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Kontiki
Viracocha primer lugar en Perú
El escultor participó
en un encuentro al que asistieron artistas plásticos de
América y Europa.
Leyla Piedad Escobar
Todo hacía suponer que
la primera salida de Kontiki Viracocha al exterior estaba marcada
por la desilusión. Su equipaje registró sobrepeso,
pues decidió llevar todos sus combos, martillos, puntas
y otras herramientas. ¡Sorpresa! La escultura que debía
presentar en el marco del III Simposio Internacional de Escultura
en Lima, Perú, emplearía granito materia prima
en la que jamás había trabajado y para la que todo
su menaje quedaba fuera de combate.
El simposio en el que participaron 21 escultores de Argentina,
Bélgica, España, Estados Unidos, Irlanda, Reino
Unido, Uruguay, Venezuela, Perú y Ecuador fue convocado
por la Municipalidad de Miraflores y se desarrolló en
el Parque Raimondi.
Uno a uno los participantes fueron ubicándose frente a
grandes trozos de granito, piedra resistente de aspecto cristalino,
a la que en 14 días debían transformar en obras
de arte. Cuando le tocó el turno a Kontiki, no había
piezas grandes, apenas había un trozo mediano y conseguir
algo más grande demandaba un retraso de por lo menos unos
seis días. El tiempo era corto, Kontiki tenía
algunas cosas en su contra. No tenía alternativa, debía
iniciar de inmediato su trabajo.
Al comienzo todos pasaban por un lado. Nadie me veía.
Los medios de comunicación entrevistaban a los demás
artistas, pero a mí, nada. Ese ignorar al que fui sometido
me permitió trabajar con tranquilidad, asumir que esa
pieza de granito que estaba al alcance de mi mano era un reto
y yo tenía que aprovechar la entrega que ese bloque -aparentemente
rígido- me iba dando conforme lo iba trabajando.
El tema de su escultura estaba en su mente desde hace tiempo
cuando en un reportaje de la televisión vio como en Perú
celebran la
Waguar fiesta, una tradición que consiste en colocar a
un cóndor sobre el lomo de un toro. Pero en la obra de
Kontiki Viracocha el encuentro entre los dos animales míticos
no registra violencia sino el acercamiento amigable de dos culturas
y también una simbiosis entre las dos artes que él
desarrolla diario, la escultura con especial énfasis en
las aves y la pintura con dedicación a los toros. El cóndor
está como emblema de la cultura andina sobre el toro
geométrico permitiendo que el público tenga facilidad
para interpretarlo.
El trabajo fue tenaz, demandó de un gran esfuerzo "mientras
trabajaba mi pensamiento regresaba a mi país, a mi familia,
a mi padre. Pensar en Ecuador me daba una alegría indescriptible
y la fortaleza renacía en mi cuerpo y mente no había
trabajado nunca en granito, pero éste se iba dando, abriendo
recordé los conocimientos que adquirí desde pequeño
junto a mi padre así como los que recibí en Carrara
(Italia) y aunque mi tecnología era para la piedra y mármol,
creo que el granito me fue dominando y la inspiración
fue transformándose en una realidad.
Al décimo segundo día de participación la
situación cambió. La gente ya se detenía
junto a mi y de pronto los medios llegaron, las entrevistas menudeaban
y yo que de naturaleza soy callado, introvertido, ante el asedio
vi nacer una faceta desconocida. Las palabras e ideas llegaban.
Las preguntas eran tantas y de naturaleza tan diversa que creo
que me hicieron una verdadera radiografía, no había
nada oculto.
El día décimo cuarto era todo agitación.
Se anunciaban las ubicaciones y a todos los participantes, pero
mi nombre no sonaba para nada.
Los pensamientos se atropellaban en mi mente. A la final pensaba
yo, estoy satisfecho con haber participado, con la natural confrontación
de trabajo que resulta de este tipo de encuentros que enriquecen
a los asistentes, que permiten conocer nuevas tendencias. Estaba
feliz de haber desarrollado mi propia técnica. Que este
mi primer encuentro con el granito lejos de ser un choque se
fue transformando en un hermanamiento, en el que a no dudarlo
el granito me sometió.
Tan ensimismado estaba que a duras penas escuché mi nombre
cuando se anunciaba como el que había alcanzado el primer
lugar en este encuentro. Mi obra "Encuentro del toro con
el cóndor" había gustado a la gente y al
jurado, además estaba satisfecho porque había
representado con éxito a mi patria.
El segundo puesto fue otorgado al belga Eric Velhest por la obra
Anatomía de la piedra; Percy Zorrilla, peruano se alzó
con el tercer puesto. Menciones honrosas se entregaron a la mexicana
Isabel Santamía, al español Leando Seixas y al
peruano Ricardo Jarama.
El III Simposio Internacional de Escultura de Lima quedará
para siempre grabado en la vida de Kontiki Viracocha, escultor
quiteño, no solo porque fue su primera salida al exterior,
sino porque además le exigió una entrega total,
un vencer de dificultades y la satisfacción de saber que
no hay nada imposible cuando como aval se ponen los conocimientos
y una férrea voluntad de hacer las cosas bien.
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