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MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002
 
 

'di-EGO', la inquietante propuesta de Diego Jaramillo

En la Alianza Francesa de Quito, se presentó la muestra denominada 'di-EGO', del artista ecuatoriano Diego Jaramillo: 23 cuadros en acrílico sobre lienzo, 1 en acrílico sobre fotografía-papel y 1 sobre cartón.

CARLOS ROJAS REYES

La obra de Diego Jaramillo se encuentra en una encrucijada: lugar en el cual nos detenemos para decidir hacia dónde ir, momento en el que no estamos seguros, instantes en los que hemos perdido las certidumbres y el conocimiento preciso de la dirección que debemos tomar.
En este cruce de caminos la obra regresa sobre sí misma de forma reflexiva, se interroga sobre su propio decurrir y encuentra que los mundos que parecían estables, que los modos de representación dados, tambalean, se quiebran, pierden su consistencia. El artista sabe que se ha iniciado una transición. Lo que no se sabe es cuánto durará, ni la forma en la que se resolverá. Se entra en un interregno, en un territorio intermedio, en tierra de todos y de nadie, en una profunda zona de indiferenciación.
Los matices se pierden, las opciones visuales largamente trabajadas se disuelven, los elementos constantes se vuelven irreconocibles, los referentes reales abandonan el plano de las evidencias. Aunque la técnica, el manejo de los colores, los marcos compositivos todavía marcan puntos de anclaje en el pasado, instancias de significación con códigos suficientemente definidos. En este contexto el retrato colocado a la entrada de la exposición expresa plenamente tanto las dudas como las tendencias de esta transición.
El retrato de Diego Jaramillo es, ante todo, un gesto, ciertamente un gesto estético. Y esto de diversas maneras, en un abanico que se abre en direcciones múltiples, en un "jardín de caminos que se bifurcan" constantemente y que dejan abiertas las puertas de los futuros posibles hacia los cuales se encamina indecisa esta transición.
Rostro sobre el cartón que hace un gesto de duda y que luego se lanza de lleno a ocupar el espacio efímero en el que ha sido construido. Es como si el artista de pronto tomara conciencia plena del paso del tiempo, de su inaprensibilidad, de la imposibilidad de controlar su curso, de no saber hacia dónde va y hacia dónde nos lleva. En la transición este carácter efímero del retrato que preside la obra, cuestiona de lleno al resto de cuadros, porque los interroga en su carácter, porque les pregunta por un significado que parece haberse perdido finalmente. Allí hay una dualidad que no está saldada.
Mas, el gesto estético que hace el retrato tiene el sentido de la gesta; esto es, de la historia que se cuenta, de esta vida particular que toma los elementos de la realidad para transformarlos en visualidades, para expresar una realidad que se presenta ella misma como evanescente. De allí que los elementos figurativos parecen ser devorados por una abstracción invasora que penetra todos los referentes directos del mundo.
Y la historia que narran, tanto el retrato como el resto de la obra, no aluden tanto a una serie particular de acontecimientos, sino que la narratividad de la obra es sobre todo reflexiva. Es el momento de transición en donde la obra se pregunta a ella misma por su direccionalidad, se cuestiona hacia dónde la transición lleva, cuál es el principio y cuál es el final.
Finalmente se encuentra incluido en el gesto aquello que mencionamos cuando decimos: algo se gesta, algo está comenzando a surgir, algo nuevo va a nacer. Emergencia de lo novedoso que se desprenderá con dificultad de los aspectos anteriores, de las visualidades a las que continúa remitiendo, a la estética anterior que puebla un mundo que ya es diferente.
La pintura de Diego Jaramillo en la transición gesticula, nos hace señas, nos llama a la comprensión de su carácter efímero, os dice, también a nosotros, que la única forma de representarnos es sobre el cartón, con trazos rápidos, apenas tratando de captar lo esencial, dejando traslucir el alma a través de la forma.

Entresacados

- La muestra es una autorrepresentación, que abrió espacio de discusión entre los espectadores.

- Jaramillo conoce los secretos: el conocimiento de esos secretos le pérmiten un discurso transcendental.

- Diego aplica a sus lienzos mensajes que van más allá de la tela, de las técnicas, de los colores y las sombras.

 
 
 
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La Hora 2002
- Quito - Ecuador