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MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002
 
 

¿De vuelta al 'Santo Oficio'?

Delirio místico e intolerancia ante las artes

La primera exposición, cerrada al público en días pasados en Buenos Aires, fue la del reconocido plástico argentino León Ferrari, de 84 años, cuyo pecado mayor fue el de haber confesado que no cree en el infierno.

Marcela Valente

Grupos de fanáticos ultraconservadores y autoridades de la Iglesia Católica de Argentina lanzaron furiosos ataques contra tres exposiciones de arte plástica tras el pretexto de que ofendían el cristianismo, logrando incluso que la justicia clausurara dos de ellas. Los artistas afectados son León Ferrari, Roque Fraticelli y María Belén Lagar.

LEÓN FERRARI

La primera exposición, cerrada al público en días pasados en Buenos Aires, fue la del reconocido plástico argentino León Ferrari, de 84 años, cuyo pecado mayor fue el de haber confesado que no cree en el infierno.
En su exposición podían verse imágenes de la liturgia católica dentro de una licuadora, asomando de una tostadora eléctrica o sobre una sartén.
Poco después de la apertura de la muestra el 29 de noviembre, un obispo la calificó de 'blasfema' y pidió su cierre, expresiones que llamaron a un puñado de fanáticos a destruir varias de esas obras al grito de 'viva Cristo Rey'. Luego, más de 5.000 católicos celebraron una misa de 'desagravio' a la virgen María, junto al edificio donde se presentaba la exposición.

UN REFERENTE

Con una larga y destacada trayectoria, Ferrari es considerado por sus pares como el más grande exponente vivo del arte político argentino en el área de la plástica. Ferrari conoce como pocos el arte religioso. "En su interpretación, Miguel Angel, El Bosco, El Giotto o Luca Signorelli son maravillosos en la forma pero terribles en el contenido, porque muestran, aprueban, aplauden y exaltan la tortura", expresa Ferrari.
Fue el pintor que introdujo el arte conceptual en este país en los años 60 y algunas de sus obras fueron adquiridas por museos del exterior como el de Arte Moderno de Nueva York y el de la meridional ciudad estadounidense de Houston.
El gobierno de la Ciudad de Buenos Aires le ofreció presentar una retrospectiva de su obra en el Centro Cultural Recoleta, un espacio municipal para expresiones artísticas. Ferrari llevó unas 400 piezas entre cerámicas, esculturas, dibujos, grabados, collages, heliografías y objetos, exposición que inauguró el 30 de noviembre.
Fue entonces que comenzó a gestarse el escándalo. Alrededor de 30 por ciento de la muestra denunciaba la crueldad presente en el imaginario de los católicos, sobre todo en las escenas que describen el infierno.
Ferrari sostiene que las imágenes de esos castigos exaltan la tortura a los que piensan diferente y por eso ideó situaciones que sugieren escenas de tortura en las que las víctimas son los personajes sagrados de la Iglesia Católica.

EL CASO FRATICELLI

En el clímax de la polémica, una muestra de Roque Fraticelli en el Cabildo de la ciudad de Córdoba fue cancelada, antes de inaugurarse, por las autoridades de la capital de la central provincia del mismo nombre. Este artista también tomó para su trabajo figuras del santoralcatólico, opción que enojó a fanáticos ultraconservadores que lo amenazaron de muerte.
El arzobispo de Córdoba, Carlos Náñez, sumó su disgusto por el tenor de la obra al indicar que se sentía 'agraviado' y 'preocupado' por la presentación que iba a realizarse en un espacio público municipal.
"Me insultaron, amenazaron con quemarme vivo, jamás había vivido una cosa igual", confesó el artista nacido en Córdoba. Fraticelli consideró que se produjo "una coincidencia increíble" con lo ocurrido a la muestra de Ferrari y se manifestó indignado porque las autoridades hayan cedido a la pretensión de "fanáticos con mucho dinero", dijo.
La instalación de Fraticelli mostraba el acto sexual entre una virgen María y un hombre con cabeza de pájaro que simbolizaba ser el Espíritu Santo. Cuando trascendió ese contenido, los fanáticos se apersonaron ante el Cabildo e impidieron la inauguración.

EL PECADO DE MARÍA BELÉN LAGAR

Menos grave fue el ataque contra las vírgenes con cabeza de muñecos que presentó María Belén Lagar en la Galería de Arte privada Elsi del Río, en Buenos Aires. Las estatuillas fueron apedreadas esta semana por jóvenes católicos que aseguraron a los organizadores que debían desmontar la muestra pues "ofendía" sus creencias. El ataque destrozó los vidrios de la galería pero las vírgenes se salvaron de milagro.

LA NEOINQUISICIÓN

Las críticas no tardaron en hacerse oír. El cardenal Jorge Bergoglio hizo pública una carta en la que acusaba al artista de "blasfemia" y una agrupación de abogados católicos pidió el cierre de la muestra. También un puñado de fanáticos ingresó al centro cultural y rompió varios de los trabajos expuestos e incluso hirió incidentalmente a una mujer que visitaba la exhibición.
El viernes 17 una jueza ordenó al gobierno clausurar la presentación por "agredir la sensibilidad de los fieles cristianos". Según su fallo, la muestra invade la privacidad de los católicos practicantes que, a su criterio, constituirían una mayoría con derecho a imponer su voluntad de cesar la muestra.
El gobierno de Buenos Aires acató el fallo y apeló la decisión judicial en defensa de la libertad de expresión. Pero ahora es la Cámara de Apelaciones la que deberá responder antes de 15 días. Si los plazos se demoran, la eventual autorización de reapertura podría coincidir con el fin previsto para la muestra, en febrero.

COMPLICIDADES PELIGROSAS

Argumentando razones de seguridad, el intendente de la capital cordobesa, Luis Juez, resolvió cancelar la muestra de Roque Fraticelli. "Los espacios públicos son de los vecinos y si uno de esos vecinos se siente agraviado u ofendido moralmente por algo que sucede allí, como autoridad no podemos permitirlo", sostuvo el jefe comunal.
El sacerdote Julián Espina se presentó en el Cabildo rodeado de fanáticos católicos y advirtió al artista que, si era necesario, defendería "a las trompadas" a la que proclamó como "madre de los cielos", por la virgen María. "Soy un ciudadano que tiene derecho a no ver semejante porquería", argumentó el cura, en referencia a la obra de Fraticelli
Azorado, el artista plástico describió la reacción de los ultraconservadores como un "delirio místico". "Uno de ellos lloraba mirando al cielo, tomado de las rejas del Cabildo, y me gritaba: ¡te voy a asesinar!", relató el artista.

 
 
 
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