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Gonzalo
Benítez: 'A mí, que me entierren dondequiera...'
David Avilés Aguirre
Diego Cazar Baquero
Carlos Gonzalo Benítez
Gómez nació en Otavalo el 14 de enero de 1915.
Junto con Luis Alberto 'Potolo' Valencia formó el dúo
Benítez y Valencia, que se estrenó oficialmente
el 18 de octubre de 1940. El inigualable dúo duró
30 años y desapareció con la muerte del 'Potolo',
el 25 de octubre de 1970, cuatro días después de
que sufriera un ataque durante una presentación en Riobamba.
Mañana se cumplen 34 años de su deceso.
En 1962, el presidente Carlos
Julio Arosemena entregó a 'Los Potolos' la Condecoración
Nacional en el grado de Caballeros. En 1987, León Febres
Cordero le otorgó a Benítez la Condecoración
Nacional en el grado de Oficial, y en 2001, Gustavo Noboa entregó
a Benítez la misma distinción en grado de Gran
Oficial.
'Soledad', 'Tus ojeras', 'Ojos
Verdes', 'Vamos Linda', 'Ensueño', entre muchas otras,
son sus canciones más destacadas.
¿Cómo se inició
en la música?
Cuando estuve en la escuela
10 de Agosto formamos la estudiantina con un grupo de ocho muchachos.
Un domingo, el profesor de música me preparó para
hacer un homenaje a la madre. En el salón de actos había
200 o 300 madres... Con qué sentimiento estaría
cantando ¡carajo!, que me puse a llorar y no terminé
la canción, sobre todo viéndole a mi madre ahí...
la gente lloró, agitó pañuelos blancos y
aplaudió. A esa edad yo ya hice llorar...
En 1930 resolvió mi padre venir a Quito. A mí me
dejó interno en el Juan Montalvo y entonces me hice conocer
como músico y como cantante. En segundo año apareció
Valencia, él en primer curso. Nos veíamos muy poco,
hasta que uno de los compañeros y paisanos me dijo que
uniéramos las voces. Él solo cantaba tangos de
Carlos Gardel, pero en 1932 por primera vez quedó formado
el dúo Benítez y Valencia.
¿Cómo se dio
el proceso de consolidación del Dúo y del uso de
la guitarra?
En mis años en el Juan
Montalvo, oí una tarde que tocaban el bandolín.
Era el que repartía la comida. Él me enseñó
a tocar la guitarra para acompañarle. Cuando me gradué,
en 1936, nos veíamos muy esporádicamente con Valencia,
porque él era seminterno...
Ya en la universidad me quedé sin trabajo. Llegó
el 5 de junio y por el Día del Liberalismo había
fiestas y un partido de fútbol en El Arbolito. Eran las
once de la mañana de un domingo cuando 'el pata'e mula'
me rompió la pierna, doble fractura: tibia y peroné.
Fui a parar en el Hospital Eugenio Espejo, y luego fui a mi tierra,
sin empleo y roto la pierna. Me duró eso unos 3 o 4 meses.
Hice todo lo posible para volver al Montalvo a pedir un carguito,
antes me dieron... Cuando hicimos la primera asamblea de profesores,
pregunté al rector dónde estaba trabajando el Valencia,
y me dijo: '¿no sabrá que el 'Potolo' todavía
está aquí, en cuarto curso?'... Apenas se iniciaron
las clases le mandé a llamar...
Era 1939 cuando ya había formado Alma Nativa con Marco
Tulio Hidrovo, el 'Pollo' Ortiz, el 'Pavo' Carrillo y el Gonzalo
de Veintimilla. Nos habíamos hecho conocer como el dúo
Benítez-Ortiz, y nos dio la oportunidad el almacén
Read & Read para que grabáramos discos RCA Víctor,
hicimos 45 canciones solo de música ecuatoriana con el
'Pollo', y ese año empecé a ganar dinero por la
profesión de artista. Por grabación ganaba 30 sucres,
entonces fue que el 'Pollito' Ortiz decidió dedicarse
a la guitarra y me pidió que le dijera al 'Potolo' que
hiciera el dúo conmigo (...) Ahí empezó
la vida del dúo Benítez y Valencia".
¿Cuál es su
posición frente a las reediciones que se han difundido
de pasillos como Ángel de Luz?
(Juan Fernando) Velasco vino
a verme. Fue mandado, porque el que ahora está apoyándole
es el Alfredo Vera. Vinieron a tratar de conquistarme para que
hiciera dúo con él, y presentarme en el Coliseo
Rumiñahui (Todas las voces todas).
¿Qué le dijo
usted?
¡No, pues! Yo admiro
a la gente que sabe algo de música, pero en este caso...
Yo le hice entender que no voy a hacer dúo con nadie (...)
