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MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002
 
 

Mercedes Cachago, y su cristalina luz

Después de algunos años de ausencia de la Patria, vuelve Mercedes Cachago al suelo natal para entregarnos una visión de conjunto de su obra pictórica y recordarnos así cuál es su contribución a la plástica nacional contemporánea.

Después de algunos años de ausencia de la Patria, vuelve Mercedes Cachago al suelo natal para entregarnos una visión de conjunto de su obra pictórica y recordarnos así cuál es su contribución a la plástica nacional contemporánea.

Y vuelve, enriquecida con logros envidiables, pues, ha mostrado sus lienzos en prestigiosas galerías europeas y norteamericanas, haciendo una limpia propaganda del nombre del Ecuador como semillero de artistas; y, también, vuelve con el alma llena de nuevas emociones y con la pupila saturada de insólitos paisajes, tales los de Escandinavia, donde ahora vive, rodeada de bosques milenarios que se tiñen de púrpuras y sepias en otoño y que desaparecen bajo el manto de la nieve en los crudos inviernos. Algo de eso se pudo contemplar en los cuadros que copian la primavera de Noruega en unasinfonía de tonos verdes y azulados.

En el entretanto, muchas cosas han cambiado entre nosotros. Quito, Guayaquil, Cuenca, Riobamba, Ibarra tenían muchas galerías de arte, pero el trágico derrumbe bancario obligó a cerrar esos santuarios de creatividad y hoy apenas si subsisten dos o tres laguideciendo. Por eso, es benemérito el patrocinio del Ministerio de Relaciones Exteriores, abierto siempre a la cultura, y atento a promocionar los valores artísticos de nuestros compatriotas.

No podemos olvidar que Mercedes Cachago se inició enla pintura en el taller de Gonzalo Endara Crow, con quien trabajó durante seis años.. El impacto de ese influjo lo podemos constatar en todos los cuadros de Mercedes.

Endara Crow incursionó en la plástica ecuatoriana en una época enla que todavía estaban vivos maestros como José Enrique Guerrero, Eduardo Kingman Riofrío, Oswaldo Guayasamín o Pedro León Donoso, por solo referirme a unos pocos artistas serranos. Cada uno de ellos tuvo su propio estilo u su renombre, su temática y sus objetivos. Pero Endara Crow aportó una frescura, ingenua talvez, una alegría transparente, un cromatismo encantador y casi mítico de su interpretación de nuestras ciudades y aldeas, con sus costumbres urbanas o campesinos, sus casitas de elaboradas techumbres, sus caballos de colores irreales, sus trenes volanderos entre montañas nevadas y sus colibríes gigantes que desafiaban las leyes de la Nauraleza.

Mercedes Cachago aprendió en es taller lo mejor de su maestro y se independizó a tiempo para que no cayese sobre ella esa frase que, como un látigo, pronunciara Eduardo Kingman, cuando dijo de los cuadros comerciales de Endara, muy solicitados entonces, que eran 'Hechos en minga' por su discípulos. Sea como fuere, Mercedes buscó nuevos temas y les imprimió su propia personalidad.

Como es joven, tiene por delante un camino de triunfos. La humanidad entera está ya de regrso de las experiencias de un arte al que se llamó abstracto, pero que llegó a increíbles aberraciones. Ya en la década de 1920, el gran pensador español, don José Ortega y Gasset escribió en profundo ensayo crítico-filosófico, al que intituló: 'la deshumanización del arte'. ¿Qué hubiera dicho ante las enormes 'creaciones', así entre comillas de Oliver Debré, que más parecen tomaduras de pelo que obras maestras, como nos quieren hacer creer los críticos de arte profesionales?

Por lo que al Ecuador atañe, Jaime Zapata, Jaime Calderón, Oliverio Corrales, Mercedes Cachago, nos están llenando de honda satisfacción con su retorno a la pintura clásica y figurativa por qu siempre tendrá validez el pensamiento de Blas Pascal, que nos advertía que "Qui fait l`ange fait la bëte".

 
 
 
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La Hora 2002
- Quito - Ecuador