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MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002
 
 

Gonzalo Benítez: 'A mí, que me entierren dondequiera...'

David Avilés Aguirre
Diego Cazar Baquero

Carlos Gonzalo Benítez Gómez nació en Otavalo el 14 de enero de 1915. Junto con Luis Alberto 'Potolo' Valencia formó el dúo Benítez y Valencia, que se estrenó oficialmente el 18 de octubre de 1940. El inigualable dúo duró 30 años y desapareció con la muerte del 'Potolo', el 25 de octubre de 1970, cuatro días después de que sufriera un ataque durante una presentación en Riobamba. Mañana se cumplen 34 años de su deceso.

En 1962, el presidente Carlos Julio Arosemena entregó a 'Los Potolos' la Condecoración Nacional en el grado de Caballeros. En 1987, León Febres Cordero le otorgó a Benítez la Condecoración Nacional en el grado de Oficial, y en 2001, Gustavo Noboa entregó a Benítez la misma distinción en grado de Gran Oficial.

'Soledad', 'Tus ojeras', 'Ojos Verdes', 'Vamos Linda', 'Ensueño', entre muchas otras, son sus canciones más destacadas.

¿Cómo se inició en la música?

Cuando estuve en la escuela 10 de Agosto formamos la estudiantina con un grupo de ocho muchachos. Un domingo, el profesor de música me preparó para hacer un homenaje a la madre. En el salón de actos había 200 o 300 madres... Con qué sentimiento estaría cantando ¡carajo!, que me puse a llorar y no terminé la canción, sobre todo viéndole a mi madre ahí... la gente lloró, agitó pañuelos blancos y aplaudió. A esa edad yo ya hice llorar...
En 1930 resolvió mi padre venir a Quito. A mí me dejó interno en el Juan Montalvo y entonces me hice conocer como músico y como cantante. En segundo año apareció Valencia, él en primer curso. Nos veíamos muy poco, hasta que uno de los compañeros y paisanos me dijo que uniéramos las voces. Él solo cantaba tangos de Carlos Gardel, pero en 1932 por primera vez quedó formado el dúo Benítez y Valencia.

¿Cómo se dio el proceso de consolidación del Dúo y del uso de la guitarra?

En mis años en el Juan Montalvo, oí una tarde que tocaban el bandolín. Era el que repartía la comida. Él me enseñó a tocar la guitarra para acompañarle. Cuando me gradué, en 1936, nos veíamos muy esporádicamente con Valencia, porque él era seminterno...
Ya en la universidad me quedé sin trabajo. Llegó el 5 de junio y por el Día del Liberalismo había fiestas y un partido de fútbol en El Arbolito. Eran las once de la mañana de un domingo cuando 'el pata'e mula' me rompió la pierna, doble fractura: tibia y peroné. Fui a parar en el Hospital Eugenio Espejo, y luego fui a mi tierra, sin empleo y roto la pierna. Me duró eso unos 3 o 4 meses. Hice todo lo posible para volver al Montalvo a pedir un carguito, antes me dieron... Cuando hicimos la primera asamblea de profesores, pregunté al rector dónde estaba trabajando el Valencia, y me dijo: '¿no sabrá que el 'Potolo' todavía está aquí, en cuarto curso?'... Apenas se iniciaron las clases le mandé a llamar...
Era 1939 cuando ya había formado Alma Nativa con Marco Tulio Hidrovo, el 'Pollo' Ortiz, el 'Pavo' Carrillo y el Gonzalo de Veintimilla. Nos habíamos hecho conocer como el dúo Benítez-Ortiz, y nos dio la oportunidad el almacén Read & Read para que grabáramos discos RCA Víctor, hicimos 45 canciones solo de música ecuatoriana con el 'Pollo', y ese año empecé a ganar dinero por la profesión de artista. Por grabación ganaba 30 sucres, entonces fue que el 'Pollito' Ortiz decidió dedicarse a la guitarra y me pidió que le dijera al 'Potolo' que hiciera el dúo conmigo (...) Ahí empezó la vida del dúo Benítez y Valencia".

¿Cuál es su posición frente a las reediciones que se han difundido de pasillos como Ángel de Luz?

(Juan Fernando) Velasco vino a verme. Fue mandado, porque el que ahora está apoyándole es el Alfredo Vera. Vinieron a tratar de conquistarme para que hiciera dúo con él, y presentarme en el Coliseo Rumiñahui (Todas las voces todas).

¿Qué le dijo usted?

