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¿Por
qué? una denuncia sobre la violencia
Leyla Piedad Escobar
"Si es frecuente afirmar
que los acontecimientos políticos y sociales se reflejan
en la obra de los artistas, esta afirmación es particularmente
cierta en el caso de la obras de Álvaro Delgado",
afirma Ana Palacio, ministra de Asuntos Exteriores de España,
en la presentación del catálogo del pintor madrileño,
cuya obra se expone en Quito en el marco del programa Arte Español
para el Exterior, del Ministerio de Asuntos Exteriores de España.
La variedad de la obra de Delgado conserva una innegable coherencia
interna, derivada del compromiso vital del artista, que se refleja
en su constante reflexión sobre la violencia y sus inagotables
esfuerzos por penetrar en la mente del otro, de intentar descubrir
sus recovecos anímicos e intelectuales, lo que le lleva
a utilizar el pincel como si se tratara de un láser que
actúa más allá de la epidermis.
Desde su primera serie de hace más de treinta años
sobre los horrores de la guerra, marcada por las experiencias
del artista durante la Guerra Civil española, hasta sus
cuadros más recientes realizados bajo la impresión
del atentado del 11 de septiembre, los lienzos de Delgado son
una muestra del rechazo y la perplejidad del artista ante el
horror de la violencia.
La exposición recoge un conjunto de las obras más
reciente de Álvaro Delgado, que "reflexiona sobre
la violencia humana señalando los horrores de la guerra
del mismo modo que hizo Goya. Pero esta reflexión sobre
los impulsos violentos en los seres humanos no va a ser novedosa
para el pintor, sino que le ha ido acompañando desde una
adolescencia marcada por la Guerra Civil".
Se puede apreciar una serie de obras que pintó Delgado
en los años 70 y que demuestran la continuidad de sus
análisis, obras de temas bélicos que permiten al
espectador captar la evolución formal y artística
del pintor.
La obra de Álvaro Delgado es para Felipe V. Garín
Llombart, presidente de la Sociedad Estatal para la Acción
Cultural Exterior "quizá una de las más representativas
de la manera en que muchos creadores españoles se adentraron
en los terrenos de una expresión formal sólidamente
asentada en las vetas de la tradición pero, al mismo tiempo,
de rabioso y aun provocativa actualidad. Delgado es dueño
de una sensibilidad creadora tan exigente como imaginativa.
El pulso con la historia -historia pasada, cristalizada en los
caminos de la tradición a través de la evocación
de la naturaleza muerta o viva, e historia actual, teñida
por el clamor expresivo de la protesta, la denuncia o la simple
reflexión trágica- se erige así en un manantial
inagotable de sugerencias, de formas, de anhelos individuales
y colectivos vertidos en el lienzo con la fuerza arrolladora
de una corriente vital capaz de difuminar los límites
entre la abstracción y el figurativismo para crear un
universo tan personal como divulgativo.
Delgado tiene etapas muy marcadas en su vida como artista, cada
una con sus peculiaridades que se van configurando por las vivencias
que la geografía española le ofrecen y que él
las traslada a sus lienzos como paisajes, seres humanos preferentemente
mendigos, clérigos, viejas, pastores, que son presentados
con un nuevo lenguaje pictórico de una expresividad extrema
y de una audacia cromática sin precedentes.
En la muestra que se exhibe en Quito que recoge una de las últimas
series del artista, surge la pregunta ¿Por qué?,
¿Qué conduce al hombre a ejercer la violencia?
¿Qué le impulsa a torturar y matar? ¿ Por
qué esta condición terrible acompaña al
hombre desde sus orígenes?
El grabado de Goya titulado ¿Por qué? perteneciente
a los desastres de la guerra, inspira el título de esta
serie, que tuvo en el 11 de septiembre un nuevo detonante que
lleva al artista a pintar la compulsión que siente ante
la barbarie. Incluso pinta a Osama Bin Laden, que nace como una
"imagen onírica, como arquetipo perfecto para ser
pintado, como una especie de terrorífico simulacro de
sí mismo. Con una barba y un turbante, cualquiera de nosotros
podría ser Bin Laden, esa es la terrible intuición,
el temor casi, que alienta los retratos (por llamarlos de algún
modo) de talibanes pintados por Álvaro Delgado.
El atentado terrorista y los continuos enfrentamientos sangrientos
en distintas zonas del planeta que provocan un número
pavoroso de víctimas indiscriminadas, estimulan en Delgado
la necesidad de expresar su perplejidad con su lenguaje máscomprometido:
la pintura. Haciendo objeto de su crítica a la sinrazón
que con tanta insistencia se apoderan de la humanidad, entre
una vez más en ese debate que le caracteriza.
A pesar de la aparente novedad del tema - lo nuevo sólo
está en los protagonistas- la angustia, el desasosiego,
vienen de lejos.
Un pintor universal innovador
Nacido en Madrid en 1922, a
Álvaro Delgado le tocó vivir su adolescencia en
el escenario de una ciudad en guerra, viéndose obligado
a interrumpir sus estudios al cesar su actividad el instituto
donde estaba matriculado. La Escuela Superior de Pintura, no
se clausura y el joven Álvaro decide asistir a unas clases
que iban a descubrir sus extraordinarias dotes de dibujante.
Ni él ni su entorno familiar podían sospechar que
aquella opción en momentos tan difíciles iba a
desvelar una destreza inicial y, algo más adelante, una
decidida vocación. Al finalizar la guerra se inclina por
continuar la actividad artística comenzada por azar.
Una beca del Instituto Francés facilitó una prolongada
estancia de Delgado en París a finales de la década
de los cincuenta. Esta circunstancia le permitió conocer
a fondo la pintura surgida en los talleres de la vanguardia y
fue decisiva para su definición. André Derain ejerció
en él cierta influencia inicial, pero fue Soutine su principal
punto de apoyo en el comienzo de su trayectoria hacia el expresionismo,
que en él denota una locura contenida, refrenada. Se siente
que pinta por necesidad vital, siempre que tiene algo que decir.
Delgado es un innovador le da nuevos aires al retrato género
tradicional en el arte español y casi en plena decadencia
durante el siglo XX. Él lo rescata de la sumisión
al modelo y al ideal clásico para centrarse en el estudio
psicológico de sus personajes.
Cuando se impone lo urbano, él se centra en lo rural,
cuando el hombre pierde valor ante un materialismo sin límites,
lo transforma en eje de su obra inmortalizándolo en el
retrato. Le interesa el presente, pero también el pasado,
dándose en su obra una conjunción de amor a lo
popular y a lo culto. En la aparente diversidad temática
de su pintura hay una corriente humanística que unifica
y da coherencia a los diferentes géneros.
Su obra es barroca en sus formas
pero clásica en los conceptos. Une sentimiento y razón,
lo ingenuo y lo profundo, lo imaginativo y lo real, lo inmediato
y lo universal.
El pintor asume el papel de
cronista, ve al hombre como ente social y como víctima
de las intrigas sociales.
Delgado demuestra en sus obras
que los temas no envejecen, sino las formas de expresión,
que requieren la actuación de un artista en constate renovación.
Sala de Arte Contemporáneo
Museo Nacional del Banco Central
Patria y 6 de Diciembre
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