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¿De vuelta al 'Santo
Oficio'?
Delirio místico e intolerancia
ante las artes
La primera exposición,
cerrada al público en días pasados en Buenos Aires,
fue la del reconocido plástico argentino León Ferrari,
de 84 años, cuyo pecado mayor fue el de haber confesado
que no cree en el infierno.
Marcela Valente
Grupos de fanáticos
ultraconservadores y autoridades de la Iglesia Católica
de Argentina lanzaron furiosos ataques contra tres exposiciones
de arte plástica tras el pretexto de que ofendían
el cristianismo, logrando incluso que la justicia clausurara
dos de ellas. Los artistas afectados son León Ferrari,
Roque Fraticelli y María Belén Lagar.
LEÓN FERRARI
La primera exposición,
cerrada al público en días pasados en Buenos Aires,
fue la del reconocido plástico argentino León Ferrari,
de 84 años, cuyo pecado mayor fue el de haber confesado
que no cree en el infierno.
En su exposición podían verse imágenes de
la liturgia católica dentro de una licuadora, asomando
de una tostadora eléctrica o sobre una sartén.
Poco después de la apertura de la muestra el 29 de noviembre,
un obispo la calificó de 'blasfema' y pidió su
cierre, expresiones que llamaron a un puñado de fanáticos
a destruir varias de esas obras al grito de 'viva Cristo Rey'.
Luego, más de 5.000 católicos celebraron una misa
de 'desagravio' a la virgen María, junto al edificio donde
se presentaba la exposición.
UN REFERENTE
Con una larga y destacada trayectoria,
Ferrari es considerado por sus pares como el más grande
exponente vivo del arte político argentino en el área
de la plástica. Ferrari conoce como pocos el arte religioso.
"En su interpretación, Miguel Angel, El Bosco, El
Giotto o Luca Signorelli son maravillosos en la forma pero terribles
en el contenido, porque muestran, aprueban, aplauden y exaltan
la tortura", expresa Ferrari.
Fue el pintor que introdujo el arte conceptual en este país
en los años 60 y algunas de sus obras fueron adquiridas
por museos del exterior como el de Arte Moderno de Nueva York
y el de la meridional ciudad estadounidense de Houston.
El gobierno de la Ciudad de Buenos Aires le ofreció presentar
una retrospectiva de su obra en el Centro Cultural Recoleta,
un espacio municipal para expresiones artísticas. Ferrari
llevó unas 400 piezas entre cerámicas, esculturas,
dibujos, grabados, collages, heliografías y objetos, exposición
que inauguró el 30 de noviembre.
Fue entonces que comenzó a gestarse el escándalo.
Alrededor de 30 por ciento de la muestra denunciaba la crueldad
presente en el imaginario de los católicos, sobre todo
en las escenas que describen el infierno.
Ferrari sostiene que las imágenes de esos castigos exaltan
la tortura a los que piensan diferente y por eso ideó
situaciones que sugieren escenas de tortura en las que las víctimas
son los personajes sagrados de la Iglesia Católica.
EL CASO FRATICELLI
En el clímax de la polémica,
una muestra de Roque Fraticelli en el Cabildo de la ciudad de
Córdoba fue cancelada, antes de inaugurarse, por las autoridades
de la capital de la central provincia del mismo nombre. Este
artista también tomó para su trabajo figuras del
santoralcatólico, opción que enojó a fanáticos
ultraconservadores que lo amenazaron de muerte.
El arzobispo de Córdoba, Carlos Náñez, sumó
su disgusto por el tenor de la obra al indicar que se sentía
'agraviado' y 'preocupado' por la presentación que iba
a realizarse en un espacio público municipal.
"Me insultaron, amenazaron con quemarme vivo, jamás
había vivido una cosa igual", confesó el artista
nacido en Córdoba. Fraticelli consideró que se
produjo "una coincidencia increíble" con lo
ocurrido a la muestra de Ferrari y se manifestó indignado
porque las autoridades hayan cedido a la pretensión de
"fanáticos con mucho dinero", dijo.
La instalación de Fraticelli mostraba el acto sexual entre
una virgen María y un hombre con cabeza de pájaro
que simbolizaba ser el Espíritu Santo. Cuando trascendió
ese contenido, los fanáticos se apersonaron ante el Cabildo
e impidieron la inauguración.
EL PECADO DE MARÍA
BELÉN LAGAR
Menos grave fue el ataque contra
las vírgenes con cabeza de muñecos que presentó
María Belén Lagar en la Galería de Arte
privada Elsi del Río, en Buenos Aires. Las estatuillas
fueron apedreadas esta semana por jóvenes católicos
que aseguraron a los organizadores que debían desmontar
la muestra pues "ofendía" sus creencias. El
ataque destrozó los vidrios de la galería pero
las vírgenes se salvaron de milagro.
LA NEOINQUISICIÓN
Las críticas no tardaron
en hacerse oír. El cardenal Jorge Bergoglio hizo pública
una carta en la que acusaba al artista de "blasfemia"
y una agrupación de abogados católicos pidió
el cierre de la muestra. También un puñado de fanáticos
ingresó al centro cultural y rompió varios de los
trabajos expuestos e incluso hirió incidentalmente a una
mujer que visitaba la exhibición.
El viernes 17 una jueza ordenó al gobierno clausurar la
presentación por "agredir la sensibilidad de los
fieles cristianos". Según su fallo, la muestra invade
la privacidad de los católicos practicantes que, a su
criterio, constituirían una mayoría con derecho
a imponer su voluntad de cesar la muestra.
El gobierno de Buenos Aires acató el fallo y apeló
la decisión judicial en defensa de la libertad de expresión.
Pero ahora es la Cámara de Apelaciones la que deberá
responder antes de 15 días. Si los plazos se demoran,
la eventual autorización de reapertura podría coincidir
con el fin previsto para la muestra, en febrero.
COMPLICIDADES PELIGROSAS
Argumentando razones de seguridad,
el intendente de la capital cordobesa, Luis Juez, resolvió
cancelar la muestra de Roque Fraticelli. "Los espacios públicos
son de los vecinos y si uno de esos vecinos se siente agraviado
u ofendido moralmente por algo que sucede allí, como autoridad
no podemos permitirlo", sostuvo el jefe comunal.
El sacerdote Julián Espina se presentó en el Cabildo
rodeado de fanáticos católicos y advirtió
al artista que, si era necesario, defendería "a las
trompadas" a la que proclamó como "madre de
los cielos", por la virgen María. "Soy un ciudadano
que tiene derecho a no ver semejante porquería",
argumentó el cura, en referencia a la obra de Fraticelli
Azorado, el artista plástico describió la reacción
de los ultraconservadores como un "delirio místico".
"Uno de ellos lloraba mirando al cielo, tomado de las rejas
del Cabildo, y me gritaba: ¡te voy a asesinar!", relató
el artista.
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