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Servio
Zapata y los secretos de la inconsciencia
Si existe una corriente artística
que haya buceado más profundamente en las regiones ignotas
de la realidad, en los vericuetos del espíritu y en las
oquedades de la psique humana, es sin duda el Surrealismo, una
de las principales manifestaciones del arte contemporáneo.
Al menos, su influencia ha dejado una huella imborrable en todas
las facetas de la cultura moderna.
Es el heredero de las escuelas
metafísica y dadaísta desarrolladas en el París
mágico y nocturno de principios del siglo XX -en plena
efervescencia espiritista-, el movimiento surrealista es definido
por su propio líder, el escritor francés André
Breton (1896-1966), como "una forma de automatismo psíquico
puro con el cual se trata de expresar verbalmente, por escrito
o de cualquier otra manera el funcionamiento real del pensamiento,
sin intervención de la razón y al margen de toda
preocupación estética o moral".
El Surrealismo (término
acuñado en 1918 por el poeta francés Guillaume
Apollinaire), un movimiento notablemente influenciado por las
revolucionarias teorías psicoanalíticas de Sigmund
Freud, alcanza su máxima expresión artística
a través de las imágenes oníricas que surgen
de las profundidades del inconsciente. Los símbolos arcaicos,
así como los deseos y temores más reprimidos -material
del que están nutridos buena parte de nuestros sueños-
son proyectados en las obras por los integrantes de esta innovadora
corriente cultural. La simbología onírica se convierte
para los surrealistas en una fuente inagotable de información
sobre nuestra parte más sombría. En el trasfondo
de la mente humana el inconsciente vive una oscura vida instintiva
de la cual los sueños pueden entreabrirnos la puerta.
Al referirme a este movimiento
hablo del artista Servio Zapata González. Nacido en Zaruma
-Ecuador en 1969 y cuya generación es la que aflora en
buena medida el calor del significado impulso del arte en el
austro del Ecuador. Estudió en el colegio de Bellas Artes
de Machala y luego en la Universidad de Cuenca. Su obra es la
exploración de la vida inconsciente que le proporciona
las únicas bases válidas de la profundización
del actuar humano. Para él a través del surrealismo,
el automatismo es la vía más propicia para rescatar
el contenido onírico que se esconde en el plano inconsciente.
Así lo demuestran sus trabajos, que al igual que los médiums,
entra en un estado modificado de conciencia y deja que su mano
actúe libremente, plasmando en papel o en lienzo lo que
su mente profunda dicta de forma irracional. Afloran visiones
premonitorias, seres fantásticos, paisajes sobrenaturales
y elementos mágicos y místicos que van configurando
la obra. Pero a diferencia de los espiritistas, Servio Zapata
no cree que esas fantasmales irrevelaciones que permanecían
ocultas y que surgen mediante el automatismo o los estados de
ensoñación procedan de un "más allá",
sino que su origen está en lo más recóndito
de nuestra inexplorada psique. Existen otros mundos, pero están
en éste.
Durante esos estados de ensueño
o duermevela, Servio Zapata plasma en sus obras una visión
distinta de la realidad, expresando en lenguaje simbólico
sus mecanismos más ocultos, rompiendo así los infranqueables
muros de lo racional. Traspasa el umbral de la consciencia y
recorrer los rincones más ocultos del mundo inconsciente,
y la imaginación y el azar hacen el resto. El sueño,
la ensoñación están despiertos y los estados
de abandono en que el espíritu se libera de sus frenos
y de sus sujeciones, son objetos de una creación.
Sabe dotar a sus lienzos de
una atmósfera tenebrosa y enigmática. Se aprecia
en su pintura escenarios urbanos, figuras desnudas sin rostros,
sombras misteriosas y alargadas, formas arquitectónicas
clasicistas, etc. y es allí donde adquieren un gran protagonismo
en la fructífera creación artística de este
pintor. Sus cuadros reflejan fielmente esos inquietantes ambientes
oníricos. En toda su obra pictórica, pretende desnudar
el arte de lo que tiene de común y de aceptado por la
generalidad, y suprime completamente al hombre como guía
y como medio para expresar los símbolos.
En sus delirantes composiciones
sabe transformar la realidad utilizando los objetos más
cotidianos para convertirlos símbolos o iconos. Emplea
técnicas muy diversas -óleo, collage, frottage,
grattage, calcomanía, etc.- para crear sus fantásticas
e impactantes metamorfosis. Servio Zapata da rienda suelta a
su capacidad alucinatoria para extraer de las imágenes
toda su poesía. Ciertamente, en sus cuadros pueden apreciarse
su talento, a la vez que su poderosa imaginación para
fundir, en simbiosis imposibles vegetales y animales, en medio
de paisajes irreales y amenazantes, al más puro estilo
de la ciencia-ficción.
Yo creo que la pintura de Servio
Zapata no muestra algo imaginario. Muestra la realidad completa,
es decir, la realidad con su misterio, sin disgregarla de su
misterio, en ocasiones inspirado con la experimentación
con los llamados "sueños lúcidos" en
el momento del despertar. Pero a esa realidad le añade
elementos contradictorios y paradójicos. De esa forma,
logra crear impactantes y seductoras ilusiones ópticas
que provocan en el espectador un enorme asombro, llevándole
irremediablemente a admitir que la realidad que observamos es
pura ilusión y que está estructurada en base a
nuestra limitada percepción. De esta manera transmite
claramente esa ruptura que desea hacer este pintor con el mundo
convencional.
Zapata González traza
una clara ruptura con lo establecido. Exalta la intuición
y se convierte en una vía de acceso a los misterios más
ocultos. Su mensaje llega a la exploración de los enigmas
del ser humano y del mundo, que buscan horizontes más
amplios del conocimiento y que se oponen contra determinadas
formas represivas del arte e intenta imponer en la sociedad el
espíritu libre, innovador y soñador que distingue
al Movimiento Surrealista.
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