcla entre los españoles conquistadores y las comunidades indígenas, como en el caso del mal llamado cachullapi, posteriormente se registra la conjunción entre lo rural y lo urbano, desde un universo artístico musical con nuevos elementos, entre los que intervienen procesos distintos como la colonia, la estratificación social (blanco aristócrata, mestizo, blanco-mestizo, criollo, cholo, indio, negro, mulato, etc.) y el estatus socio-económico consecuente de estas jerarquizaciones.

CON SABOR EUROPEO

Los géneros musicales directamente provenientes de Europa (la danza campestre o contradanza, basada en el country dance estadounidense; el vals alemán, conocido en América como valse; el minué francés, la polca o la cuadrilla), junto con sus bailes, fueron adoptados sin mayor apreciación artística por las clases aristocráticas de las ciudades, mientras que los llamados tonos populares, o tonos locales, es decir, el sanjuanito, el costillar, el amorfino, etc., fueron reforzados y practicados por las clases populares y medias, tanto en los sectores rurales como en las ciudades, con contextos distintos en éstas, lo que permitió la posterior adaptación.

ÁFRICA, PRESENTE

La cultura negra esmeraldeña, con el zapateo característico del baile de marimba, los contrapunteos y décimas, las influencias afro, unidas a la riqueza creativa de los lugareños, han engendrado géneros que se interpretan también en la región costera del sur de Colombia, con abundantes aportes rítmicos como la caramba, la canoíta, el patacoré, el torbellino, la zamba lora copetona, el andarele, etc.
La vertiente del son montuno está representada por los reconocidos 'Chigualeros', en Esmeraldas, la capital del ritmo tropical en el país; en Quito, mientras tanto, hicieron de las suyas los 'Cimarrón', de Ataúlfo Tobar, uno de los principales referentes y forjadores del movimiento sonero.
Hoy, el son montuno, la salsa y el vallenato se han incluido en las fiestas de la provincia, mezclándose con la música étnica, interpretados por los Chigualeros, liderados por Segundo Quintero y otras agrupaciones locales.
Con ellos, Los Reyes Band, el Combo Pachanguero, el grupo De Luxe, Los Dukes, Los Fabulosos, y otros, expandieron la ola de lo tropical hacia los restantes rincones del país con el merengue, la cumbia, y demás ritmos calientes y danzas populares de otras regiones de Centro y Sudamérica, y también del Ecuador.
Al mismo tiempo, la marimba, el andarele, las décimas y otros bailes y músicas de la provincia verde son algunos de nuestros referentes rítmicos más importantes, los mismos que sobreviven en las creaciones de grupos de música contemporánea que se atreven a rescatar estos ritmos, a veces relegados por la etiqueta del folclorismo, como 'Los Tambores y otros Demonios' o 'La Grupa', y solistas como Héctor Napolitano, Fabián Meneses, Alberto Caleris y Hugo Idrovo.

EL RITMO DE LA NATURALEZA

La música que se interpreta en el Oriente ecuatoriano está ligada a la relación hombre-Naturaleza de los pueblos indios, responde al carácter funcional de sus ritmos de vida y se manifiesta como elemento simbólico inherente a todas las actividades de convivencia, al trabajo de la tierra y al de recolección, en medio de universos míticos y leyendas dueños de una carga simbólica exuberante.
Es en esta región donde se puede apreciar el elevado nivel de significación y representatividad que tienen los sonidos musicales, casi siempre enmarcados en sistemas tonales distintos a los conocidos en la actualidad, y acompañados, generalmente, por la danza, en relación con el entorno natural.
La carga ritual también está presente en las numerosas manifestaciones musicales de la Sierra; la temporada de cosecha, por ejemplo, se vive en un contexto de fiesta (carnavales) en el que se conjuga lo católico y lo pagano, y en el que se destaca la interpretación del danzante y el yumbo, géneros precolombinos considerados los fundamentos rítmicos y melódicos de la música ecuatoriana.

LOS GÉNEROS URBANOS

Actualmente, la inusitada libertad de composición musical ha permitido que se acentúe la estrategia de fusionar ritmos locales con los más sonados géneros urbanos contemporáneos, con el fin de proponer cosas novedosas y desarrollar mecanismos de identificación particular en cada banda o en cada solista. La fusión musical, a fin de cuentas, se ha convertido en una suerte de estrategia cultural para revitalizar elementos artísticos autóctonos y devolverles vigencia en medio de la avasallante presencia de una industria discográfica que, con excepciones, reduce estas expresiones a simples ornamentos folclóricos y alegorías para turistas.

ESAS DELICIOSAS 'BANDAS MOCHAS'

No se puede dejar de mencionar el trabajo musical de las 'bandas mochas', de la población negra de la cuenca del río Chota-Mira, que se conformaron a finales del siglo XIX por músicos que interpretaron instrumentos extraídos de la misma Naturaleza, tales como la hoja del naranjo o del limonero, instrumentos parlantes como la cabuya, el puro; y otros de procedencia occidental como la flauta traversa y la flauta vertical o pingullo, imitando a los instrumentos que usaban por entonces las bandas de guerra o las tradicionales bandas de pueblo, con instrumentos 'occidentales'.
Las bandas mochas, en general, incorporan en su repertorio ritmos tradicionales como el albazo, el pasillo, el sanjuanito, el fox incaico, pero esencialmente la bomba, que son interpretados en celebraciones rituales o festividades paganas consolidadas en estas comunidades negras desde finales del siglo XIX y principios del siglo XX.

 
 
 
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