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Imágenes fantasmales
de la identidad
Christian León
Está abierta hasta el
30 de julio la exposición final de los egresados de la
Carrera de Artes de la Universidad Católica. La obras,
diversas en sus técnicas y formatos, parecen gravitar
sobre una preocupación común: la presencia fantasmal
de la identidad. Como lo ha planteado Ticio Escobar, la problemática
de la identidad ha sido uno de los temas más cuestionados
y atacados por el arte contemporáneo y, sin embargo, continua
retornando como un conflicto irresuelto en la sociedad globaly
el imaginario posmoderno. Al margen de toda categorización
esencial y estética, la identidad se ha convertido en
una entidad irrealizable que designa el lado fantasmal de conceptos
como Nación, Pueblo, Clase, Territorio, Individuo.
La exposición integrada por obras de Margarita Escribano,
Javier Moreno, Daniela Cevallos y Jimena Román así
lo demuestra.
MARGARITA ESCRIBANO
Margarita Escribano presenta
cinco óleos de mujeres acompañados de un diario
íntimo lleno de reflexiones, citas e ilustraciones. Con
la retórica del retrato familiar, la artista representa
a su madre, sus dos hermanas, una amiga japonesa, y su propia
figura, todas mujeres migrantes. Reinscribe el sentido de los
retratos a partir de las narraciones de su diario con las cuales
reconstruye vínculos afectivos y culturales hablan de
esta familia de extranjeras. Para Escribano la tópica
de lo familiar se circunscribe dentro de una triple experiencia
de lo extranjero: el género, la nacionalidad y la individualidad.
En una de las páginas de su diario se puede leer: "No
tenemos nada que nos pertenezca verdaderamente excepto a nosotras
mismas".
JAVIER MORENO
La obra de Javier Moreno comprende
4 grabados y 30 dibujos. Las huellas del pincel, el lápiz,
la plumilla, de la placa metálica sirven a Moreno para
reconstruir un mundo pesadillesco, lleno de personajes tan fantásticos
como grotescos. Seres bestiales y antropomorfos mutan y transmutan
unos en otros, figuras apenas boceteadas se pierden en una maraña
de trazos, en la noche infinita del arquetipo o en el alud onírico
del inconsciente. El trazo fibroso y los personajes alucinantes
aluden a un mundo en donde la forma reconocible propia de la
representación identitaria se desconoce a sí misma.
JIMENA ROMÁN
Jimena Román, por su
parte, expone nueve óleos de gran formato que reconstruyen
de forma hiperrealista el rostro de varios ancianos abandonados
en un asilo. La artista cierra el encuadre para retratar tres
quintas partes de los rostros deformados por el tiempo. Siguiendo
la diagonal del cuadro, realiza una ampliación de fracciones,
gestos y expresiones desnaturalizando el carácter realista
del retrato. El título de la obra "Nosotros"
plantea un lugar de enunciación colectivo que está
situado en la realidad marginal de los ancianos excluidos de
la vida social. Pero aún más, el momento de ser
leído por el espectador genera una identificación
no deseada con los retratados, evidencia de una comunión
futura, inevitable.
DANIELA CEVALLOS
Finalmente, Daniela Cevallos parodia su propia identidad como
espectáculo mediático a través de la imagen
de la estrella de rock. Con el formato de juego multimedia, Cevallos
se representa a sí mismo en un póster en donde
posa junto a los músicos de Marilyn Mason. A partir de
saturaciones cromáticas y inversión de colores
recrea una estética del artificio. Sobre este cartel construye
un juego interactivo, el espectador es invitado a clickear una
superficie itinerante. Si el pinchazo es acertado, en la pantalla
se despliega una canción escrita, cantada y musicalizada
por la artista. Los nueve singles que componen la obra perfilan
una subjetividad sofocada en conflicto con el mundo, una sensibilidad
dislocada que se niega a normalizarse. En esta teatralización
de su propia identidad, Cevallos realiza una performance 'queer',
deliciosamente aderezado en la tradición de la subcultura
del glam rock.
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