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Fernando Zurita, filosófico
cronista de los clásicos
Fernando Zurita, pintor ecuatoriano,
quiteño (de La Tola, por más señas), a sus
50 años es un artista suigéneri, que hace gala
de una filosófica y digna humildad, de una conciente confrontación
con sus limitaciones (las cuales considera totalmente superables),
y la covicción absoluta de conquistar el éxito,
para lo cual no acepta otro camino que el de la excelencia.
Zurita no es académico,
su encuentro con el arte pictórico es reciente, y sabe
que tiene por delante un camino de aprendizaje que el considera
eterno, y así lo dice: "El conocimiento, en cualquier
ámbito de la vida, es un Universo apenas accesible para
el ser humano, es un camino en el cual la distancia entre los
más grandes y los más pequeños apenas se
percibe.
Mi cultura es pequeña,
y estoy conciente de que ante la grandeza del Cosmos, siempre
será pequeña; por eso me estoy cultivando, tanto
en la adquisición de conocimientos a través de
la lectura y demás documentos visuales y auditivos, como
con el desafío de reproducir las obras de los grandes".
"Cuando sienta que he
aprendido lo suficiente -dice Zurita-, cuando mi corazón
me lo diga, dejaré de ser copista para hacer lo mío.
Quiero reconocer, con sencillez y respeto, el momento en que
ha terminado mi aprendizaje con los grandes, y que debo tomar
mi camino".
"No aspiro a la fama,
el camino que sigo es el que lleva a la excelencia, no me importa
lo inclemente que sea, y si ese camino me lleva al éxito,
lo tomaré con humildad y como valor agregado; pero esa
no es mi meta"
Por ahora, el pintor prefiere los temas bíblicos, le fascina
lo que hay detrás de ellos: "creo que es la manera
en que yo puedo colaborar para que mis semejantes hagan conciencia
de Dios y su maravillosa y continua obra. Además, ¡qué
hermosa manera de ayudar y aprender al mismo tiempo!".
Zurita gusta también
de reproducir animales pintados por connotados maestros, y aluna
obra propia tiene ya sobre el tema.
EL RETO
El desafío del copista
es repoducir al máximo el milagro realizado por el destello
del genio en un momento dado. Al respecto, Zurita sostiene que
"la perfección que deseo alcanzar está en
la misma dimensión en que habitaron y habitan los grandesmaestros;
por eso no sigo (al menos todavía) las tendencias y escuelas
del arte moderno que desarrollan los pintores contemporáneos,
como son el figuratismo, expresinismo, impresionismo, etc."
.
"Uno empieza a darse cuenta
del potencial puesto en el hombre cuando se propone reproducir
un clásico. Entonces, el 'YO' se levanta y se enfrenta
al hecho de que no es algo sencillo, ni liviano, sino algo que
mereció elogio y admiración: se está uno
confrontando al genio".
Zurita mira el provenir con
serenidad, y dando un paso a la vez, dice que llegará
lejos: "En un futuro no lejano quiero hacer una exposición
a nivel de iglesias cristianas, me parece un buen escenario para
mis temas bíblicos. Luego, buscaré otras instancias,
cuando me conozcan", y añade "... mi sueño
más grande es concursar a nivel mundial, no por ambición
sino para que mi mensaje pictórico llegue a muchos".
El reportero advierte al pintor
sobre las dificultades que hay en nuestro país en el ámbito
del arte, pero el se muestra inflexible ante la adversidad y
sentencia que "caminando se abre el camino, como la luces
del neblinero de un camión en la carretera brumosa, que
crea un ámbito de acción al carro conforme avanza,
aunque más allá de esa burbuja de luz se enseñoree
la oscuridad y lo desconocido".
Pues sí, Fernando Zurita,
a más de pintor es filósofo, y de esa cualidad
echa mano para decir que "no importan las circunstancias
presentes, porque ellas no determinan el futuro; el porvenir
solo está determinado por lo que hagamos en y con las
circunstancias presentes".
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