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Mercedes
Cachago, y su cristalina luz
Después de algunos años
de ausencia de la Patria, vuelve Mercedes Cachago al suelo natal
para entregarnos una visión de conjunto de su obra pictórica
y recordarnos así cuál es su contribución
a la plástica nacional contemporánea.
Después de algunos años
de ausencia de la Patria, vuelve Mercedes Cachago al suelo natal
para entregarnos una visión de conjunto de su obra pictórica
y recordarnos así cuál es su contribución
a la plástica nacional contemporánea.
Y vuelve, enriquecida con logros
envidiables, pues, ha mostrado sus lienzos en prestigiosas galerías
europeas y norteamericanas, haciendo una limpia propaganda del
nombre del Ecuador como semillero de artistas; y, también,
vuelve con el alma llena de nuevas emociones y con la pupila
saturada de insólitos paisajes, tales los de Escandinavia,
donde ahora vive, rodeada de bosques milenarios que se tiñen
de púrpuras y sepias en otoño y que desaparecen
bajo el manto de la nieve en los crudos inviernos. Algo de eso
se pudo contemplar en los cuadros que copian la primavera de
Noruega en unasinfonía de tonos verdes y azulados.
En el entretanto, muchas cosas
han cambiado entre nosotros. Quito, Guayaquil, Cuenca, Riobamba,
Ibarra tenían muchas galerías de arte, pero el
trágico derrumbe bancario obligó a cerrar esos
santuarios de creatividad y hoy apenas si subsisten dos o tres
laguideciendo. Por eso, es benemérito el patrocinio del
Ministerio de Relaciones Exteriores, abierto siempre a la cultura,
y atento a promocionar los valores artísticos de nuestros
compatriotas.
No podemos olvidar que Mercedes
Cachago se inició enla pintura en el taller de Gonzalo
Endara Crow, con quien trabajó durante seis años..
El impacto de ese influjo lo podemos constatar en todos los cuadros
de Mercedes.
Endara Crow incursionó
en la plástica ecuatoriana en una época enla que
todavía estaban vivos maestros como José Enrique
Guerrero, Eduardo Kingman Riofrío, Oswaldo Guayasamín
o Pedro León Donoso, por solo referirme a unos pocos artistas
serranos. Cada uno de ellos tuvo su propio estilo u su renombre,
su temática y sus objetivos. Pero Endara Crow aportó
una frescura, ingenua talvez, una alegría transparente,
un cromatismo encantador y casi mítico de su interpretación
de nuestras ciudades y aldeas, con sus costumbres urbanas o campesinos,
sus casitas de elaboradas techumbres, sus caballos de colores
irreales, sus trenes volanderos entre montañas nevadas
y sus colibríes gigantes que desafiaban las leyes de la
Nauraleza.
Mercedes Cachago aprendió
en es taller lo mejor de su maestro y se independizó a
tiempo para que no cayese sobre ella esa frase que, como un látigo,
pronunciara Eduardo Kingman, cuando dijo de los cuadros comerciales
de Endara, muy solicitados entonces, que eran 'Hechos en minga'
por su discípulos. Sea como fuere, Mercedes buscó
nuevos temas y les imprimió su propia personalidad.
Como es joven, tiene por delante
un camino de triunfos. La humanidad entera está ya de
regrso de las experiencias de un arte al que se llamó
abstracto, pero que llegó a increíbles aberraciones.
Ya en la década de 1920, el gran pensador español,
don José Ortega y Gasset escribió en profundo ensayo
crítico-filosófico, al que intituló: 'la
deshumanización del arte'. ¿Qué hubiera
dicho ante las enormes 'creaciones', así entre comillas
de Oliver Debré, que más parecen tomaduras de pelo
que obras maestras, como nos quieren hacer creer los críticos
de arte profesionales?
Por lo que al Ecuador atañe,
Jaime Zapata, Jaime Calderón, Oliverio Corrales, Mercedes
Cachago, nos están llenando de honda satisfacción
con su retorno a la pintura clásica y figurativa por qu
siempre tendrá validez el pensamiento de Blas Pascal,
que nos advertía que "Qui fait l`ange fait la bëte".
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