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Julio
Cortázar: ¿Adiós a todo eso?
Aunque la obra final de
este escritor argentino no esté a la altura de sus mejores
creaciones, vale la pena leerla para decir adiós a todo
eso que nos tiene como hipnotizados con la torpe seguridad de
que cada uno hace su parte para salvar el mundo.
Efraín Villacís
Cuántos no hemos dicho
alguna vez 'adiós a todo eso' como cambio de vida, vuelta
de página, derrota insalvable o, tácitamente, cuando
giramos el destino e ingresamos a otra etapa que es continuación
de una misma brega, diferente batalla, profunda caída,
solaz y cima conseguidos. Despedida de quien sabe que muere irremisiblemente
y lo asume como viaje o alivio definitivo a la existencia. Huida
como la de Lot, sin volver la vista atrás, para continuar
la descendencia en sus hijas, a falta de su mujer que se convirtió
en estatua de sal por curiosa.
El escritor inglés Robert Graves suerte de 'cuáquero
hereje'- fue herido en la batalla del Somme en 1916. Viajero
intelectual que llegó a dictar clases de literatura inglesa
en la universidad de El Cairo. Siempre se consideró esencialmente
poeta y más de una vez intentó cantarse a sí
mismo algunos de sus poemas subsisten por la justeza de
su construcción clásica- aunque la trascendencia
de su obra se encuentre definitivamente en la prosa desde 1929
cuando publicó su autobiografía Adiós a
todo eso: ruptura contra la validez de la guerra y descripción
de la desilusión del hombre que ha perdido la memoria
de su origen, sus coherentes principios de civilización.
Con ese Adiós..., Graves rompe con su vida anterior y
transgrede su presente con la búsqueda del hombre 'verdadero'
a partir del estudio de sus mitos, y sus utopías perdidas.
Julio Cortázar dijo 'adiós a todo eso' en varias
ocasiones. Siendo profesor rural en Argentina publicó
un poemario (Presencia), bajo el seudónimo de Julio Denis,
al que le seguirá el poema dramático Teseo y el
Minotauro. La poesía no fue su fuerte y aunque al final
vuelva, a y por ella, lo que nos queda de sus versos son más
bien ejercicios interesantes, valiosos datos histórico-biográfico-literarios
de un autor que se trocó en un mito gracias al arte de
sus cuentos, de su narrativa en general. Será en 1951
cuando reunirá su primer volumen de relatos, Bestiario,
que leído ahora, aún nos asombra con la mayoría
de sus textos, nos conmueve y, a cada relectura, tienen algo
más que decir.
Cortázar le dice adiós a la Argentina y a Latinoamérica,
la situación política es insoportable, nada tiene
que ofrecer a su literatura. París será su sede,
viajará por Asia y Europa. Su cuentística se ha
convertido en modelo de lectura, ejemplo del género que
inundará Hispanoamérica. Aparecen Final de juego
(1956), Las armas secretas (1959) uno de cuyos textos inspiraría
a Antonioni, Blow up, lo fantástico en sus relatos, la
sutil e irónica visión de su creación literaria
se consolidan. Vuelve la vista atrás y empieza a interesarse
por los movimientos sociales de su continente, apoya la revolución
cubana, entre otras revueltas, y se trocará en promotor
y divulgador de sus propuestas y logros.
Luego de Historia de cronopios y de famas aparece la más
universal de sus obras, Rayuela, convirtiéndose en clave
de interpretación y vuelta de tuerca de la nueva novelística
hispanoamericana, aún es saludada por los más grandes
escritores contemporáneos. Al releer Rayuela uno termina
no de leerla- con ganas de tristeza y 'malas' compañías,
en el lugar menos apropiado. La personalidad literaria del argentino,
su rebeldía, su capacidad paródica, su humanismo
seguirán latentes en sus siguientes obras. La actitud
política de Julio Cortázar toma un cariz más
comprometido por la lucha a favor de los derechos humanos, apoya
y forma parte de varios movimientos pro liberación de
América Latina de sus tiranos locales y del gran tirano
imperial que los manejaba. Y hará suya la practicará-
la frase que habría oído del Che Guevara: "el
primer deber de un revolucionario era hacer la revolución",
no lo único pero si lo primero, y hacia allá fue
con literatura, plata y persona. 'Adiós a todo eso' otra
vez, el fin del arte por el arte es el inicio del compromiso
o continuación del mismo, pero palpable y activo, nada
romántico, aunque el fin de la lucha sea otra utopía
más.
FANTOMAS CONTRA LOS VAMPIROS
'Fantomas contra los vampiros
multinacionales' (Una utopía realizable narrada por Julio
Cortázar) se imprimió en México por la editorial
Excelsior en junio de 1975. Esta rareza bibliográfica
es un cómic creado luego del informe, y sentencia
dictada por el Tribunal Russell II, reunido en Bruselas en enero
de 1975, acerca de la situación imperante en diversos
países de América Latina- por el escritor argentino.
Esta deliciosa parodia es una denuncia, una protesta en contra
de las multinacionales que viven gracias a la miseria de los
países del llamado tercer mundo y por supuesto en contra
del gran imperio norteamericano. También es una tomadura
de pelo a los héroes que creen que pueden salvar el mundo
gracias a su magnífico poder individual amor, pensamiento,
solidaridad- y que sin embargo no pueden ser líderes de
una población que requiere ser conducida, educada y disciplinada
para beneficio de todos.
En el mundo están desapareciendo los libros de todas las
épocas, incluyendo la Biblia, las bibliotecas de las ciudades
se incendian, los estantes, hasta la noche atiborrados de libros,
amanecen vacíos, los escritores son amenazados de muerte
si continúan escribiendo, está muriendo la cultura.
Octavio Paz cree que Fantomas por su amor al arte conseguirá
encontrar al culpable y que todo vuelva a su cauce. A Susan Sontag
le han roto las piernas por protestar en contra de la desaparición
de libros, Cortázar no entiende bien lo que sucede y se
hablan algunos de los más importantes escritores del mundo
para ayudar a resolver el problema.
Fantomas artista del disfraz, con su harén de bellas asistentes,
tratará de salvar a la cultura hasta que el mismo Paz,
Cortázar y los otros caen en la cuenta de que el problema
no son los libros sino el hombre. Millones de seres humanos son
asesinados literalmente de todas las formas que se puedan imaginar
por parte de las grandes multinacionales que aún persisten.
Ante la extinción de la especie, ante al abuso indigno
e inhumano de quienes detentan el poder, Julio Cortázar
diría 'adiós a todo eso': a los libros si no sirven
a la revolución, a los justicieros solitarios que por
admirables que sean y se jueguen la vida a cada paso que dan,
no pasan de ser ingenuos porque los que quieren eliminar la humanidad
de los habitantes del planeta son legión y se requiere
de una legión para vencerlos. En todo caso Cortázar
es uno de los más importantes escritores del mundo y es
leído por una legión, si ha servido de algo o no,
es cuestión de leer su Fantomas no en la primera
edición, que es privilegio de muy pocos- que he visto
circular en las librerías sin las ilustraciones originales
pero con el mismo contenido.
Aunque la obra final de Cortázar no esté a la altura
de sus mejores creaciones, vale la pena leerlo para decir adiós
a todo eso que nos tiene como hipnotizados con la torpe seguridad
de que cada uno hace su parte para salvar el mundo, cuando en
realidad lo devastamos con esa otra forma de gula que llamamos
individualidad. Salvo el crepúsculo es el poemario final
de Julio y es su último adiós para que volvamos
a empezar su Bestiario.
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