El
poder expresivo de la materia
Carlos Villasís Endara
A un artista, más si
es un escultor, se le debería admirar en su soledad, en
su forcejeo desesperado con la materia, en su búsqueda
de la forma y de la expresión. Cuando lucha solo, volviendo
a empezar una y otra vez su combate con la masa informe, en permanente
búsqueda por crear figuras y expresar sus sueños.
Cuando por sus propias investigaciones
o por encargo, inicia la realización de formas o imágenes
con sentidos tradicionales o modernos, pero siempre tras la permanente
o esquiva búsqueda de un estilo propio que brote mágicamente
de la materia directamente amoldada o tallada; ya que cada una
de las piezas escultóricas nace de una permanente lucha
con la esquiva masa.
Cuando genera figuras serenas
o en movimiento, que revelan la sensibilidad del artista en la
elaboración sutil del modelado con la arcilla y el yeso,
o la talla directa con la madera, la piedra y el mármol,
que se vinculan directa o indirectamente con el retrato y la
estatuaria.
ANTONIO NEGRETE, con la tradición
artística de su padre en sus incursiones hacia el color,
inicia sus propios descubrimientos estéticos en la tradicional
Escuela de Bellas Artes de Quito, para posteriormente alcanzar
su perfeccionamiento en la Academia 'Pietro Bannucin' en Italia.
Con larga experiencia como
Profesor de Modelado en la misma Escuela de sus inicios y, con
importantes y didácticas giras de observación y
análisis en la mayoría de países americanos,
europeos y del Asia Menor, va madurando en sus conocimientos
y experiencias; habiendo, además, presentado sus obras
en algunos de ellos.
En las esculturas consigue
dualidades bastante reconocibles con el lenguaje de la materia,
con la expresividad de las formas, con el juego de los volúmenes,
en pos de que el destino de sus obras sean su pensamiento y creación
plasmados con sinceridad y arte. En varias de sus creaciones
se ubica más allá de la unión de la materia
y el espacio, y su obra se va nutriendo de mensajes.
Su posición estética
se mantiene fuera de toda convención, de tendencias que
separen la figuración de la no figuración. Genera
toda una estatuaria retratista de personajes ecuatorianos ilustres
y algunos extranjeros, correspondientes a diferentes etapas históricas,
destinados a exigencias conmemorativas y culturales, que son
repartidos en instituciones y avenidas de diferentes ciudades.
Alcanzando en cada busto variedad expresiva y propia; ya que
en cada retrato persigue una estrecha adhesión de la forma
artística con los aspectos de lo real, para lograr una
fuerte plasticidad y verosimilitud psicológica.
Cada personaje es el retrato
y es el fundamento real del retrato, el trasfondo mismo del objeto
y de la voluntad palpitante y subjetiva del escultor ANTONIO
NEGRETE. Esta interpretación lo consigue, especialmente,
en la recreación de los Retratos de los Académicos
Franceses en el Monumento a la Mitad del Mundo, que son procesos
de libertad en la interpretación, con elocuente verismo,
sin especiales concesiones entre la masa física y la expresividad
espiritual.
Su última obra monumental:
el Homenaje a la Policía Nacional, conformado dentro de
referencias humanas, sin desprenderse de los módulos académicos,
realiza y recrea toda una serie de figuras uniformadas y civiles
con personal estilización.
Intensa vida activa la de este
Maestro. Ningún otro artista nacional ha llegado a los
CIEN TRABAJOS monumentales repartidos en el país y en
algunos extranjeros. Titánica experiencia y real demostración
de esta herencia generada por esos grandes imagineros de la 'Escuela
Quiteña'.
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