Mi idea para colaborar en ese festival era ir como asistente
y que me llamaran para cantar en homenaje al Oswaldo, pero lo
primero que debieron hacer, por ser yo miembro de la Fundación,
era invitarme, y no lo hicieron (...) Es ese egoísmo que
hay ahora para mí. ¿Por qué no se ha hecho
un CD del Dúo? Han dicho que el Dúo no es de Quito
porque yo soy de Otavalo, y yo he hecho más de la cuenta
sin haber tenido el gusto de haber nacido en la capital, pero
he tenido el gusto de haber nacido en Otavalo, la tierra de mis
padres.
Lo que quería (JFV)
es que yo cantara una estrofa, y él otra. Le pregunté
cuándo fue grabado Ángel de luz, y no sabía.
Después le pedí que cantara el pasillo que dijo
que ha compuesto, y vino con un guitarrista que tocaba en una
sola cuerda...
¿Sintió que
eso fue una falta de respeto para usted?
¡Carajo! Eso quería
oír de tus labios. Él no podía seguir, entonces
le dije 'este pasillo tiene un ritmo que está escrito,
lo que acabas de cantar está muy bien cantado, pero no
es pasillo, es una balada'. Después cantó su canción,
y dijo que es pasillo, 'no, no es pasillo, es el mismo ritmo
en el que cantaste el Ángel de Luz. -le dije- Lo que tú
quieres hacer es cantar a mi lado y nada más, porque cantar
estrofa tras estrofa no es dúo'.
Usted prometió no
volver a cantar a dúo luego de la muerte del 'Potolo'.
¿Por qué?
Cuando murió yo quedé
muy amargado, como buen compañero. Tenía que cobrar
su mensualidad y no lo hice, porque el contratista estaba en
Japón. Cuando volvió, me recibió con un
abrazo que duró media hora. Lloraba él y lloraba
yo. Después nos serenamos y me obligó a que siguiera
cantando solo, y yo no tenía intención de hacerlo.
En la primera audición
estuve muy cobarde, la voz no salía clara, había
un quejido porque me acordaba, entonces le expliqué al
público que yo seguiría cantando solo para guardar
una consecuencia al amigo y al artista, y solté un poquito
de lágrimas. Bastantes. Canté durante 3 años
y ya no quise seguir, fui separándome del escenario. Esa
fue la terminación mía como solista.
¿A usted le gustaría
que, al morir, le enterraran en una vasija de barro?
A mí, que me entierren
dondequiera (...) ¿Cuál es el enemigo más
grande del hombre?
¿El tiempo?
Qué linda contestación...
No he perdido nada, solo el recibir el aplauso, pero ahora recibo
la visita de la gente que me ha conocido desde tiempos atrás...
Cómo nació
'La Vasija de Barro'
La música es mía,
dice Gonzalo Benítez, la hice en la casa del Oswaldo (Guayasamín).
Un miércoles él me encontró en la calle
y me invitó el siguiente viernes a un cóctel en
su casa. Vivía al lado de La Basílica...
Llegamos a las diez o diez y media de la noche, y todos ya estaban
bien 'alzados'. Él había invitado a sus compañeros
de la Escuela de Bellas Artes, a poetas y a escritores, y de
músicos, solamente al dúo Benítez y Valencia.
De pronto Jorge Carrera Andrade se fue hacia una pared de la
sala en donde estaba colgado el cuadro El Origen, donde el Oswaldo
había pintado la vasija y dos esqueletos de chicos. Estaba
fresco, pero el Jorge le pidió a Oswaldo una explicación.
Él le contó que los Incas, cuando morían,
eran enterrados en vasijas de barro...
Carrera Andrade se enamoró del cuadro, fue a la biblioteca
del Oswaldo, cogió un libro y en la contratapa escribió:
"yo quiero que a mí me entierren / como a mis antepasados
/ en el vientre oscuro y fresco / de una vasija de barro.".
Yo estaba en ese grupo de poetas y ya habíamos cantado
unas canciones amenizando la velada, pero Valencia cogió
el grupo de los 'tomadores'...
Luego tomó el libro el Hugo Alemán y escribió
la segunda estrofa, después lo tomó uno que no
era poeta (Jaime Valencia), y escribió: "arcilla
cocida y dura, alma de verdes collados...". Jorge Enrique
Adoum puso la cuarta: "de ti nací y a ti vuelvo /
arcilla vaso de barro / con mi muerte yazgo en ti / a tu polvo
enamorado".
Después, el Jorge Carrera Andrade me dijo: "esto
con música debe ser una preciosidad", me puso en
un gran compromiso porque el Valencia estaba por ahí perdiendo
turnos, y al final le acepté.
Cogí la guitarra, el libro y me quedé en una grada
sentado por tres cuartos de hora hasta hacer la música.
A las 11 y media o doce de la noche subí, le grité
a Valencia y nadie me respondía: en un sillón había
estado -cuan largo era él- recostado, porque ya le habían
cogido las copitas. Le canté, asoció y no le gustó..."le
has puesto una música muy cadenciosa y demasiado tranquila,
si esto puede tener un ritmo de albazo", me dijo... (risas).
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