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Salón
de Pintura 'Luis A. Martínez'
Beatriz Mariño G.
Ambato, 22 de Febrero de 2004
Las manifestaciones artísticas
han venido siendo admiradas durante toda la historia del hombre,
la pintura ha sido la más representativa, desde sus primeros
jeroglíficos hasta los más grandes murales.
La cultura de los pueblos ha sido representada por sus hijos;
cada época ha sido marcada por acontecimientos que han
movido el espíritu de los hombres, cada uno ha soñado
y ha hurgado en las subjetividades para concretar realidades.
Cuantas veces los artistas han tenido que pasar por los ojos
de la crítica, tantas otras han tenido que batirse entre
el color de rosa del triunfo y de las espinas del fracaso. Esto
no ha amedrentado a ninguno, porque han seguido en la búsqueda
incansable de nuevos estilos de innovaciones en las técnicas
y corriendo contra el tiempo para lograr su objetivo; la historia
pinta historias de grandes y privilegiados en el arte; de genios,
de comprendidos e incomprendidos, donde también el observador
se involucra y tiene la palabra.
Las grandes obras han creado símbolos y estilos que han
marcado épocas en la Historia del Arte. Todos los artistas
han tratado de dar a conocer sus obras realizando exposiciones
o creando Salones y concursos.
En Ambato ciudad de grandes pintores como Luis Alfredo Martínez,
de hombres ilustres como Juan Montalvo, Juan León Mera,
Juan Benigno Vela, Mario Cobo Barona y como muchos otros, se
ha fortalecido la cultura con la presencia de un semillero de
representantes de la plástica, de la literatura y de otras
formas de arte, concretando una amalgama de todos los acontecimientos
culturales.
La provincia de Tungurahua, ha creado varios salones de 'pintura',
entre ellos El Salón Nacional de Pintura Luis A. Martínez,
El Salón de Noviembre, El Salón de Acuarela, para
promocionar a nuevos valores de la plástica. El Salón
Luis A. Martínez lo crearon personajes que soñaron
en conseguir la excelencia, está cumpliendo treinta y
cuatro años; todo el tiempo se ha caracterizado por su
altura, pero desde hace unos pocos años se ha venido
a menos, ¿será por la falta de convocatoria? ¿Será
por la designación errada de los jueces? ¿Será
que hay momentos oscuros en su fondo? ¿Tendremos que culpar
a los conceptos vanguardistas? o ¿a las nuevas propuestas
importadas?
La Fiesta de la Fruta y de las Flores ha sido el marco perfecto
para que la plástica ambateña brote a los cuatro
vientos. Pero han pasado por nuestras miradas sensibles algunos
Salones y hemos callado, en este año ya rebasaron las
impropiedades, llegando a convertirnos en ajenos a nuestro propio
Salón de Pintura. Se presentaron cuarenta y cuatro pintores
de todo el país con un total de noventa y dos obras;
calificaron trece con dieciocho cuadros, pero de los dieciséis
pintores de Tungurahua no hubo ni una sola obra que nos represente;
como que ninguno llegó a cumplir con las bases del concurso
o como que no eran merecedores siquiera estar en la selección,
cuando tenemos serios representantes en el ámbito nacional
e internacional, la mayoría ganadores de concursos anteriores.
Se presume que la organización está siendo manipulada,
que el Jurado jugó un doble juego, que se tejieron telarañas
de medianoche, en fin. Lo más cuestionable, es la premiación
que, ha pretexto del concepto se permite adquirir obras de baja
factura. Las obras no se miden por pulgadas o por metros, si
se miden por su equilibrio en la elaboración, la cromática,
el dibujo, unidad, la manera de conseguir belleza en su totalidad.
El Salón de Pintura Luis A. Martínez, se creó
para que sea de 'Pintura' y no para convertirlo en Salón
de Artes Visuales donde pueden admitirse toda clase de nuevas
tendencias, se han permitido una serie de instalaciones, ensamblajes,
arte objeto, y excentricidades que no pueden ser mirados desde
una óptica plástica, sino más bien con la
lupa de un cineasta para una película de terror.
El Salón Luis A. Martínez alberga la historia pictórica
de nuestra provincia y el país entero, como los solemnes
cuadros de su Patrono, conserva obras jerárquicas de
artistas de renombre, y también conservará en su
seno un cuadro de veinte por treinta centímetros (primer
premio adquisición) del último Salón. Cómo
será la vergüenza que, ni siquiera se dignaron en
señalizar los tres primeros premios y menciones de honor,
¿Será para desorientar a la opinión pública?
¿Será que por fin llegan a creer que tienen conciencia?.
Me duele el hecho que, vengan personas "escogidas"
para que nos golpeen en nuestra propia casa; nuestra ciudad como
anfitriona tenia el derecho a rescatar por lo menos un pintor,
con ello hubieran podido disimular el maltrato.
Según opiniones del público, se dice que: Esta
muestra "No rescata ningún valor pictórico",
"no llena las expectativas tan esperadas", "No
se da la oportunidad a nuestros pintores", "Se quiere
crear un salón satélite de otros ya existentes",
"No existe el mínimo respeto para los salones de
pintura", "Los organismos encargados no escogen bien
el jurado", "La corrupción ha llegado a manchar
el arte"... Yo considero que es "Una bofetada para
los ambateños", con todas estas situaciones "Se
está matando el verdadero arte y acabando con los sueños
de los artistas".
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