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Las
'Reflexiones interiores' de Homero Aguilar
'Reflexiones interiores' es
el nombre de la exposición pictórica que el artista
homero Aguilar está presentando en las salas Eduardo Kingman
y Oswaldo Guayasamín, de la Casa de la Cultura Ecuatoriana.
Homero Aguilar es un nariñense, nacido en San Juan de
Pasto, el 13 de diciembre de 1953, radicado en París desde
agosto de 1979, en donde comenzó su proyección
artística con la exposición de sus obras en diferentes
lugares del mundo. Estudió artes plásticas en el
Instituto Popular del Cultura de Cali, ciudad donde fundó
la Escuela de arte Miguel Ángel y en la que dejó
su legado como maestro a jóvenes de ese país.
El arte de Homero Aguilar invariablemente provoca reflexiones
y preguntas. ¿Son estos espejos, pinturas o ventanas?
¿Cuál es esta realidad que el pinta con tal precisión
geométrica? ¿Cuál es el significado de su
trabajo?
Estar frente a su sobras es estar listos a iniciar la aventura
de dejar lo real, lo palpable, para despertar en un mundo subjetivo
en el que la realidad es idealizada; en donde los más
sentidos deseos pueden contemplarse en luz que se irradia a través
de los umbrales, puertas y ventanas impresas en líneas
y trazos geométricos pincelados en el lienzo con el particular
estilo de crear un ambiente tridimensional que absorbe y captura
la mente, las emociones, la voluntad a través de los sentidos
de quien es cautivado por la fascinación de sus obras,
la cuales tipifican la incesante búsqueda del ser humano
pro encontrar un mundo en paz. Por eso, dice Homero Aguilar:
"a veces, yo pienso que mis visiones en mi obra son irrealistas,
pero en el fondo de cada uno de nosotros existe una lucecita
de esperanza que no debemos dejar que se extinga y quedemos en
las tinieblas; alí está la misión del artista,
hacernos esperar y soñar que un mundo mejor es posible
y que de la belleza que nos rodea, nosotros también somos
parte de ella".
Homero Aguilar pinta sobre todo el espacio y expresa así
la soledad y el silencio. Son las suyas arquitectura imaginarias,
a veces algo laberínticas. Son, pues, arquitecturas especulares,
de formas limpias, perfiladísimas, casi cortantes, interiores
que gracias a los muros transparentes, se extienden hacia el
exterior, al mismo tiempo que reciben lo externo dentro de sí.
Apuntando siempre la idea de lo infinito en un juego de engaños
y misterios en el que llega a lo abstracto por demasiado concreto
y en que la contradicción acaba siendo la esencia del
cuadro.
Respecto a su obra, Francis Parent, expresa en "Forma y
Color de 15 Figurativos" de Ediciones Forma y Color Colombia
Ltda.: "... Pues en este "juego"; ¿es un
vidrio? ¿es un espejo? ¿es un cuadro? La respuesta
es evidentemente trucada: No se trata jamás ni de lo uno
ni de lo otro, sino siempre del placer de la pintura... de otra
parte, ciertas de las últimas obras de Aguilar designan
formalmente la llave de este "juego". Potes de pintura
o pinceles maculados, representado anacrónicamente en
un rincón de estas imágenes, no tienen, en efecto,
otra utilidad que mostrar que la pintura en general es "cosa
mental" y que la pintura de Aguilar en particular, hace
reflexionar..."
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