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MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002
 
 

Alberto Olivera, profeta de la sensualidad y la rebeldía

En un Universo pletórico de color, forma y línea, desafía las normas del espacio y el tiempo, el pincel de Alberto Olivera Roque -pintor y diseñador cubano-, que mandobla a modo de batuta dirigiendo una sinfonía de sensualidades, emociones y pasiones regidas por los dioses del panteón Yoruba, constituidos en vigilantes y libertarios de los hechos de una época en la que la violencia intenta opacar a la razón y lo siniestro a la belleza.

LOS CÓDIGOS

Al hablar de su estilo, el artista recuerda que la creación artística en Cuba se basa en la libertad, y con esa libertad de escuelas o estilos pinta. "Todas las formas en el arte son libres en país -dice-. Yo creo a partir del figurativismo, creo mis propios códigos, utilizo elementos del modernismo como la textura, el color amplio, etc.".
Alberto Olivera nos habla de los códigos, y nos habla del color: "Son universales, en principio; así, el rojo es furia, drama, tragedia; el amarillo es expansión, luz, divinidad; el azul, quietud, reposo; el violeta, sexualidad, majestuosidad...".
Alberto explica que la línea es más universal que el color. "Yo llevo la línea en mis cuadro de tal manera que no se me quede nada sin decir".
El artista recoge esos códigos y los lleva a su escenario bidimensional -al lienzo-, y sobre él contextualiza su creación, empapándolo de nuevos de significados.

LOS COLPRES DEL CARIBE

"Con una pieza visual se llevan mensajes -dice Olivera-, que provocan múltiples lecturas, pues los colores y las formas conllevan a un código que es decodificado por el receptor, que es un espectador no necesariamente artista -puede ser un hombre de pueblo, una persona de cultura distinta, un gerente-, que recibe esta carga codificada y, sencillamente, a través e su experiencia, de su conocimiento, de su cultura y de su origen, decodifica".
"Cada artista crea de acuerdo a su cosmovisión. El hombre tiene una fe. En el caso específico mío yo doy la cosmogonía cubana, el panteón de Yoruba: a través de azul voy a Yemayá, con el amarillo voy a Ochún, con el rojo a Changó, y recojo a Eleguá. Yo, como cubano, doy ese mundo esotérico, de ocultismo, de sincretismo. Que también se da a través de los colores".
"Quiero que quien se acerque a mis cuadros conozca, saboree, ratifique, subraye, la belleza que le rodea a través de los parámetros de la cotidianidad. Hay belleza en una chuspa, en una cafetera italiana, en una fruta, en el seno de una mujer, en el largo de cabello, como en la mano que tiende un mendrugo a su semejante. Eso es lo que trato de subrayar toda esa belleza y la sabiduría del Universo que por la vida dinámica que llevamos nos pasa desapercibido. Así estás ampliando el conocimiento, despertando sensibilidades dormidas y a llegar al meollo íntimo de las cosas".

LA PATRIA LATINOAMERICANA

Hay una cultura muy fuerte en Nuestra América, asegura Alberto Olivera Roque. "Lo maravilloso y fuerte está justo aquí en Latinoamérica" dijo Alejo Carpentier, y el pintor lo parafrasea.
"El hecho de pertenecer a un determinado punto geográfico ya nos está distinguiendo como raza, como cultura, más allá de la melanina. Es nuestro cerebro poblado de dioses, de verdores, de azules; es esa transparencia de los cerros ecuatorianos similares a los de cuba, es la Cordillera de los Andes abrazándose a la Sierra Maestra cubana; es este verdor brillante que nos une", dice emocionado el pintor.
"La cultura es apolítica, en el sentido de que se vive en un contexto económico. La sociedad lo va condicionando. Yo no dejo de dar a conoce la libertad que se vive en Cuba: la cubanía, la salud, el entrono arquitectónico en que se mueve el cubano. Yo pertenezco a un mundo, a una cultura, y la cultura es el alma de los pueblos, y lo es de la revolución; la cultura es escudo y es espada, quien no pertenece a una cultura a dónde pertenece".

EL ARTISTA DIJO:

· Tengo cincuenta años pero siento haber nacido hoy.

· Quisiera que mi pintura fuera por todo el mundo.

· Ojalá pudiera instalarme en las mentes de cada uno de los seres que pueblan esta Latinoamérica llena de colorido y luz.

· Rescato de las profundas aguas a Alfonsina, que en brazos de Yemayá vuelve a la vida.

 
 
 
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