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MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002
 
 

El poder expresivo de la materia

Carlos Villasís Endara

A un artista, más si es un escultor, se le debería admirar en su soledad, en su forcejeo desesperado con la materia, en su búsqueda de la forma y de la expresión. Cuando lucha solo, volviendo a empezar una y otra vez su combate con la masa informe, en permanente búsqueda por crear figuras y expresar sus sueños.

Cuando por sus propias investigaciones o por encargo, inicia la realización de formas o imágenes con sentidos tradicionales o modernos, pero siempre tras la permanente o esquiva búsqueda de un estilo propio que brote mágicamente de la materia directamente amoldada o tallada; ya que cada una de las piezas escultóricas nace de una permanente lucha con la esquiva masa.

Cuando genera figuras serenas o en movimiento, que revelan la sensibilidad del artista en la elaboración sutil del modelado con la arcilla y el yeso, o la talla directa con la madera, la piedra y el mármol, que se vinculan directa o indirectamente con el retrato y la estatuaria.

ANTONIO NEGRETE, con la tradición artística de su padre en sus incursiones hacia el color, inicia sus propios descubrimientos estéticos en la tradicional Escuela de Bellas Artes de Quito, para posteriormente alcanzar su perfeccionamiento en la Academia 'Pietro Bannucin' en Italia.

Con larga experiencia como Profesor de Modelado en la misma Escuela de sus inicios y, con importantes y didácticas giras de observación y análisis en la mayoría de países americanos, europeos y del Asia Menor, va madurando en sus conocimientos y experiencias; habiendo, además, presentado sus obras en algunos de ellos.

En las esculturas consigue dualidades bastante reconocibles con el lenguaje de la materia, con la expresividad de las formas, con el juego de los volúmenes, en pos de que el destino de sus obras sean su pensamiento y creación plasmados con sinceridad y arte. En varias de sus creaciones se ubica más allá de la unión de la materia y el espacio, y su obra se va nutriendo de mensajes.

Su posición estética se mantiene fuera de toda convención, de tendencias que separen la figuración de la no figuración. Genera toda una estatuaria retratista de personajes ecuatorianos ilustres y algunos extranjeros, correspondientes a diferentes etapas históricas, destinados a exigencias conmemorativas y culturales, que son repartidos en instituciones y avenidas de diferentes ciudades. Alcanzando en cada busto variedad expresiva y propia; ya que en cada retrato persigue una estrecha adhesión de la forma artística con los aspectos de lo real, para lograr una fuerte plasticidad y verosimilitud psicológica.

Cada personaje es el retrato y es el fundamento real del retrato, el trasfondo mismo del objeto y de la voluntad palpitante y subjetiva del escultor ANTONIO NEGRETE. Esta interpretación lo consigue, especialmente, en la recreación de los Retratos de los Académicos Franceses en el Monumento a la Mitad del Mundo, que son procesos de libertad en la interpretación, con elocuente verismo, sin especiales concesiones entre la masa física y la expresividad espiritual.

Su última obra monumental: el Homenaje a la Policía Nacional, conformado dentro de referencias humanas, sin desprenderse de los módulos académicos, realiza y recrea toda una serie de figuras uniformadas y civiles con personal estilización.

Intensa vida activa la de este Maestro. Ningún otro artista nacional ha llegado a los CIEN TRABAJOS monumentales repartidos en el país y en algunos extranjeros. Titánica experiencia y real demostración de esta herencia generada por esos grandes imagineros de la 'Escuela Quiteña'.

 
 
 
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La Hora 2002
- Quito - Ecuador