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MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002
 
 

Jaramillo y Brayanes chispeantes caricaturistas

Karla Jaramillo Puertas
jaramillopuertaskarla@yahoo.es

FREDDY JARAMILLO

El personaje central de Fredy Jaramillo Vásquez es su padre "Don Luchito" el cual tiene un santo llamado "San Cocho" a quien eleva sus plegarias al ver actos de corrupción, abuso o irregularidades principalmente en los políticos de turno temas por los cuales siente una especial inclinación, aunque no deja de graficar situaciones en ámbitos donde intervienen actividades y áreas como el deporte, medicina o sociales. Piensa que "las decisiones que se toman dentro de la política nos involucra a todos queramos o no".
Para Fredy, la caricatura es un artículo que no utiliza palabras, sino gráficos con mensajes que son un llamado a pensar, razonar y meditar los acontecimientos que suscitan en nuestro entorno. Sin embargo "en el momento de cancelación no es tomada como tal, a pesar que los dos son el resultado de un largo proceso de investigación, análisis y de trabajo intelectual".
En cuanto a si la caricatura transciende o es coyuntural afirma que el objetivo principal es que trascienda como lo han hecho las caricaturas de Quino con Mafalda, él sostiene que estas viñetas al analizarlas poseen un "75 por ciento de mensaje serio debido a que el contenido fue dirigido para Argentina de los años 60 y 70" por eso considera que muchas personas luego de leerlas no las entienden y "es porque no están empapados de la realidad de ese entonces".

LIBERTAD DE EXPRESIÓN

Jaramillo Vásquez considera que en este oficio al igual que en el artículo siempre existe y existirán los resentidos, "los que no les gusta que se les diga las cosas como son, así uno tenga razón. Consecuentemente desean silenciarlos. ¿Pero si uno se deja intimidar de que libertad de prensa estamos hablando?".
Reflexiona diciendo que la libertad de prensa no es estática sino que se la hace en el día a día para mantenerla en vigencia "pero en el momento que la gente, los periodistas o caricaturistas se callen esa libertad se contrae y termina acabándose".
Sin perder su buen humor dice que las más preocupadas por las consecuencias que puedan acarrear sus trazos son su madre y esposa. Él sintió temor al inicio, pero en el transcurso de 14 años que viene ejerciendo este oficio sabe que su habilidad le permite decir las cosas como las ve.
Recuerda que en sus inicios le fue muy duro realizar una caricatura diaria. "Hacer un dibujo me demoraba mínimo dos días", pero con el pasar de los años le fue cogiendo gusto a lo que hace que ahora no le causa ninguna dificultad por eso sostiene que la motivación para seguir en este arte es la pasión "únicamente las personas apasionadas son las que logran vencer los obstáculos de lo contrario a la primera barrera que se les presenta se derrotan y ahí queda todo". El premio más grande que pueda obtener es el reconocimiento no de instituciones, sino de las personas que admiran su trabajo y lo valoren.

WILLIAM BRAYANES

Al preguntarle a William Brayanes de donde viene la vena artística -con humor fino- comenta que es único y exclusivo. Recuerda que desde la escuela tenía inclinación por el dibujo, lo hacía en la pizarra, pupitres, cuadernos, pero siempre tachaban sus "muñequito" y lo que es peor le castigaban, "me enviaban a traer representante o me expulsaban de clases, sin entender que esa era un proyección para lo que es ahora mi gran todo".
A pesar de eso, su pasión no fue coartada. Por lo contrario le incentivaron para que lo siga haciendo, esta vez, ya no a la luz del día, sino que esperaban la noche, "y debajo de las cobijas, cuando ya nadie me veía, cogía mi libretita y empezaba a dibujar. Al día siguiente, lo compartía con mis amigos de barrio y nos moríamos de gusto".
Sus trazos eran alusiones al profesor, dueño de casa, el heladero o al malo de la película, siempre atacando al poder constituido y eso le daba una satisfacción netamente espiritual. Ahora le piden que los retrate.
En sus primeros gráficos siempre aparecían "cuernitos" una especie híbrida Ángel con cuernos de diablo. "Era un personaje bueno y malo que se reía de todo hasta de las desgracias ajenas".
Con este personaje y durante siete años publicó una revista de tiras cómicas en donde cuernitos hallaba gracia de todo. En el fondo era su propia sustancia, pero dejó de publicar porque asegura que con el pasar de los años su alma se volvió seria y formal y ya no se identifica con este personaje.

FACETAS

William, a través de sus dibujos plasma su punto de vista sobre lo que observa del mundo y lo que puede captar sobre la realidad "lo cual no necesariamente debe ser verdadero, es simplemente una postura. Será el tiempo y las circunstancias que determine cuan acertado estuve o no".
Desde hace 24 años Brayanes está dedicado a la caricatura, oficio que fue puliendo al andar, ya que "no existe una escuela donde se estudie esta asignatura". Sin embargo, al igual que otros caricaturistas esa no es su profesión "ya que no está considerada como tal" y por eso lo toma como una pasión o hobby.
Otra de las facetas que se puede destacar en él "negro Brayanes", sobrenombre otorgado por el color de su tez, es la de escritor. Ha publicado varios libros de poesía y humor entre los que se destaca "Fuego de chimenea, Cosas de pipiolos, Viernes 33 de mayo, Las sonrisas son rosadas, Piel de agua, Polvo de estrella, Humor Minero y Hagamos el humor" compartido con Luis Chauvin. Además editorializa en una radio local donde predomina su forma muy coloquial de decir las cosas. Por su puesto no olvida su chispa lojana.

 
 
 
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