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MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002
 
 

Solymar y la "Conjunción armónica del ser"

Por Ms. Juan Carlos Fernández-Catalán

Después de haber visto algunas manifestaciones de "trashy art" en la ciudad de Quito, volvemos al cauce de la corriente artística entendida como tal con esta motivante y vivificante exposición llamada acertadamente "Conjunción armónica del ser" nos permite percibir en la reciente obra de Solymar López la magia de la abstracción que relieva en medianos y grandes formatos la naturaleza silvestre con una equilibrada paleta en la que se conjugan los colores, dejándonos apreciar formas y detalles que sin ser destacados se funden con un abigarramiento natural, provocado por trazos que marcan y enmarcan los motivos florales presentados; así mismo, inusualmente nos presenta en sus paisajes contrastes de nubes que vaticinan tormenta o total calma, aguas de mar embravecido o de una placidez que invita al descanso y la sinergia; movimientos marcados por el empaste de la técnica y el dominio del espacio que denota la calidad artística de la autora.

La nueva concepción artística de Solymar López se demuestra en su fuerza expresiva, el trazo sinuoso pero acertado que nos permite adentrar en detalles de perfección, que junto la personalización de cada obra logra un conjunto armónico en toda la muestra par deleite de quienes la admiran.
Solymar nos entrega parte de su quehacer y de sus sentimientos en un momento crucial de su carrera que conlleva su acreditación entre lo más destacado del arte internacional

Una artista prolífica

Ecuatoriana, formada en el Colegio de Artes Plásticas Daniel Reyes y en la Facultad de Artes de la Universidad Central Solymar López es una artista plástica que ha aprovechado todas las instancias que se le han abierto para alcanzar su perfeccionamiento.

Estudió en The Newark Museum, Focus INC Foundation Hispanic Women Artist, en Estados Unidos; en el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid y en ARTEA Taller, en España; Universidad Mayor de San Marcos y Museo de Historia Natural de Lima, en Perú; y, en el Atelier de Arte Chico Fonseca Campinas, Sao Paulo Brasil.

Desde 1980 ha participado en exposiciones individuales y colectivas exhibidas a nivel nacional y en países como Puerto Rico, Estados Unidos, Perú, Guatemala, República de El Salvador y Honduras.

Es miembro de varias organizaciones de artistas plásticos a nivel internacional. Además de su obra pictórica ha trabajado dioramas (arte tridimensional) para el Parque Nacional Galápagos, Parque Nacional Machalilla en Manabí y en 2004 está elaborando los dioramas para el Museo de Historia Natural de la Escuela Politécnica Nacional en Quito.

Expresividad y neofigurativismo

Para el crítico de arte Manuel Esteban Mejía, en la obra de Solymar López hay una expresividad que "me apresuro destacar, por ser de doble orden: de la inmediata visión de las casas y seres de alrededor y del tipo de materias y técnicas utilizadas para manifestarla.

Ser espontáneo no es difícil pero ser auténtico sí lo es, sobre todo para quien se expone a través de una obra que, pese a todo artificio, desnudará defectos y falsas apariencias.

Lo que Solymar ofrece es una apariencia real, que radica en una libertad voluntariosa, no comprometida sino con la necesidad que le señala la obra. Por eso sus tintas y carboncillos son sobrios y desprovistos de todo alarde estético, concentrados en el desnudo sujeto de la imagen: algún ser humano en la habitual tarea de vivir, mientras sus óleos juegan con el color, convertido en vivaces manchas de luz, para integrar la forma de un paisaje o de un cuerpo.

El color la tienta, no hay duda, como la tinta y el carboncillo le exigen despojarse de retóricas y pretenciosos efectos para ceder a la captación de lo real visual. Y si en los paisajes ( y en los desnudos) el color es un medio más que un fin para decir, el carboncillo y la tinta son, en cambio, motivaciones e instrumentos para afirmar una capacidad expresiva y no meramente especuladora sobre la realidad".

Lenin Oña, también crítico de arte afirma que "La temática -de Solymar- corresponde a una marcada tendencia neofigurativista, con lo que armoniza género y forma, contenido e imagen. Los hombres, las mujeres, los niños, captados en su vida habitual, la elocuencia del gesto impensado, señalan una línea definida y definitoria. Si hay dulzura, una dulzura muy femenina en muchas figuras también hay angustia y soledad en otras".

 
 
 
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La Hora 2002
- Quito - Ecuador