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MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002
 
 

Servio Zapata y los secretos de la inconsciencia

Si existe una corriente artística que haya buceado más profundamente en las regiones ignotas de la realidad, en los vericuetos del espíritu y en las oquedades de la psique humana, es sin duda el Surrealismo, una de las principales manifestaciones del arte contemporáneo. Al menos, su influencia ha dejado una huella imborrable en todas las facetas de la cultura moderna.

Es el heredero de las escuelas metafísica y dadaísta desarrolladas en el París mágico y nocturno de principios del siglo XX -en plena efervescencia espiritista-, el movimiento surrealista es definido por su propio líder, el escritor francés André Breton (1896-1966), como "una forma de automatismo psíquico puro con el cual se trata de expresar verbalmente, por escrito o de cualquier otra manera el funcionamiento real del pensamiento, sin intervención de la razón y al margen de toda preocupación estética o moral".

El Surrealismo (término acuñado en 1918 por el poeta francés Guillaume Apollinaire), un movimiento notablemente influenciado por las revolucionarias teorías psicoanalíticas de Sigmund Freud, alcanza su máxima expresión artística a través de las imágenes oníricas que surgen de las profundidades del inconsciente. Los símbolos arcaicos, así como los deseos y temores más reprimidos -material del que están nutridos buena parte de nuestros sueños- son proyectados en las obras por los integrantes de esta innovadora corriente cultural. La simbología onírica se convierte para los surrealistas en una fuente inagotable de información sobre nuestra parte más sombría. En el trasfondo de la mente humana el inconsciente vive una oscura vida instintiva de la cual los sueños pueden entreabrirnos la puerta.

Al referirme a este movimiento hablo del artista Servio Zapata González. Nacido en Zaruma -Ecuador en 1969 y cuya generación es la que aflora en buena medida el calor del significado impulso del arte en el austro del Ecuador. Estudió en el colegio de Bellas Artes de Machala y luego en la Universidad de Cuenca. Su obra es la exploración de la vida inconsciente que le proporciona las únicas bases válidas de la profundización del actuar humano. Para él a través del surrealismo, el automatismo es la vía más propicia para rescatar el contenido onírico que se esconde en el plano inconsciente. Así lo demuestran sus trabajos, que al igual que los médiums, entra en un estado modificado de conciencia y deja que su mano actúe libremente, plasmando en papel o en lienzo lo que su mente profunda dicta de forma irracional. Afloran visiones premonitorias, seres fantásticos, paisajes sobrenaturales y elementos mágicos y místicos que van configurando la obra. Pero a diferencia de los espiritistas, Servio Zapata no cree que esas fantasmales irrevelaciones que permanecían ocultas y que surgen mediante el automatismo o los estados de ensoñación procedan de un "más allá", sino que su origen está en lo más recóndito de nuestra inexplorada psique. Existen otros mundos, pero están en éste.

Durante esos estados de ensueño o duermevela, Servio Zapata plasma en sus obras una visión distinta de la realidad, expresando en lenguaje simbólico sus mecanismos más ocultos, rompiendo así los infranqueables muros de lo racional. Traspasa el umbral de la consciencia y recorrer los rincones más ocultos del mundo inconsciente, y la imaginación y el azar hacen el resto. El sueño, la ensoñación están despiertos y los estados de abandono en que el espíritu se libera de sus frenos y de sus sujeciones, son objetos de una creación.

Sabe dotar a sus lienzos de una atmósfera tenebrosa y enigmática. Se aprecia en su pintura escenarios urbanos, figuras desnudas sin rostros, sombras misteriosas y alargadas, formas arquitectónicas clasicistas, etc. y es allí donde adquieren un gran protagonismo en la fructífera creación artística de este pintor. Sus cuadros reflejan fielmente esos inquietantes ambientes oníricos. En toda su obra pictórica, pretende desnudar el arte de lo que tiene de común y de aceptado por la generalidad, y suprime completamente al hombre como guía y como medio para expresar los símbolos.

En sus delirantes composiciones sabe transformar la realidad utilizando los objetos más cotidianos para convertirlos símbolos o iconos. Emplea técnicas muy diversas -óleo, collage, frottage, grattage, calcomanía, etc.- para crear sus fantásticas e impactantes metamorfosis. Servio Zapata da rienda suelta a su capacidad alucinatoria para extraer de las imágenes toda su poesía. Ciertamente, en sus cuadros pueden apreciarse su talento, a la vez que su poderosa imaginación para fundir, en simbiosis imposibles vegetales y animales, en medio de paisajes irreales y amenazantes, al más puro estilo de la ciencia-ficción.

Yo creo que la pintura de Servio Zapata no muestra algo imaginario. Muestra la realidad completa, es decir, la realidad con su misterio, sin disgregarla de su misterio, en ocasiones inspirado con la experimentación con los llamados "sueños lúcidos" en el momento del despertar. Pero a esa realidad le añade elementos contradictorios y paradójicos. De esa forma, logra crear impactantes y seductoras ilusiones ópticas que provocan en el espectador un enorme asombro, llevándole irremediablemente a admitir que la realidad que observamos es pura ilusión y que está estructurada en base a nuestra limitada percepción. De esta manera transmite claramente esa ruptura que desea hacer este pintor con el mundo convencional.

Zapata González traza una clara ruptura con lo establecido. Exalta la intuición y se convierte en una vía de acceso a los misterios más ocultos. Su mensaje llega a la exploración de los enigmas del ser humano y del mundo, que buscan horizontes más amplios del conocimiento y que se oponen contra determinadas formas represivas del arte e intenta imponer en la sociedad el espíritu libre, innovador y soñador que distingue al Movimiento Surrealista.


 
 
 
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