¡No, pues! Yo admiro a la gente que sabe algo de música, pero en este caso... Yo le hice entender que no voy a hacer dúo con nadie (...) Mi idea para colaborar en ese festival era ir como asistente y que me llamaran para cantar en homenaje al Oswaldo, pero lo primero que debieron hacer, por ser yo miembro de la Fundación, era invitarme, y no lo hicieron (...) Es ese egoísmo que hay ahora para mí. ¿Por qué no se ha hecho un CD del Dúo? Han dicho que el Dúo no es de Quito porque yo soy de Otavalo, y yo he hecho más de la cuenta sin haber tenido el gusto de haber nacido en la capital, pero he tenido el gusto de haber nacido en Otavalo, la tierra de mis padres.

Lo que quería (JFV) es que yo cantara una estrofa, y él otra. Le pregunté cuándo fue grabado Ángel de luz, y no sabía. Después le pedí que cantara el pasillo que dijo que ha compuesto, y vino con un guitarrista que tocaba en una sola cuerda...

¿Sintió que eso fue una falta de respeto para usted?

¡Carajo! Eso quería oír de tus labios. Él no podía seguir, entonces le dije 'este pasillo tiene un ritmo que está escrito, lo que acabas de cantar está muy bien cantado, pero no es pasillo, es una balada'. Después cantó su canción, y dijo que es pasillo, 'no, no es pasillo, es el mismo ritmo en el que cantaste el Ángel de Luz. -le dije- Lo que tú quieres hacer es cantar a mi lado y nada más, porque cantar estrofa tras estrofa no es dúo'.

Usted prometió no volver a cantar a dúo luego de la muerte del 'Potolo'. ¿Por qué?

Cuando murió yo quedé muy amargado, como buen compañero. Tenía que cobrar su mensualidad y no lo hice, porque el contratista estaba en Japón. Cuando volvió, me recibió con un abrazo que duró media hora. Lloraba él y lloraba yo. Después nos serenamos y me obligó a que siguiera cantando solo, y yo no tenía intención de hacerlo.

En la primera audición estuve muy cobarde, la voz no salía clara, había un quejido porque me acordaba, entonces le expliqué al público que yo seguiría cantando solo para guardar una consecuencia al amigo y al artista, y solté un poquito de lágrimas. Bastantes. Canté durante 3 años y ya no quise seguir, fui separándome del escenario. Esa fue la terminación mía como solista.

¿A usted le gustaría que, al morir, le enterraran en una vasija de barro?

A mí, que me entierren dondequiera (...) ¿Cuál es el enemigo más grande del hombre?

¿El tiempo?

Qué linda contestación... No he perdido nada, solo el recibir el aplauso, pero ahora recibo la visita de la gente que me ha conocido desde tiempos atrás...

Cómo nació 'La Vasija de Barro'

La música es mía, dice Gonzalo Benítez, la hice en la casa del Oswaldo (Guayasamín). Un miércoles él me encontró en la calle y me invitó el siguiente viernes a un cóctel en su casa. Vivía al lado de La Basílica...
Llegamos a las diez o diez y media de la noche, y todos ya estaban bien 'alzados'. Él había invitado a sus compañeros de la Escuela de Bellas Artes, a poetas y a escritores, y de músicos, solamente al dúo Benítez y Valencia. De pronto Jorge Carrera Andrade se fue hacia una pared de la sala en donde estaba colgado el cuadro El Origen, donde el Oswaldo había pintado la vasija y dos esqueletos de chicos. Estaba fresco, pero el Jorge le pidió a Oswaldo una explicación. Él le contó que los Incas, cuando morían, eran enterrados en vasijas de barro...
Carrera Andrade se enamoró del cuadro, fue a la biblioteca del Oswaldo, cogió un libro y en la contratapa escribió: "yo quiero que a mí me entierren / como a mis antepasados / en el vientre oscuro y fresco / de una vasija de barro.".
Yo estaba en ese grupo de poetas y ya habíamos cantado unas canciones amenizando la velada, pero Valencia cogió el grupo de los 'tomadores'...
Luego tomó el libro el Hugo Alemán y escribió la segunda estrofa, después lo tomó uno que no era poeta (Jaime Valencia), y escribió: "arcilla cocida y dura, alma de verdes collados...". Jorge Enrique Adoum puso la cuarta: "de ti nací y a ti vuelvo / arcilla vaso de barro / con mi muerte yazgo en ti / a tu polvo enamorado".
Después, el Jorge Carrera Andrade me dijo: "esto con música debe ser una preciosidad", me puso en un gran compromiso porque el Valencia estaba por ahí perdiendo turnos, y al final le acepté.
Cogí la guitarra, el libro y me quedé en una grada sentado por tres cuartos de hora hasta hacer la música. A las 11 y media o doce de la noche subí, le grité a Valencia y nadie me respondía: en un sillón había estado -cuan largo era él- recostado, porque ya le habían cogido las copitas. Le canté, asoció y no le gustó..."le has puesto una música muy cadenciosa y demasiado tranquila, si esto puede tener un ritmo de albazo", me dijo... (risas).

 
 
 
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