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Luis
Montúfar: tiempo y conciencia
Bruno Moncayo Larco
Declama-autro/Anti-poeta
Quién se ha puesto alguna
vez a mirar el camino recorrido para emprender un sendero distinto
con el mismo fervor en contravía?
Pocos quizá, muy pocos, la nobleza que exige a sí
mismo a romper moldes repetitivos, a guardar caretas viejas,
enterrar modismos y disfraces y llegar al altar de su propia
conciencia y desnudar el alma y echarla a volar sin límites!
Esta es la obra de Luis Montúfar, amigo creativo, pintor-artista
y por lo tanto más humano todavía. El hombre que
abre su mente y pone pinceladas sobre la frialdad de telas templadas
para llenarlas de luz y de color. El orfebre iluminado que, con
sus cuadros duramente trabajados, no abre ventanas al infinito
delineado solo en sus ojos inquisidores del imposible.
Contemplar su eterna búsqueda de la perfección
dentro de sí como reto perenne, caminando muchas veces
sobre arenas movedizas, entre versiones oportunistas del acomodo
material que desdibuja al arte como artesanía de andamiajes
desmontables. Y allí el rebelde sentimiento de rechazo
al banal circo que pasa desbocado a la imperiosa y cotidiana
acción de supervivencia y consumo.
Luis Montúfar sigue con su visión interna que dibuja
formas y texturas en su reconciliación armónica
con su entorno, enfrentando alucinado a la vorágine estrepitosa
que quiere encasillar de algún modo, a todo prototipo
distinto, libre de ismos insulsos. Y en él se ennoblecen
con sentimientos que impregna a raudales en su trabajo silencioso,
lejos del bullicio caótico del oropel y lisonja liviana
que adormece y seduce.
Luis Montúfar, hombre y creador en una sola persona, cada
uno en su lado oculto y subjetivo. Colores, pinceles, aerógrafos,
sensibilidad y mirada profunda en la maravillosa estructuración
de su destino escogido. Nos abraza con su trabajo honesto y puro,
mientras se nos pierde lejano en su libertad conquistada por
la que enloquece divinamente sin remedio!!!
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